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Claves para la animación a la lectura

Monique Zepeda es animadora a la lectura desde hace nada menos que 25 años y ya es toda una autoridad en el ámbito latinoamericano. Con más de 20 libros de cuentos infantiles y currículum escolar, no sólo imparte sesiones de lectura para niños sino también talleres para las partes relacionadas con la educación, como profesores y bibliotecarios.

Monique Zepeda es escritora e ilustradora de libros y una experta animadora a la lectura mexicana con 25 años de experiencia en el fomento infantil.

Las claves de la animadora:

1- Para animar a la lectura tenemos que elegir un libro porque nos gusta o nos sacude. Debe tener un significado especial para quien desarrolla la animación.

 2- Tenemos que leer sin prisa. No hay peor cosa que leer con apremio porque ya va a sonar la campana y nos tenemos que ir. Destruye la capacidad de convocar.

 3- Respetar lo que sucede dentro del lector, otorgar la libertad para que el niño se exprese, pero tampoco forzarlo. “Examinar al niño es una manera de alejarlo del proceso íntimo de la lectura”, dice la animadora. A veces el silencio guarda una transformación importante en el niño, pero estamos acostumbramos a exigir la respuesta correcta. 

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Psicóloga y psicopedagoga de profesión, Monique Zepeda sabe muy bien cómo dirigirse a un niño. Sabe poner el interés en cada una de sus palabras y la manera de retratar al ser humano en cada escena. Casi de manera intuitiva aplica recursos tan acertados como contar que las láminas del texto esconden secretos maravillosos que los asistentes tienen que descubrir o leer con una inflexión tan peculiar que parece dar valor a cada palabra en favor de la atención.

 Empieza contando un cuento, pero enseguida se convierte en una narración sobre la vida, el proceso creativo y los vínculos con las personas que estuvieron involucradas en ello: sus grandes amigos, sus familiares, la gente que le ha enseñado cosas. Es la forma que tiene de llevar las historias a la fibra más profunda del ser humano: a los lazos afectivos, al deseo de querer. Su narración está llena de color y humanidad. Usa abundantes adjetivos, énfasis y una característica ternura y compasión por los personajes que componen el cuento. Si hay un personaje que se siente triste, pregunta a los niños si se han sentido así y recomienda acercarse a los seres queridos.

Monique plantea que para animar un grupo de lectura, el adulto debe elegir un texto muy querido, de modo que sea sincero al contarlo. Y qué mejor que lo que ella misma escribe y dedica tiempo en su creación. Y es que ella misma compone los montajes con los que ilustra sus libros y hasta reconoce que ha llevado más de una molestia a su familia con las piezas de arte que se diseminan en su casa. Una autora para la literatura es “un vehículo a la construcción de sí mismo”.

Monique escribe historias en las que los niños se pueden sentir identificados. Kassunguilà es una de sus favoritas. Es el cuento de un pez que vive triste por la fragmentación de su ser y que debe encontrar la parte de sí mismo que había perdido. Para ella representa el brillo, el fin de la tristeza, un proceso de auto reparación. El fondo es la búsqueda de la felicidad y la resistencia de los embates de la vida. Algo que todos desearíamos que nuestros hijos aprendieran desde pequeños y que no sólo fomenta la lectura para el siglo XXI sino que está relacionado con los objetivos transversales de la educación: el respeto al prójimo, la disciplina para adquirir hábitos, la superación de la adversidad.

Los niños siguen atentamente su lectura y la llenan de preguntas sobre el proceso creativo al concluir: ¿qué es lo más importante del libro a su juicio? ¿En qué se inspiró para escribirlo? ¿Cómo se sintió? Todo complementado con todo tipo de preguntas que muestran su capacidad de convocatoria.

¿Ha podido comprobar los resultados de su animación a la lectura?

He tenido la oportunidad de comprobar. Algunos niños que estuvieron en talleres de lectura con esta metodología de la lectura estrictamente por placer, me ha tocado encontrármelos años después recordando exactamente el libro, la portada, los dibujos, algunas de las palabras que estaban ahí. Quiere decir que la experiencia se incorporó y mantuvo ahí su significado y su placer. Se volvió parte de su historia y eso es muy hermoso.

Cuándo salimos de la sala de clase, ¿qué podemos hacer para animar a los niños dentro del hogar?

Las mismas estrategias se pueden usar desde la casa, es decir, elegir libros que nos gusten. Si no se pueden tener en casa, ir a la biblioteca de la manera lo más frecuente posible. Al mismo tiempo compartir de la misma manera que en el terreno de la educación escolar: leer juntos, acompañarse en el acto de la lectura. Tampoco hay que examinarlo. Lo que le está pasando a un niño no necesariamente lo va a poder compartir, pero le va a dar las palabras en caso de que desee compartirlo. Por ejemplo, “yo también me he sentido abandonado como Pulgarcito, aunque tú te encuentres ahí presente, mamá”. La estrategia de examinar es peligrosa porque promueve eso de “qué digo para complacer al otro” en vez de lo que yo realmente quería decir.

Más información sobre esta autora y animadora: www.moniquezepeda.com 

Información

Técnica

Fecha de Modificación23/07/2012
Descripción BreveMonique Zepeda es animadora a la lectura desde hace nada menos que 25 años y ya es toda una autoridad en el ámbito latinoamericano. Con más de 20 libros de cuentos infantiles y currículum escolar, no sólo imparte sesiones de lectura para niños sino también talleres para las partes relacionadas con la educación, como profesores y bibliotecarios.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

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