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Repitencia escolar. Los mitos de la segunda oportunidad

Cada año, más de cien mil estudiantes chilenos -de enseñanza básica y media- repiten de curso, con el estigma que implica fracasar en sus estudios y volver nuevamente al mismo lugar que el año anterior. Este artículo cuestiona la repitencia escolar, enfatizando que no es sólo un problema del alumno, sus padres o el profesor, sino que involucra a la institución escolar en su conjunto; y desde allí debe ser revisada.


¿Es posible sacar buenas lecciones de una experiencia tan marcadora como repetir de curso? Según estudios realizados en Chile y en otros países, un repitente tiene un 20 por ciento más de probabilidades de desertar del colegio que un niño que ha logrado pasar todos los cursos.

Sitios recomendados

¿Cómo afrontar la repitencia?.

Principales resultados de un estudio de la OCDE que revela que repetir curso no es la solución más adecuada para paliar el fracaso escolar.

The real deal on repeating a grade
Cuatro artículos (en inglés) que presentan la visión de los niños frente al hecho de tener que repetir de grado.


¿Sabía usted que en países como Dinamarca, Suecia y el Reino Unido los niños son promovidos automáticamente de curso y que no por eso tienen un rendimiento inferior al de los estudiantes de aquellos países en que existe la repitencia? Es posible que, a primera vista, un sistema como éste parezca difícil de imaginar para Chile, sobre todo considerando que en nuestro país el éxito en la escuela determina en gran medida el acceso a la educación superior y define las expectativas de tener un mejor trabajo que aquellos a los que podrían aspirar las personas a las que no les iba bien en el colegio.

De acuerdo con este criterio, lo deseable es que los niños nunca repitan y que, si lo hacen, aprendan la lección. Pero, ¿es posible sacar buenas lecciones de una experiencia tan marcadora como ésta? Según estudios realizados en Chile y en otros países, un repitente tiene un 20 por ciento más de probabilidades de desertar del colegio que un niño que ha logrado pasar todos los cursos. Esto porque el fracaso escolar la mayoría de las veces viene acompañado de otros castigos, como tener que cambiarse de colegio o pasar a formar parte de la fila de los malos alumnos, situaciones que en definitiva pueden llegar a estigmatizar al estudiante y hacerlo perder la confianza en sus potenciales capacidades.

Con el fin de contrarrestar el carácter perjudicial de la repitencia, el Ministerio de Educación decidió eliminar esta medida en primero y tercero básico, con el fin de que la evaluación en esta etapa se aplique cada dos años, y no curso a curso como se sigue haciendo en los demás niveles. Este podría ser el primer paso hacia la transformación del sistema escolar, con el fin de que todos los niños tengan la oportunidad de alcanzar el máximo de aprendizaje según sus capacidades, en lugar de correr el riesgo de ser excluidos por ser los peores de su curso.

Creencias erradas

Según el experto Juan Eduardo García-Huidobro, uno de las principales creencias que manejan los profesores, y muchas veces los padres de los niños, es que al repetir de curso se le está dando al estudiante una segunda oportunidad para que "nivele" su aprendizaje. De acuerdo con esto, la experiencia sería beneficiosa. Sin embargo, los estudios demuestran que ocurre todo lo contrario, pues existe un alto riesgo de que los repitentes interpreten su fracaso como una falta de aptitud y que, por ello, se sientan incapaces de aprender y se resignen a que les vaya mal en el colegio.

El especialista cita una medición hecha entre alumnos promovidos de curso y alumnos repitentes, en la que los primeros presentan menores dificultades y mayores beneficios que los segundos. "Los repitentes se encuentran en peor situación en cuanto al desarrollo de método de trabajo, la adaptación social y emocional, el comportamiento en clases, la actitud hacia la escuela y en la imagen que tienen de sí mismos".

La desventaja en que se encuentra un niño al que su profesor ha hecho repetir se acrecienta todavía más, ya que nadie le explica al niño que fue lo que no aprendió -y que fue la causa que le impidió pasar de curso-, qué es lo que debe aprender y quién se encargará de apoyarlo para que lo aprenda.

García-Huidobro destaca, además, que la repitencia se da en una cultura en la que tanto los alumnos, padres y profesores consideran que la inteligencia es un don estable, que no evoluciona, y que si un alumno fracasa es porque es menos inteligente que el que tiene éxito en los estudios. Al mismo tiempo, existe una presión hacia el profesor para que sea exigente en las evaluaciones y deje repitiendo a algunos de sus alumnos, con el fin de no ser calificado como un "mal profesor".

Cambiar la mirada

Aunque reconoce que, por el momento, no es posible terminar con la repitencia, puesto que existe una convicción cultural muy arraigada sobre sus ventajas, García-Huidobro cree que se pueden dar pequeños pasos que se sumen a los que ya ha emprendido el Ministerio de Educación.

Ejemplo de ello podría ser la promoción por ciclos (fin de cuarto y octavo básicos), la disminución del traspaso de los cursos de un profesor a otro -haciendo "subir" a los profesores con sus cursos, con lo que se reduciría la repitencia- y centrar la evaluación de los alumnos en la comprensión de sus dificultades de aprendizaje y no en la clasificación por grupos.

En caso de repitencia, una buena alternativa sería asegurar que todos los alumnos que lo hagan se queden en la escuela. "Como se supone que la repitencia no es una sanción, sino una medida que permite el avance del estudiante en su proceso de aprendizaje, es claro que sólo la pueden aplicar aquellos que tienen los antecedentes que hicieron que el alumno repitiera", argumenta el especialista.

La posibilidad de que las escuelas y los municipios que lo pidan puedan elaborar un reglamento de evaluación que permita abolir la repitencia permitiría evitar los efectos negativos que esta práctica provoca en los niños. Si ello ocurre, es posible que en el futuro nuestro país también cuente con un modelo de educación que libere a los alumnos, y a sus profesores y padres, de la presión de tener que pasar de curso. Por el momento, la reflexión queda abierta.



BIBLIOGRAFIA

García Huidobro, J.E.: "La deserción y el fracaso escolar". En: Educación, pobreza y fracaso escolar. Santiago de Chile, UNICEF, 2001. pp. 61-69.

Información

Técnica

Descripción BreveArtículo que hace una crítica a los múltiples factores que influyen en que un niño repita el año escolar.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile

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