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Primera mujer chilena que abraza el oficio de escultora, hija del destacado abogado, político y Ministro de Estado, Augusto Matte y de Rebeca Bello, nace en Santiago el 29 de octubre de 1875. Al momento del nacimiento la madre sufre una amnesia total. Ello determina que Rebeca sea educada por su abuela materna, Rosario Reyes de Bello, cuya casa es un centro donde concurren destacados intelectuales de la época como José Victorino Lastarria y Alberto Blest Gana, entre otros.
Inicia sus estudios de escultura en Italia con Monteverdi. Más adelante se traslada a París e ingresa a la Academia Julien donde estudia con Puech y Dubois. Con la llegada del nuevo siglo recibe sus primeras distinciones como escultora, en Europa y en Chile. En 1918 la Academia de Bellas Artes de Florencia la distingue con el cargo de profesora. En esa época Matte reside en Florencia, en una antigua mansión renacentista. Se casa con el diplomático Pedro Felipe Iñiguez. De esa unión nace Lily, su única hija, quien muere en 1926 de tuberculosis, en un sanatorio de Los Alpes suizos. La muerte de Lily afecta profundamente a la escultora. Decide abandonar el trabajo artístico para dedicarse a editar los versos que le escribe a su hija y a fundar instituciones de beneficencia en su nombre.
Rebeca Matte se inscribe, junto a Simón González y Ernesto Concha, en el primer grupo de escultores chilenos que a pesar de asumir a cabalidad los cánones de la academia europea, privilegian la fuerza expresiva y dramática de los cuerpos, por sobre el modelado del volumen. Influidos por la obra de Auguste Rodin valoran los efectos de la luz sobre las formas y el movimiento propio del trabajo con la materia. Sin embargo, se encuentran circunscritos todavía a un conjunto de temas que definen el carácter estético de las obras. Estas ilustran hechos, episodios o acciones biográficos, históricos, alegóricos o mitológicos. Matte produce una serie de obras en mármol y bronce que se encuentran en Chile y el extranjero como La Guerra, donada por el gobierno al Palacio de la Paz de La Haya y que expresa la aflicción de los artistas frente a los conflictos bélicos.
En 1920, el gobierno le encarga el monumento a los Héroes de La Concepción, emplazado en la Avenida Libertador Bernardo OHiggins, y que según la opinión de la mayoría de los críticos de arte es, una de las esculturas más bellas con que cuenta la ciudad de Santiago. Destacan además Ícaro y Dédalo, instalada frente al Museo Nacional de Bellas Artes; Horacio, obra de juventud que forma parte de la colección permanente; El Eco, también parte del museo y que representa a una figura femenina desnuda escuchando múltiples voces que provienen desde dentro y fuera de ella misma; y Los Mártires de la Aviación. Sus obras más personales son Militza, Dolor, o Mi hija. En ellas Matte logra plasmar una carga emotiva y sentimental que revela un trabajo estético con las tragedias que marcan su vida: la enfermedad de la madre, la muerte del padre y el amor por la hija fallecida prematuramente.
Rebeca Matte muere en París el 15 de mayo de 1929, a los 53 años de edad. El gobierno de Italia solicita entonces una de sus obras para depositarla en el Palacio Pitti, en Florencia.
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