Sigue a educarchile en

Cantidad de usuarios online 1.500.000

Recursos educativos interactivos

compartir

Artículo

Cómo estimular el aprendizaje a través de las situaciones cotidianas

Los niños no aprenden tan sólo en el colegio. A diario ocurren hechos que los padres pueden aprovechar para estimular el conocimiento de sus hijos, ya sean éstos preescolares o adolescentes. Por ejemplo, una actividad como poner la mesa desarrolla habilidades de observación, comparación, clasificación, orden y correspondencia que le servirán al chico para aprender desde matemáticas hasta filosofía.

Como el ser humano es integral, todos los aprendizajes -aunque en un principio no parezcan relacionados- sirven para construir estructuras de conocimiento y basadas en ellas continuar aprendiendo.

Cualquier situación puede resultar una oportunidad de aprendizaje.

Martín tiene 4 años y está aprendiendo los colores y a contar. Los fines de semana cuando está con sus papás a la hora de almuerzo le gusta ayudar a poner la mesa. Su mamá le pasa 4 sets de servicios.

Él ordena grupos distintos: dos con cuchara y tenedor para él y su hermana chica y otros dos que incluyen además un cuchillo para el papá y la mamá. Después los pone en los respectivos puestos y va a buscar los platos y los vasos.

Siempre se deja para él los de color azul que es su favorito. Con esta actividad que para Martín es casi un juego, está aprendiendo cosas que le servirán en su futuro desempeño escolar. "Desarrolla distintas habilidades cognitivas o de pensamiento que son la base para aprender conocimientos posteriores", explica la psicopedagoga Verónica Garcés, Directora de la carrera en la Universidad Andrés Bello. La profesional analiza y desgloza lo que Martín hace del siguiente modo: "desde antes ha estado observando y así ha entendido qué es poner la mesa y cómo se hace. Cuando recibe los servicios compara que son distintos y los clasifica en cucharas, cuchillos y tenedores. Luego los ordena en dos subgrupos y los asigna a los respectivos puestos. Finalmente hace una hipótesis de pensamiento, es decir un juicio, al elegir el vaso y plato azules para sí mismo".

Estas mismas habilidades le servirán al niño, entre otras cosas, para leer. "Para leer un texto primero debe observarlo y luego diferenciar las distintas letras y agruparlas en palabras y las palabras en oraciones hasta llegar a la lectura comprensiva. A medida que lee, inconcientemente compara y clasifica lo relevante y descarta lo irrelevante. Ésto permite que después vuelva a contar el cuento con sus hechos principales, es decir que lo entienda en forma sintética en vez de repetir el texto completo".

Desde que nacemos, aprendemos a emitir sonidos, a balbucear y de a poco aparecen las primeras palabras. De este modo se grafica que para aprender cosas nuevas hay que tener conocimientos previos. Éstos se almacenan en estructuras de conocimiento en el cerebro. "Son como celdas en nuestra cabeza donde ponemos lo que aprendemos. Ante una nueva situación que requiere del cocimiento previo para manejarla, lo sacamos de la celda respectiva y la relacionamos con los conocimientos que ya teníamos guardados en la memoria", explica Verónica Garcés.

Para adquirir conocimiento existen tres tipos de sistemas que se van desarrollando según la edad y madurez del niño. Desde el nacimiento a los 5 años el chico aprende manipulando, explorando y conociendo objetos y situaciones concretas. Por ello el bebé toca y chupa la taza que está en la mesa. Después puede ver una imagen de la taza y reconocerla. Entre los 5 y los 7 años los pequeños empiezan a desarrollar la imaginería y pueden imitar situaciones y personajes que no están presentes, pero que sin embargo recuerdan.

Después de los 7 años el niño tiene incorporado el símbolo de la taza, es decir comienza a entender conceptos abstractos que no son concretos en la realidad. Puede buscar en su celda respectiva e imaginar una taza del color que quiera, con otra forma o tal vez con flores o rayas, es decir desarrolla la capacidad de categorizar. Los conocimientos quedan más grabados tanto a niños como a adultos si en su aprendizaje se usan los tres sistemas. Por ello sirve relacionar la teoría con la práctica y en este proceso las situaciones cotidianas ayudan.

La psicopedagoga pone como ejemplo que el chico participe en la organización de su cumpleaños, labor que normalmente es realizada por sus padres. "Cuando coopera, aunque esté en edad preescolar, desarrolla estrategias de organización y planificación, que lo llevarán a un pensamiento más complejo y profundo. Por ejemplo, si le pedimos que piense: ¿a cuántos niños va a invitar?, ¿cuántas sorpresas y gorritos debe comprar? Cuando es mayor, ésto puede anotarlo en una hoja y así desarrollar el cálculo y la lectoescritura. Luego, acompañado de un adulto, puede ir al al lugar donde se compren los elementos del cumpleaños y con listado en mano ir viendo valores y nombres de los productos necesarios.

A través de esta organización y planificación, se estimula la observación, la comparación entre productos y la clasificación; todas habilidades cognitivas necesarias para el razonamiento y la resolución de problemas". La profesional explica que algunas veces la teoría y la práctica están disociadas y ésto puede causar dificultades. "Yo trabajé con niños de la calle. Ellos pedían limosna y a los 5 años sabían perfectamente cuánto era 2320+1470. Hacían la operación mental, pero no sabían hacer una suma en papel. Por el contrario los pequeños que van al colegio sí pueden hacerlo. Pero si van a un quiosco y compran $375+$150 muchas veces no pueden sumarlo mentalmente y los hacen lesos con el vuelto".

Como el ser humano es integral, todos los aprendizajes -aunque en un principio no parezcan relacionados- sirven para construir estructuras de conocimiento y basadas en ellas continuar aprendiendo. Por ejemplo, un niño que toca piano lee partituras que están asociadas a un código matemático, por lo tanto el aprendizaje de esta materia es facilitado por la música. En la calle, los papás pueden impulsar a sus hijos a que se fijen en los signos y símbolos visuales."Un preescolar tiene un vocabulario visual a primera vista, es decir ‘lee’ los letreros sin saber leer. Cuando ve el símbolo de coca-cola o el disco PARE sabe su significado, lo que estimula su deseo de aprender a leer". Relacionar la teoría con lo cotidiano refuerza los aprendizajes, lo que también puede aplicarse en los jóvenes.

Información

Técnica

Descripción BreveArtículo que enseña a los padres a estimular a sus hijos con labores de la vida cotidiana, que pueden ser muy educativas y enriquecedoras.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

Queremos tu

Opinión