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La teoría conductista se
desarrolla principalmente a partir de la primera mitad del siglo XX y permanece
vigente hasta mediados de ese siglo, cuando surgen las teorías cognitivas.
La teoría conductista, desde sus orígenes,
se centra en la conducta observable intentando hacer un estudio totalmente
empírico de la misma y queriendo controlar y predecir esta conducta. Su objetivo
es conseguir una conducta determinada, para lo cual analiza el modo de
conseguirla.
De esta teoría se plantearon dos variantes:
el condicionamiento clásico y el condicionamiento instrumental y operante. El
primero de ellos describe una asociación entre estímulo y respuesta contigua, de
forma que si sabemos plantear los estímulos adecuados, obtendremos la respuesta
deseada. Esta variante explica tan solo comportamientos muy elementales.
La segunda variante, el condicionamiento
instrumental y operante persigue la consolidación de la respuesta según el
estímulo, buscando los reforzadores necesarios para implantar esta relación en
el individuo.
Para las Teorías
Conductistas, lo relevante en el aprendizaje es el cambio en la
conducta observable de un sujeto, cómo éste actúa ante una situación particular.
La conciencia, que no se ve, es considerada como "caja negra". En la relación de
aprendizaje sujeto - objeto, centran la atención en la experiencia como objeto,
y en instancias puramente psicológicas como la percepción, la asociación y el
hábito como generadoras de respuestas del sujeto. No están interesados
particularmente en los procesos internos del sujeto debido a que postulan la
“objetividad”, en el sentido que solo es posible hacer estudios de lo
observable.
Las aplicaciones en educación se observan
desde hace mucho tiempo y aún siguen siendo utilizadas, en algunos casos con
serios reparos. Enfoques conductistas están presentes en programas
computacionales educativos que disponen de situaciones de aprendizaje en las que
el alumno debe encontrar una respuesta dado uno o varios estímulos presentados
en pantalla. Al realizar la selección de la respuesta se asocian refuerzos
sonoros, de texto, símbolos, etc., indicándole al estudiante si acertó o erró la
respuesta. Esta cadena de eventos asociados constituye lo esencial de la teoría
del aprendizaje conductista.
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