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“Incorporación de las TICs en la Formación Inicial Docente”

Necesitamos un cambio profundo en la forma como organizamos la formación inicial docente. No porque lo estemos haciendo mal, sino porque las transformaciones que nuestras sociedades están sufriendo nos obligan a pensar la educación en general y en particular la formación del profesorado, desde un prisma diferente, dice Carlos Marcelo en la entrevista que le realizó la revista Enlaces y que pasamos a ver.

"Por más “socialización paralela” que nuestros niños y adolescentes tengan en la calle, en la televisión, los videojuegos o en internet, la escuela sigue siendo un lugar donde poder educar. Y en las escuelas los docentes siguen contando como un factor clave para asegurar o no la calidad  de educación de las nuevas generaciones", afirma Carlos Marcelo.

“Existe actualmente un volumen considerable de investigación que indica que la calidad de los profesores y de su enseñanza es el factor más importante para explicar los resultados de los alumnos".

Yo creo que si queremos que las tecnologías lleguen a integrarse en el hacer habitual de la práctica docente de los formadores en formación inicial, debemos ir al elemento del conocimiento profesional docente que da identidad diferenciada. Me refiero a lo que se ha denominado conocimiento didáctico del contenido.

cintillo donde profesor y alumna miran un computador

Ártículo publicado en Revista Enlaces, un espacio de reflexión digital, Nº 2, en la sección En profundidad, la voz de los investigadores.

Ya no vale aquello de que “si conozco la disciplina, seguro que sé enseñarla” o bien “a enseñar se aprende en la práctica”. La sociedad globalizada en la que vivimos, con la irrupción de las tecnologías de la información y comunicación, nos obliga a los “inmigrantes digitales” a hacer un esfuerzo de adaptación y aprendizaje constante para no defraudar las necesidades y posibilidades de educación de una nueva generación que crece con características y formas de enfrentarse al mundo muy diferentes de las que nosotros mismos teníamos hace cuarenta, treinta, veinte años: los denominados “nativos digitales”.

Frente a estos desafíos sigue siendo fundamental el papel de la escuela. Por más “socialización paralela” que nuestros niños y adolescentes tengan en la calle, en la televisión, los videojuegos o en internet, la escuela sigue siendo un lugar donde poder educar. Y en las escuelas los docentes siguen contando como un factor clave para asegurar o no la calidad de educación de las nuevas generaciones.

Como han venido a mostrar recientes informes internacionales, como el que la OCDE publicó en 2005, los profesores cuentan, importan para ayudar a mejorar la calidad de la enseñanza que reciben los alumnos. Se afirmaba en ese informe que: “Existe actualmente un volumen considerable de investigación que indica que la calidad de los profesores y de su enseñanza es el factor más importante para explicar los resultados de los alumnos. Existen también considerables evidencias de que los profesores varían en su eficacia. Las diferencias entre los resultados de los alumnos a veces son mayores dentro de la propia escuela que entre escuelas. La enseñanza es un trabajo exigente, y no es posible para cualquiera ser un profesor eficaz y mantener esta eficacia a lo largo del tiempo” .

Pero para disponer en las escuelas de un profesorado bien cualificado necesitamos sistemas de formación inicial y continua que asuman que la profesión docente necesita ser mirada como una profesión del conocimiento y cuyo compromiso con el aprendizaje se produce a lo largo de la vida.

En este proceso de transformación de la profesión docente hacia una profesión del conocimiento, las nuevas tecnologías de la información y comunicación se nos aparecen como unas buenas aliadas. No hay que caer en el error de pensar que las tecnologías por sí solas cambian sistemas tan complejos como lo son nuestros sistemas de formación inicial docente. Las tecnologías deben ser pensadas como elementos –a veces los más visibles y llamativos- de un proceso de un cambio de paradigma en la formación docente. Este cambio de paradigma debería entender que aprender a enseñar supone un proceso de deconstrucción de creencias fuertemente asentadas en nuestros aspirantes a profesores, así como una reconstrucción de una identidad profesional caracterizada por el aprendizaje profundo y reflexivo de aquello que se enseña, así como la adquisición de un amplio repertorio de estrategias de aprendizaje que permitan al nuevo docente desarrollar una enseñanza de calidad para sus alumnos.

La incorporación de las TICs en la formación inicial docente no puede ser una actividad improvisada, motivada por una malentendida modernidad. En un informe de la UNESCO se hacía referencia a algunos elementos que deberían ser tenidos en cuenta a la hora de pensar e implantar un proceso de incorporación de las TICs en la formación inicial docente. En primer lugar deberíamos alcanzar un consenso mínimo de hacia dónde queremos ir, es decir, cuál es la visión de la formación docente con tecnologías y a qué tipo de profesional estamos formando. Visión y liderazgo son aspectos importantes en todo proceso de cambio e innovación. Y en este punto tenemos que volver la mirada a los formadores, es decir al profesorado que en nuestras facultades de educación forma a los nuevos profesores.

Necesitamos un mayor compromiso de los formadores hacia una formación de calidad para los nuevos profesores. Sin buenos formadores nunca habrá buenos docentes. Y en este punto debemos de invertir con paciencia pero también con exigencia por la sencilla razón de que son los formadores los principales mediadores y modelos de los nuevos profesores. Y me refiero no sólo a los formadores de las disciplinas psicopedagógicas o disciplinares, sino también a los profesores supervisores así como a los profesores colaboradores de prácticas.

Pero la incorporación de las TICs en la formación inicial docente debe ser también consciente de que existe una cultura y tradición fuertemente asentada acerca de qué es formar docentes (sin y con tecnologías). Por ello los procesos de cambio deberían asumir la idea de que se trata de introducir cambios en un sistema complejo cuya planificación puede anticiparse, pero siempre estará abierta a desarrollos, resistencias, avances impredecibles. Y los expertos en sistemas complejos nos avisan de que necesitamos tener una permanente cautela para observar los mensajes explícitos pero también implícitos que indican la forma cómo el sistema va asumiendo el cambio, en nuestro caso las tecnologías.

¿Por dónde empezar?  Yo creo que si queremos que las tecnologías lleguen a integrarse en el hacer habitual de la práctica docente de los formadores en formación inicial, debemos ir al elemento del conocimiento profesional docente que da identidad diferenciada. Me refiero a lo que se ha denominado conocimiento didáctico del contenido. En la última década de investigación sobre aprender a enseñar se ha ido alcanzando un consenso respecto de la importancia de considerar que es éste tipo de conocimiento el eje vertebrador que debería orientar a los programas de formación docente.

El conocimiento didáctico del contenido, cuya propuesta como paradigma fue liderada por Lee Shulman en los años 90, tiene que ver con la forma como los profesores piensan que hay que ayudar a los alumnos a comprender un determinado contenido. Incluye las formas de representar y formular el contenido para hacerlo comprensible a los demás, así como un conocimiento sobre lo que hace fácil o difícil aprender: concepciones y preconcepciones que los alumnos de diferentes edades y procedencias traen con ellos acerca de los contenidos que aprenden.

Debido a la importancia de este tipo de conocimiento, no podemos pensar la introducción de tecnologías que no consigan transformarse en una parte integral del conocimiento didáctico del contenido. Si las tecnologías no se integran en el quehacer docente, en la práctica cotidiana de los formadores, si no contribuyen a una mejora de la comprensión que los formadores tienen del conocimiento que enseñan, difícilmente se va a producir una apropiación significativa de los nuevos ambientes y recursos de aprendizaje.

Información

Técnica

Fecha de Modificación20/07/2007
Descripción BreveEntrevista al catedrático de Sevilla, Carlos Marcelo, realizada por la revista Enlaces. En ella, habla de la formación docente y el cambio de perspectivas.
IdiomaEspañol (ES)
AutorEnlaces
FuenteEnlaces

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