Sigue a educarchile en

Cantidad de usuarios online 1.500.000

Recursos educativos interactivos

compartir

Artículo

Bajo rendimiento escolar

Hay que confesarlo: madres y padres esperamos que nuestros hijos aprendan sin grandes dificultades, que sus resultados sean acordes a sus esfuerzos –o mayores aún– y que paulatinamente vayan adquiriendo responsabilidades en torno a sus tareas escolares. Y esperamos, además, que éste sea un proceso natural y exitoso. Pero esto no siempre es así. educarchile analiza en este artículo por qué, a veces, nuestros hijos presentan bajo rendimiento escolar y cómo debemos actuar en esos casos.

Hay niños que necesitan mayor atención que otros, que requieren una enseñanza más personalizada. Es necesario constatar que la escuela que hemos elegido es acorde a las necesidades educativas de nuestro hijo: que permita hacer evaluaciones diferenciales, adecuar las materias a su capacidad; un lugar que –principalmente- reconozca y valore sus habilidades.

Es importante que cuando notemos que nuestro hijo tiene bajo rendimiento en la escuela podamos reconocer las dificultades que existen y le apoyemos para que pueda superar el problema.

Si notamos que a pesar de su esfuerzo el rendimiento de nuestro hijo no mejora, estamos ante los primeros indicios.


Existen distintos tipos de razones que pueden interferir significativamente con el aprendizaje de nuestros hijos:

  • problemas propios de cada niño,
  • situaciones del entorno familiar o
  • particularidades del ámbito escolar.

Diferenciar estos factores no es fácil. Requiere una aguda observación de parte de los padres y profesores y, algunas veces, es necesario además, la intervención de especialistas.

I POR QUÉ. POSIBLES CAUSAS DE UN BAJO RENDIMIENTO ESCOLAR

Existen múltiples problemas que pueden determinar el bajo rendimiento de los niños. Las más frecuentes son:

1. problemas emocionales

2. problemas sensoriales

3. problemas específicos de aprendizaje

Ahora bien, cualquiera sea la causa, el niño necesitará apoyo psicopedagógico para superar las dificultades. Es entonces cuando surge la pregunta inevitable:

  • Cuándo intervenir

    No hay que apresurarse y establecer un diagnóstico prematuro. Antes del segundo semestre del segundo básico no se puede hablar de trastornos de aprendizaje. En el proceso de aprendizaje es posible que veamos que nuestro hijo presenta escritura en carro, hace cambios de letras, omite o agrega letras; quizás tenga dificultades de lectura, problemas con el tamaño y la organización de la información escrita o haga números invertidos. Estos son problemas propios del proceso de adquisición de la lectoescritura y el cálculo: no debemos alarmarnos. En el segundo año básico ya es posible hacer un diagnóstico más específico. Y es ahí cuando tenemos que estar muy atentos a los:


  • Síntomas

    Si notamos que, a pesar de su esfuerzo el rendimiento de nuestro hijo no mejora, estamos ante los primeros indicios. Es importante entonces estar atentos a si nuestros hijos presentan determinados síntomas, por ejemplo si:
  • tarda más que la mayoría de los niños en hablar,
  • presenta problemas de pronunciación,
  • tiene vocabulario pobre,
  • muestra dificultad para aprender colores, formas, números,
  • presenta dificultades en la coordinación visomotora (dibujos pobres, mal realizados de acuerdo con su edad),
  • presenta dificultades de concentración y atención (por ejemplo, no termina las tareas),
  • su atención es variable,
  • no recuerda instrucciones,
  • le cuesta organizar su actividad,
  • actúa como si tuviese un "motor" interno que no para (caso de hiperactividad).

Muchas veces se trata de niños inteligentes, que no tienen problemas para captar la información, pero que fallan en las áreas específicas de la lectura, la escritura o el cálculo. Por eso, como siempre, nuestro grado de atención es fundamental a la hora de detectar el problema.

II. QUÉ HACER. SUGERENCIAS GENERALES

En primerísimo lugar, claro, debemos observar. Como un cazador atento, nunca dejar de estar alerta. Así podremos detectar rápidamente si nuestro hijo tiene algún tipo de problema que afecta su rendimiento escolar. Para hacer más fácil la práctica, presentamos un punteo de los síntomas generales. En los casos de bajo rendimiento escolar sucede que el niño:

  • se esfuerza y no obtiene una mejoría,
  • presenta angustia o rechazo hacia la tarea escolar,
  • está perdido, en las clases,
  • tiene "cuadernos en blanco", no tiene su material,
  • no logra mantener la información relativamente ordenada,
  • muestra sentimientos de incapacidad frente a las obligaciones.


  • Una vez que observamos que nuestro hijo presenta problemas de aprendizaje, debemos intervenir. Algunas acciones que podemos emprender:

  • definir el problema. (ya vimos que los hay de distinto tipo: sensoriales, emocionales, o más específicos de aprendizaje);
  • acompañar al niño en su estudio, observar cómo resuelve las dificultades y cuánto está atendiendo;
  • conversar con profesores y pedirles información;
  • no enjuiciar; el rendimiento escolar es sobrevalorado en nuestra cultura, el bajo rendimiento en un niño pequeño no determina su futuro;
  • buscar ayuda psicológica y psicopedagógica para apoyar al niño en el desarrollo de sus destrezas;
  • reconocer las áreas en las que es competente y alentarlo, estimularlo: es importante renovar la autoestima del pequeño;
  • adecuar las expectativas a la realidad del niño sin dejar de estimular y sin presionar exageradamente;
  • buscar un establecimiento apropiado para sus necesidades;
  • y siempre que tengamos dudas consultar a especialistas.

Información

Técnica

Descripción BreveArtículo que aborda los principales factores que influyen en los malos desempeños escolares de nuestros niños.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile

Queremos tu

Opinión