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Historia del telescopio

Dos personajes distintos marcan los comienzos de la astronomía moderna: Hans Lippershey y Galileo Galilei. Lo mismo que los une, los separa: la invención del telescopio. El primero no era científico pero dio el primer paso para la comercialización de los telescopios, el segundo también se interesó por el provecho comercial de estos instrumentos, pero estaba especialmente interesado en mirar el cielo con ellos. Si quisiéramos podríamos representar en uno representa el interés por los bienes terrenales, y el otro las ganas de mirar las estrellas. Naturalmente, este artículo trata sobre el que eligió las estrellas.

Hans Lippershey era dueño de una fábrica de anteojos en Middleburg, Holanda. Las estrellas no le interesaban tanto como el provecho financiero que pudiera sacar del telescopio.

Este objeto se interpone entre el caballero de arriba y el de abajo: es nada menos que el telescopio usado por Galileo para mirar el universo.

Galileo Galilei, superhéroe de la astronomía.

cintillo 'historia del telescopio'

La historia oficial del telescopio comienza en 1608, a pesar de que sus principios ópticos de funcionamiento ya habían sido enunciados en el siglo XIII por el sabio inglés Roger Bacon. Fue entonces cuando un comerciante presentó a la luz pública un pequeño artefacto que tenía la facultad de mostrar los objetos del entorno, más cerca de lo que realmente estaban. Este señor se llamaba Hans Lippershey, y era dueño de una fábrica de anteojos en Middleburg, Holanda.

Se dice que tomó la idea de dos niños que jugando en su fábrica, sostenían dos lentes ante sus ojos en dirección a la veleta de la iglesia local y veían cómo ésta parecía acercarse. Lippershey repitió la experiencia instalando una lente cóncava y una convexa en un tubo, y se dio cuenta de que funcionaba.

Al momento de que trataba de patentar su aparato, por lo menos dos fabricantes de lentes pretendían haberlo inventado antes, y se rumoreaba que existía ya cien años atrás, pero como Lippershey fue el primero en describirlo por escrito, se le considera oficialmente el precursor de los telescopios actuales. Sin embargo este señor era sólo un comerciante, y la humanidad no habría ganado nada si el invento hubiera quedado en sus manos.

La única razón por la cual Lippershey entró en la historia del telescopio es porque fue el primero en hablar de dicho invento por escrito. Cuando las ideas se plantean por escrito adquieren una carácter formal y un status diferente. Él fue escuchado porque sabía expresar bien sus ideas por medio de la pluma. Que este ejemplo te sirva para aprender muy bien que tus ideas nunca serán tomadas en cuenta si no las escribes correctamente.

Los telescopios actuales son de tres tipos: refractores, reflectores y compuestos o catadióptricos. La diferencia está en su manera de capturar la luz.

Pero continuemos la historia: por suerte para nosotros, un amigo que había presenciado las demostraciones de Lippershey en Holanda, le habló a Galileo y éste sin pérdida de tiempo fabricó su propio "tubo óptico". Tal era el nombre que se le daba al aparato recién inventado; no fue sino hasta 1650 que aparece el nombre de telescopio, propuesto por el matemático griego Ioannes Dimisiani en 1612.

Muchos inventos nacen y se hacen populares por su aplicación militar, y el telescopio no fue la excepción. En sus comienzos fue principalmente utilizado por los ejércitos, debido a la tremenda ventaja de permitirles ver los movimientos del enemigo a la distancia.

Galileo, en 1609, fue el primero en utilizarlo para realizar observaciones astronómicas. Construyó varias docenas de telescopios similares, con una lente objetivo abombada hacia el exterior (convexa) de unos pocos centímetros de diámetro, situada en el extremo del tubo para recoger luz y otra lente abombada hacia el interior (cóncava) más pequeña, llamada ocular por estar cerca del ojo del observador. Una lente objetivo más grande capta más luz y permite ver objetos menos brillantes. Con el tiempo trató de construir instrumentos de mejor calidad, llegando a conseguir telescopios de 92 cm de largo, capaces de agrandar los objetos más de 30 veces.

Gracias a eso descubrió que en la Luna había montañas y cráteres, observó que Venus tenía fases similares a las de la Luna, descubrió las manchas solares y se percató de que la Vía Láctea era en verdad un conjunto de miles de estrellas.

Las autoridades eclesiásticas de la época no vieron con buenos ojos tales descubrimientos, por considerarlos contrarios a la fe cristiana. Encarcelaron a Galileo y lo sometieron a toda clase de vejámenes, llegando a negar el permiso para la realización de un funeral público después de su fallecimiento. Pasó sus últimos días confinado en una casa de las afueras de Florencia, donde podía recibir sólo las visitas que un delegado papal estimara convenientes. Más de 300 años después, el 31 de octubre de 1992, el Papa Juan Pablo II retiró la excomunión que pesaba sobre él, declarándole rehabilitado para la Iglesia.

Al genio de Galileo Galilei debemos varios de los conceptos de uso cotidiano para la física moderna, como la aceleración, la fricción y la inercia. Sus investigaciones marcaron el comienzo de una nueva etapa en la percepción del mundo, al enseñarnos una manera de estudiar la ciencia basada en la observación y la experimentación. Pero la contribución más notable de este científico, fue la idea de apuntar por primera vez un telescopio hacia las estrellas.

Información

Técnica

Descripción BreveContiene una serie de recursos relacionados con la historia del telescopio y con los personajes que tuvieron que ver con su invención.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile

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