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Pero también existen otras situaciones que
se observan en educación y que son más discutibles aún, como por ejemplo el
empleo de premios y castigos en situaciones contextuales en las que el
estudiante guía su comportamiento en base a evitar los castigos y conseguir los
premios, sin importarle mucho los métodos que emplea y sin realizar procesos de
toma de conciencia integrales.
Hoy día hay consenso en estimar un conjunto
de aprendizajes posibles de desarrollar mediante esquemas basados en las teorías
conductistas, tales como aquellos que involucran reforzamiento de automatismos,
destrezas y hábitos muy circunscritos (recitar una secuencia de nombres,
consolidar el aprendizaje de tablas de suma y de multiplicar, recordar los
componentes de una categoría [elementos químicos, adverbios, etc.], etc.).
Conductismo. Se denomina
así a la teoría del aprendizaje animal y humano que se focaliza solo en
conductas objetivas observables, descartando las actividades mentales que
ocurren por estos procesos. Los conductistas definen el aprendizaje solo como la
adquisición de nuevas conductas o comportamientos.
Asociacionismo. Bajo esta
denominación se conocen las aportaciones a la psicología de diversos autores a
través de la historia. Desde Aristóteles que planteaba un estudio de cómo
asociar una idea con otra, los empiristas ingleses John Locke y David Hume que
subrayaron la importancia de las asociaciones en la percepción sensorial, y
considerando a otros filósofos, el asociacionismo ha derivado hasta el siglo XX
en que el término alude a la asociación que se establece entre un estímulo y la
correspondiente respuesta. Por tanto, se denomina de este modo y en el contexto
de este curso, a las teorías de aprendizaje centradas en el conductismo.
Los experimentos realizados por los
conductistas identifican el “condicionamiento” como un proceso universal de
aprendizaje.
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