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Cómo enseñar a ganar (y a perder) a tus alumnos

Las contiendas deportivas internacionales como los mundiales de futbol entregan un marco propicio para enseñar la tolerancia a la frustración. Se trata de un aprendizaje clave para el desarrollo tanto de las personas como de las comunidades.

Marta Elías: "por más que uno quiera, la vida no pasa solo por los deseos propios; se puede desear algo pero la realidad se construye con otros, y al entenderlo, el niño puede crecer”.

"Se aprende de las derrotas dándole énfasis al trabajo colaborativo, enseñando a estar en contacto con el otro cuando estoy bien y cuando estoy mal".

La perspectiva que tienen los chilenos de los triunfos deportivos es por decir lo menos, curiosa. Pocas horas después de que la Roja se impusiera a un rival en el mundial de balompié que está por terminar, la violencia campeaba en la capital: los buses quemados y vidrios rotos eran la tónica de la noche. Sin embargo, después de los partidos cuyo resultado nos era desfavorable, reinaba la calma. Al parecer,  no hemos aprendido a ganar ni a perder, y esto puede estarnos pasando la cuenta también en el plano extradeportivo. Para conocer cuánto podemos ganar de una derrota, en el sentido pedagógico, conversamos con Marta Elías, profesional de la fundación Entre Niños.

Accede aquí a las actividades pedagógicas de la fundación Entre Niños:
Ganamos, perdemos, ¿a la roja la queremos? Saber ganar --> ícono PDF
Ganamos, perdemos, ¿a la roja la queremos? Saber perder --> ícono PDF
¡Juguemos limpio en la cancha... y en la vida! --> ícono PDF
El mundial de fútbol, ¿una pasión nacional? --> ícono PDF

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En la opinión de Marta Elías, la tolerancia a la frustración se aprende desde el momento en que nacemos, y por lo tanto no existe una edad más propicia que otra para enseñarla. “El aprendizaje comienza desde que el bebé llora y la mamá no viene inmediatamente a amamantarlo (dice) y eso es un proceso que continúa a lo largo de la vida”. Un proceso que, según la especialista, debe ocurrir en un contexto afectivo adecuado: “es un aprendizaje que se da amorosamente, siempre con acompañamiento, evitando castigar al niño; el adulto debe entender la etapa en la que se encuentra”. 

La coyuntura de un evento deportivo mundial en el que participa Chile entrega una oportunidad ideal para orientar este aprendizaje en la escuela. La atención de los niños no está solo en los partidos de futbol sino en la manera en que reaccionan los adultos. Si los jugadores lloran o gritan después de patear un penal, pueden pensar que algo muy grave está sucediendo. Por eso enseñar a manejar las frustraciones les permite crecer más equilibradamente, conscientes de las emociones que los embargan en cada situación. “Esto ayudará a evitarles sufrimientos innecesarios (continúa Marta), poniendo las cosas en su justa medida y entregando la posibilidad de extrapolar lo que les pasa aquí a otras situaciones de la vida: por más que uno quiera, la vida no pasa solo por los deseos propios; se puede desear algo pero la realidad se construye con otros, y al entenderlo, el niño puede crecer”. 

- ¿Se puede aprender a ganar? 

-  Sí, se puede enseñar a ganar bien, sin descalificar al otro ni verlo como a un enemigo al que hay que destruir; se puede enseñar a ganar disfrutando del proceso y no del resultado y compartiendo la sensación de triunfo con una comunidad. La satisfacción que entrega el triunfo de la selección de futbol es compartida como país, como pueblo, como grupo de amigos y no eres el único que gana, hay una manera de ganar más amplia poniendo el placer por jugar bien, por encima de la competencia. 

- ¿Qué es saber perder?

- Creo que pasa mucho por ser capaz de entender por qué se perdió. Lograr o no lograr el gol no me hace mejor ni peor persona, si en esa realidad cometí un error eso no menoscaba mi identidad. Seguimos siendo lo que somos, un país, un jugador, y el resultado no nos hace ni más ni menos que el otro. Hay que enseñar a perder porque hay que enseñar a poner las cosas en su justa medida, reconocer que si el otro lo hizo bien hay que respetarlo. Y así como el triunfo es colectivo, también en la derrota uno necesita del otro para pasar el trago amargo. Todo esto ayuda a crear comunidad, a tener niños más abiertos a dialogar, más solidarios, porque aprenden a empatizar en la adversidad. Y se aprende de las derrotas dándole énfasis al trabajo colaborativo, enseñando a estar en contacto con el otro cuando estoy bien y cuando estoy mal.

Información

Técnica

Fecha de Modificación14/07/2014
Descripción BreveLas contiendas deportivas internacionales como los mundiales de futbol entregan un marco propicio para enseñar la tolerancia a la frustración. Se trata de un aprendizaje clave para el desarrollo tanto de las personas como de las comunidades.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

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