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Amanda Labarca
Amanda Labarca

“La escuela debe ayudar al hombre a crecer, multiplicarse y progresar, para lo cual, fundamentalmente es preciso habilitarse para vivir, subsistir, convivir, crear y creer”.

Amanda Labarca

Pionera de la educación chilena

Amanda Labarca, fue una mujer adelantada a su tiempo en muchos sentidos. En 1903 ingresó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile y dos años más tarde obtuvo el título de profesora de Estado de Castellano. Desde ahí partió una carrera que la llevó a dirigir escuelas y liceos, además de perfeccionar sus estudios en Columbia y La Sorbona. Estas experiencias le permitieron entrar en contacto con las ideas de avanzada sobre educación y feminismo.

A su regreso a Chile, en 1915, creó el “Círculo de Lectura”, una iniciativa clave para el movimiento feminista chileno. Hasta entonces, las mujeres se agrupaban en torno a labores de beneficencia en organizaciones como la Cruz Roja o la Fundación Gotas de Leche. En cambio, el “Círculo de Lectura” promovía el perfeccionamiento cultural de la mujer, mediante charlas y conferencias, para así ubicarla en el panorama de las problemáticas contemporáneas. 

A los 36 años consiguió lo que ninguna mujer en Chile ni en Latinoamérica había logrado: hacer clases en una universidad. En 1922, fue nombrada profesora extraordinaria de Sicología de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Educación de la Universidad de Chile. En paralelo, abogó activamente por los derechos políticos y civiles de las mujeres, como el sufragio femenino y la posibilidad de administrar su propios bienes.

Bases para una política educacional

Las ideas pedagógicas de Amanda Labarca también fueron de avanzada para su época. En 1943 publicó su libro “Bases para una política educacional”, donde plantea cuatro ejes que deben orientar la Educación, una propuesta que se asemeja a los cuatro pilares de la educación para el siglo XXI que planteó, 50 años después, Jacques Delors en el informe “La Educación encierra un tesoro”: aprender a conocer,  hacer, a convivir y a ser.

Medio siglo antes de eso, Labarca planteaba que  “los objetivos docentes podrían resumirse así: la escuela debe ayudar al hombre a crecer, multiplicarse y progresar, para lo cual, fundamentalmente es preciso habilitarse para vivir, subsistir, convivir, crear y creer”. 

Una educación para vivir, convivir y crear

  • Vivir: a juicio de Labarca, la escuela debe facilitar que los niños y niñas alcancen su plenitud para tener una vida íntegra. Eso implica velar por su salud física y espiritual.
  • Subsistir: junto con el cuidado de la vida, la escuela debe promover la valoración del trabajo y el desarrollo de técnicas que ayuden a los niños y niñas a poder subsistir en el futuro.
  • Convivir: también es misión de la escuela enseñar a sus estudiantes a convivir con la naturaleza, con al sociedad y consigo  mismos. a través del estudio de las Letras, la Historia y la Educación Cívica, la escuela debe formar a los niños y niñas para convivir armónicamente en democracia.
  • Crear: la escuela debe acoger los hobbies, aficiones y aptitudes de sus estudiantes, los cuales son germen ideal para el desarrollo de la creatividad, tanto en las artes como en las humanidades y las ciencias.
  • Creer: la educación debe tener un contenido que promueva el sentido de trascendencia en sus estudiantes, que les permita superar la lógica del vivir el día a día y tomar su lugar en el universo y la humanidad.
Referencias bibliográficas
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