El Informe GEM 2025 desarrollado por la UNESCO y la OEI, destaca a Chile como uno de los tres países de América Latina que promueve el liderazgo distribuido o enfoques similares en sus programas de formación para directores.

Liderazgo distribuido es un enfoque que entiende el liderazgo como un proceso compartido, donde las decisiones y responsabilidades no recaen solo en las y los directores, sino que se distribuyen entre los equipos de trabajo. En el ámbito educativo, permite enfrentar mejor los desafíos actuales, ya que el éxito de una escuela depende de la colaboración, la confianza y la participación de todos sus miembros.
El nuevo informe GEM para Latinoamérica 2025 "Liderar para la democracia", elaborado por la UNESCO y la OEI, señala que el liderazgo distribuido puede fomentar valores democráticos en las escuelas y fuera de ellas. Basado en la colaboración, la participación y la distribución del poder en la toma de decisiones, fortalece la gobernanza, mejora la toma de decisiones, aumenta la rendición de cuentas, fomenta la inclusión, promueve la innovación pedagógica y, en última instancia, conlleva a la transformación educativa.
Este fue presentado en el evento organizado por UNESCO, OEI, Fundación Chile y Global School Leaders, como precedente para la Cumbre Mundial de Docentes, y recopila prácticas de liderazgo en seis países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y Honduras). Además, presenta recomendaciones sobre cómo reforzar este tipo de liderazgo en la región.

Las buenas escuelas necesitan buenos líderes
En el evento, Manos Antoninis, director del Informe GEM de la UNESCO, declaró que “los líderes juegan un papel decisivo a la hora de prevenir el abandono escolar y mejorar los resultados de aprendizaje. Pero no pueden hacer todo solos. Si no logran movilizar la experiencia colectiva de su comunidad e implicar a sus miembros en la toma de decisiones, no podrán mejorar los resultados educativos”.
Dentro del Informe se afirma que Chile es uno de los únicos tres países de América Latina que promueve el liderazgo distribuido o enfoques similares en sus programas de formación para directores. En ese sentido, las políticas nacionales de educación en Chile han promovido la formación de redes escolares como espacios de encuentro entre directores, las que son fundamentales para la mejora escolar, especialmente entre las escuelas con dificultades.
Conforme a lo expuesto por José Weinsten, uno de los autores del caso de estudio Chile, el liderazgo distribuido está tomando fuerza en los últimos años y se está investigando como un modelo significativo, considerándose en la legislación y la normativa educativa. Por otra parte, el desafío está en plasmar este liderazgo en las prácticas y que deje de ser un discurso. “Tenemos mucho potencial para desarrollarlo, pero si queremos avanzar debemos aumentar la participación de las comunidades educativas en los próximos años”, enfatizó.
Al respecto, Valentina Quiroga, gerenta de Desarrollo Humano de Fundación Chile, sostuvo que “el liderazgo distribuido ya está transformando nuestras escuelas. En la Red de Escuelas Líderes hemos visto que cuando directores y directoras confían en sus equipos, delegan funciones y construyen un proyecto colectivo, los aprendizajes se fortalecen de manera significativa. Para que esta práctica se consolide y se expanda a todas las comunidades educativas, necesitamos seguir invirtiendo en la formación de capacidades y en el apoyo articulado de todo el ecosistema educativo”.
Recomendaciones del informe regional para un liderazgo distribuido
- Reconocer y promover el liderazgo distribuido en políticas nacionales y subnacionales.
- Definir claramente roles y funciones en modelos de liderazgo distribuido.
- Otorgar mayor autonomía a los directores en gestión financiera y de recursos humanos.
- Invertir en investigación sobre prácticas exitosas de liderazgo distribuido.
- Incorporar la participación y la formación en liderazgo colaborativo en normas, programas de formación y procesos de evaluación.
- Sensibilizar a la comunidad escolar para trabajar de manera conjunta.
Por otra parte, este informe da cuenta de que la gestión democrática de las escuelas mediante el liderazgo distribuido contribuye a mejorar la colaboración y compromiso de las y los miembros de las comunidades educativas, y como consecuencia mejora los resultados y genera un mayor bienestar.
Asimismo, proyecta en estudiantes y profesores la importancia de compartir el poder y las responsabilidades, promoviendo la formación de futuros líderes democráticos alentándolos a asumir roles de liderazgo. Es así como las escuelas se convierten en espacios donde alumnos y profesores aprenden no sólo sobre la democracia, sino también cómo practicarla.

Líderes en las escuelas de Chile
Para fortalecer este encuentro, se desarrolló un panel de conversación moderado por Magdalena Fernández, directora de Crecimiento de Global School Leaders, que incluyó a Carola Gana, representante del CPEIP y cuatro directores de establecimientos educativos de nuestro país: Paola Rosales, directora del Liceo 6 Bicentenario Teresa Prats; Erick Caballeri, director del Liceo Ciudad de Brasilia; Tomás Urenda, director del Colegio San Lorenzo y César Mayolafquén, director del Liceo Tecnológico Bicentenario Enrique Kirberg.
Paola Rosales, directora del Liceo 6 Bicentenario Teresa Prats | “El liderazgo distribuido tiene que ver con todas las prácticas que se van instalando dentro del liceo, desde que llegas en la mañana. En nuestro caso, las y los profesores entran cinco minutos antes para encontrarse entre ellos. Esos cinco minutos son clave para compartir lo que se va a hacer en el día, alguna noticia relevante para destacar, el trabajo de algún profesor. La comunicación permanente es esencial en el liderazgo distribuido: que todos sepamos lo que estamos haciendo como establecimiento”. |
Erick Caballeri, director del Liceo Ciudad de Brasilia | “Hay un proceso de tres fases relevantes para el liderazgo distribuido. Primero, es modelar cómo debería ser ese proceso, qué es lo que uno espera. En segundo lugar, es importante el andamiaje, que tiene que ver con el acompañamiento a quienes conforman la comunidad educativa. Y, por último, la autonomía. Una vez consolidadas esas tres fases, pasamos a la práctica”. |
Tomás Urenda, director del Colegio San Lorenzo | “Primero destacamos el rol que tienen docentes, estudiantes y directivos en los cambios que queremos lograr. Para ello creamos un espacio diverso, incluyendo los distintos estamentos del colegio para que conocieran cuál es la visión de liderar de manera distribuida. A partir de ahí, surgieron otras iniciativas: realizar encuentros quincenalmente, liderados por mí y abiertos a apoderados y estudiantes. También nos juntamos todos los viernes, ya sea con estudiantes o apoderados de manera libre, para plantear ideas”. |
César Mayolafquén, director del Liceo Tecnológico Bicentenario Enrique Kirberg | “Un buen líder tiene que formar nuevos líderes, por ello lo primero es generar un buen equipo. En mi primer año, la acción fue de diagnosticar, conocer y escuchar. A partir de ello, destaco que las tres principales condiciones que se deben desarrollar son la motivación, condiciones adecuadas para el bienestar y el trabajo de la comunidad, lo tercero y fundamental es el desarrollo profesional”. |