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Seguir las notas escolares

Las calificaciones reflejan el manejo de tu hijo en los conocimientos de una asignatura. Una baja sostenida en una nota indica dificultades en el aprendizaje respectivo, por eso hay que supervisarlas periódicamente.

La supervisión sistemática de las notas es relevante para el desempeño escolar.

"La mayor parte de la responsabilidad sobre las notas y los aprendizajes, sigue recayendo en la familia".

En el siguiente artículo de educarchile se aborda la importancia de hablar con los hijos sobre las notas.

Existen talleres de aprendizaje dirigidos a niños y niñas del primer ciclo básico que presentan retraso pedagógico.

"Lo ideal es que los papás mantengan una comunicación fluida con sus hijos para que puedan acompañarlos en su proceso de aprendizaje durante todo el año" expresa María Pilar Acuña, sicopedagoga del colegio San Ignacio Alonso de Ovalle . Esta es la conducta deseable, en oposición a la de algunos padres que solamente se limitan a verificar qué notas tienen a fin de semestre.

"No tiene sentido llegar al final del período de evaluación y darse cuenta entonces de que hay problemas que pudieron haber sido remediados antes", agrega Cecilia Guzmán, sicóloga de la institución.

Los establecimientos educacionales tienen distintas formas de entregar las notas. Algunos las entregan directamente a los alumnos; otros, a los padres en las reuniones de apoderados; y, algunos, las publican en forma electrónica.

La supervisión sistemática de las notas es relevante para el desempeño de los niños. El colegio San Ignacio Alonso de Ovalle, particular subvencionado, es un ejemplo de lo anterior. Su metodología de enseñanza, de una alta exigencia académica, incorpora un completo sistema para supervisar las notas de sus alumnos y en caso de necesidad, apoyarlos involucrando además a sus padres. Los resultados saltan a la vista: el establecimiento destaca por sus altos puntajes en las pruebas SIMCE y PSU. "Nosotros entregamos notas a los papás dos veces por trimestre y también las mantenemos actualizadas en un medio electrónico al que los apoderados acceden con una clave. Además, se les pide a los profesores que evalúen regularmente a los alumnos para ir detectando cambios. Si el maestro pusiera sólo dos notas a fin del trimestre, es tarde para ayudar a los estudiantes", expresa la sicóloga. Además, como medidas:

  • se aconseja a los alumnos llevar un registro de sus notas en su agenda, que es uno de los medios de comunicación entre el colegio y los padres;
  • el profesor jefe se entrevista con los apoderados durante el año, pero a principios del período escolar se priorizan los encuentros con los papás cuyo hijo ha tenido bajo rendimiento el año anterior. El objetivo es determinar cómo la familia y la escuela pueden apoyarlo;
  • cuando se cambia de profesor jefe, se efectúa un completo traspaso de información, lo que en este colegio suele ocurrir cada dos años: "Se adjunta una planilla con los alumnos con dificultades académicas. Están registrados sus promedios más bajos, que tipo de diagnóstico tienen. Por ejemplo, si se trata de un problema de aprendizaje o de déficit atencional, qué tratamiento siguen y qué acompañamiento hizo el colegio";
  • el alumno puede asistir a clases de reforzamiento en el área científico humanista y también tiene acceso a personal de apoyo como sicopedagogas, sicólogas y orientadores.

IMPORTANCIA DE LA FAMILIA

Pese a que este colegio despliega recursos importantes para apoyar el rendimiento de sus alumnos, ambas profesionales concuerdan en que la mayor parte de la responsabilidad sobre las notas y los aprendizajes, sigue recayendo en la familia. Lo ideal es inculcar en el hijo hábitos de estudio desde pequeño. Por ejemplo, que tenga un horario establecido para estudiar y que la actividad se realice en un lugar específico, donde cuente con los materiales que va a necesitar a su alcance.

Ya en la preadolescencia -alrededor de los 12 años-, los hijos no quieren tanta compañía. Los amigos pasan a ser más importantes, aparecen nuevos intereses como los videojuegos o el chat y puede disminuir la motivación por estudiar. Ya no es tan necesario acompañarlos físicamente, pero sí mantener una mirada general, preguntarles cómo les va, estar al tanto de sus problemas, e informarse de su desempeño en el colegio.

Como estrategia para los papás que trabajan y no pueden estar presentes se recomienda revisar cómo va el hijo en las distintas asignaturas el fin de semana. "Se pueden chequear las materias que han pasado en la semana y ver si hay problemas en alguna. Si es así, se puede conseguir material de apoyo y repasar los contenidos necesarios.

Es recomendable motivar a los hijos por el estudio. Para ello hay que tratar de que los niños lo vean como algo entretenido, donde van a aprender cosas que les gustan. Por ejemplo, una clase sobre insectos suele ser muy interesante para un menor de 8 años. Cuando son mayores, la motivación se puede mantener asociándola a las profesiones que quieren estudiar.

Mantener una buena comunicación que vaya más allá de las notas también es importante. Esto implica acompañarlo en sus distintas actividades e inquietudes, no sólo las escolares. De esta forma, si se presenta un problema de rendimiento es más facil que el hijo lo cuente y pida ayuda. "Hay papás que están demasiado preocupados de las notas e interrogan a sus hijos principalmente sobre el tema en vez de compartir también otras cosas. Esto no conviene ya que el hijo se siente valorado sólo por su desempeño académico", dice la sicopedagoga.

En la adolescencia, los temas emocionales -como la separación de los padres o un enamoramiento intenso- pueden afectar el rendimiento, explica la sicóloga. "Conozco varios casos de jóvenes que están muy enojados con sus padres y los agreden bajando sus notas". Si el menor es juzgado sólo por su rendimiento y éste no es alto, puede tener devastadoras consecuencias en su autoestima, lo que influye en su capacidad de aprender a futuro. "El niño piensa 'tengo malas notas, soy un mal alumno, no puedo aprender'. Adquiere lo que se llama la 'desesperanza aprendida' y cuando le toca enfrentarse a nuevos conocimientos que le resultan difíciles, ni siquiera intenta aprenderlos con el mismo esfuerzo porque tiene internalizado que no puede aprender", indica la psicopedagoga Acuña. Este círculo vicioso puede romperse con la intervención de un adulto – que puede ser un profesor o los mismos padres- que oriente al menor y lo apoye en sus aprendizajes.

Información

Técnica

Descripción BreveEn el siguiente artículo tratamos la importancia de conocer las notas de tus hijos a lo largo del año escolar, y cómo esta supervisión se refleja en un mejor rendimiento.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile

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