EL VERDADER
PELIGRO
(Colaboración)
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En otras ocasiones nos
hemos referido a cierta propaganda malsana que hace cierta prensa, apoyando las
iniciativas norteamericanas para envolver a la América Latina en los azares de
la guerra europea, en cuya participación parece
interesarse.
Con motivo del pacto
tripartito, entre Alemania, Italia y Japón, esa misma prensa, influenciada por
los Estados Unidos, pretende hacernos creer que este pacto constituye una
amenaza para América, precisamente para América Latina, e insta a los Gobiernos
a aceptar la protección militar yankee como única salvación; pero… aquí viene el
nudo… es preciso que las naciones latino-americanas cedan al coloso del norte
algunas bases militares, navales y aereas, a fin de que los Estados Unidos
puedan tener puntos de apoyo para hacer nuestra
defensa.
Nuestros países quedarían, así,
envueltos en una malla de hierro por los Estados Unidos durante 90 años que
duraría la concesión de estas bases salvadoras! ¡Qué estupendo! Soldados
extranjeros en nuestras tierras para protejernos, soldados de un país
imperialista y que ya nos tiene sojuzgados económicamente por la incapacidad la
imprevisión y la falta de patriotismo de los políticos y gobernantes
nativos.
Pero las democracias guías de
América han dicho un NO fuerte, viril, rotundo a esas pretensiones. Argentina,
Brasil y Chile, se han alzado extrañados de que la prensa norteamericana haya
propagado la noticia de tal pretenciosa
petición.
Pero la América Latina no es
China. Aquí no pueden las democracias imperialistas imponernos la vergüenza de
la extraterritorialidad. Las naciones que forman la América Latina están ya
históricamente maduras y no necesitan defensores, ni menos defensores que piden
bases que se transformarán, seguramente, en una malla de opresión, aunque,
momentáneamente, no lo piensen ni lo quieran los gobernantes y el pueblo coloso
del norte.
En cambio, aceptaremos,
cordialmente, una colaboración internacional que no sea una explotación;
aceptaremos una amistad en igualdad de condiciones y no un sojuzgamiento franco
o encubierto.
Se vé claro que el peligro
para la independencia política y económica de las naciones latino-americanas no
viene tanto del pacto tripartito, como del propósito de los Estados Unidos que,
se vé claramente, diseñado en su política momentánea, de completar con el resto
de la América su imperio Continental.
Manuel Valenzuela