En los últimos años la enseñanza y el aprendizaje están en constante cambio. La integración de nuevas metodologías, estudios y herramientas abren paso a importantes transformaciones, que apuntan a alcanzar la meta de más y mejores aprendizajes.
La innovación es un concepto que se encuentra muy vigente en el ámbito educativo actual, y es común asociarla a las nuevas tecnologías. Sin embargo, esta va mucho más allá: herramientas novedosas, enfoques desde la mirada científica, social, psicológica, entre otras, así como también, metodologías que buscan preparar a las futuras generaciones para manejar habilidades que les permitan adaptarse y reinventarse en un mundo que cambia día a día.
El Día Internacional de la Educación, nos invita dialogar sobre los avances y desafíos que tenemos como país y sociedad. Para ello queremos recoger estos cambios, que implican nuevas reflexiones y conocimientos de los equipos directivos, docentes y profesionales de la educación.
En los últimos años, el Ministerio de Educación ha impulsado políticas orientadas a responder a los desafíos del siglo XXI, especialmente en tecnología e innovación educativa. Un hito relevante es el Plan Nacional para la Transformación Digital de la Educación, desarrollado en conjunto con la Oficina Regional de la Unesco en Santiago y el Centro de Innovación del Mineduc. Esta política propone una hoja de ruta para integrar las tecnologías digitales de manera pedagógica, fortalecer las competencias digitales de docentes y estudiantes, alineado con los cambios tecnológicos globales.
En paralelo, se ha reforzado el uso de metodologías activas y enfoques centrados en el estudiante. Iniciativas como la Red de Innovación para la Transformación Educativa (RITE), en el marco del Plan de Reactivación Educativa, promueven la colaboración entre comunidades educativas para el diseño de experiencias pedagógicas innovadoras. Estas estrategias buscan potenciar el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas, en sintonía con la evidencia internacional sobre aprendizaje significativo y habilidades para contextos complejos.
Asimismo, la educación socioemocional y el bienestar son ejes prioritarios a través de la Política Nacional de Convivencia Educativa 2024-2030. Esta reconoce que el aprendizaje académico está estrechamente vinculado al desarrollo emocional, las relaciones interpersonales y la convivencia escolar, promoviendo una mirada integral de la educación. A través de orientaciones curriculares y recursos pedagógicos, se invita a los equipos educativos a reflexionar y actuar sobre el cuidado, la inclusión y la formación socioemocional como condiciones fundamentales para el aprendizaje y el desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes.
Nuevas miradas para la mejora educativa
La Neurociencia, el Aprendizaje Socioemocional, la Inteligencia Artificial y las metodologías activas son parte de transformaciones tienen un asidero en el contexto mundial.
La Dorctora Evelyn Cordero Roldán, directora ejecutiva de la Fundación Arrebol, es especialista en Neurociencias y destaca que esta disciplina aporta evidencia para comprender cómo aprenden las personas en contextos reales y así tomar mejores decisiones pedagógicas. “Su valor está en dialogar con la experiencia docente y la investigación educativa para ajustar prácticas que promuevan aprendizajes profundos, inclusión y bienestar en el aula”.
Otra de las aristas que se incluyó en las aulas, es la educación socioemocional, que se visibilizó con fuerza a raíz de la pandemia. Al respecto, Libertad Manzo, jefa de proyectos de educarchile, indica que “esta es una gran contribución al aprendizaje integral de las y los estudiantes” y releva la importancia del desarrollo transversal de las habilidades intra e interpersonales en dicho proceso. También, hace hincapié en la noción de bienestar, motivación, autonomía, colaboración, como elementos significativos en los procesos formativos para los desafíos que niños, niñas y adolescentes deben enfrentar en el mundo actual.
La Inteligencia Artificial está transformando la educación. Una de las visiones positivas es que la IA entrega la posibilidad de devolverle a las profesoras y los profesores el tiempo para conectar humanamente con sus alumnos. “Si logramos que la formación docente se enfoque en una alfabetización crítica y en estas capacidades complejas y éticas, la IA potenciará una educación más justa y cercana, donde lo más importante siga siendo la capacidad humana de pensar, crear y convivir”, señala Víctor Morales, jefe de Formación y Upskilling, desde el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA).
Por último, Jeanette Godoy, directora de la Escuela Patricio Lynch, que a partir de 2025 forma parte de la Red de Escuelas Líderes, ha potenciado la innovación a través de las metodologías activas, con proyectos que involucran a sus estudiantes a experimentar la educación desde la acción. En colaboración con los equipos educativos, familias y comunidad, realza el impacto positivo para la formación de niñas, niños y jóvenes.
En relación a lo anterior, la directora tiene la convicción de que “las metodologías activas están impulsando una transformación educativa profunda porque cambian el foco desde enseñar contenidos hacia generar aprendizajes significativos, duraderos y transferibles, destacando que las y los estudiante pasan a ser protagonistas de su proceso de aprendizaje, desarrollando habilidades claves para el siglo XXI”. Además, añade que la evaluación ya no es solo para calificar, si no que contempla la atención a la diversidad, la equidad educativa y el cambio en el rol docente.
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