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Los directores sí pueden hacer la diferencia en escuelas de alta vulnerabilidad social

El trabajo de Matías Reeves en escuelas vulnerables del Área Metropolitana mostró que se puede identificar ciertas prácticas de liderazgo comunes en aquellos directores de establecimientos con buenos resultados escolares.

Matías Reeves es cofundador y director de proyectos de Educación 2020. Es ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile, magíster en gestión y políticas públicas. Esta investigación fue realizada en 2009-2010 en el marco del proyecto “Implementación e instrumentación de políticas públicas en su dimensión regional y local” (CONICYT, Anillo SOC-08).

Directora hablando durante actividad escolar

La literatura internacional ha confirmado que, después del desempeño de los profesores, el liderazgo educativo es el factor intra-escuela que más incide en los aprendizajes de los alumnos. Sin embargo, en países como Chile, dado el nivel de vulnerabilidad social de muchas escuelas y familias, el impacto del liderazgo directivo puede incidir mucho más que en otras realidades sociales. Así lo señala el investigador Matías Reeves (recuadro) en su trabajo “Efecto del liderazgo directivo en escuelas  con altos niveles de vulnerabilidad social”.

Esta investigación busca determinar prácticas de liderazgo en escuelas vulnerables con buenos resultados. Para ello se seleccionó un grupo homogéneo de establecimientos educacionales. El investigador creó un Índice de Buenos Resultados (IBR) sobre la base de ciertos factores (resultados del Simce, satisfacción de los apoderados, entre otros). Luego,  seleccionó a 10 de estas escuelas: las cinco que tenían el más alto y las cinco que tenían el más bajo IBR. Así, en la parte cualitativa del estudio, se realizaron entrevistas a los directores así como a sus profesores de 4º básico. Paralelamente, se aplicó una encuesta vía internet a estas escuelas y a otras 66 del mismo grupo, con características similares. 

Los resultados del estudio arrojaron cinco prácticas de liderazgo que se repetían en las escuelas de buenos resultados y que estaban menos presentes en las de más bajo IBR. Éstas son:

  • Preocuparse de la satisfacción de los profesores.
  • Generar altas expectativas de rendimiento en la comunidad educativa.
  • Construir y materializar objetivos grupales.
  • Valorar, reconocer y acompañar a los profesores.
  • Dar a conocer logros, fortalezas y virtudes de  la escuela.

Estas cinco prácticas permitieron crear un Índice de Liderazgo Exitoso (ILE), el cual puede llegar a ser una interesante herramienta para medir el desempeño directivos en contextos vulnerables.
Otro de los hallazgos del estudio, a través de la encuesta, fue que la práctica directiva que recibió la más alta evaluación de parte de los directores y profesores fue: valorar, reconocer y acompañar el trabajo que hacen los docentes. Luego, figuran: preocuparse por la matrícula de la escuela y, en tercer lugar, ser capaz de sobreponerse ante situaciones adversas.

El estudio permitió detectar también que había diferencias de percepción entre las prácticas directivas valoradas por quienes se desempeñan en escuelas de buenos resultados y entre quienes trabajan en escuelas de bajos resultados. Las mayores diferencias en las respuestas de los directores se registran en la percepción  sobre el compromiso de los docentes y sobre la existencia de un clima de superación y de altas expectativas de rendimiento.

De estos resultados, el investigador Matías Reeves comenta: “en las escuelas con bajo IBR, los directores ven en los profesores la responsabilidad de los resultados: ellos son los que no están comprometidos, ellos son los que no tienen expectativas de los alumnos”.

Entre las 76 escuelas consultadas vía electrónica, el 93,3% de las que poseen un alto IBR afirma que la escuela tiene una misión clara y el 80% señala que el director da a conocer adecuadamente la visión de futuro de la escuela a la comunidad educativa. Entre las escuelas con bajo IBR, estos ítems bajan a 66,6% y 46,4%, respectivamente. Para Matías Reeves, estas cifras, por un lado, avalan la hipótesis de que una misión clara de la escuela conduce a mejores resultados y, por otro, demuestran que los directores no saben transmitir efectivamente esto a la comunidad, ya que incluso en los establecimientos de buenos resultados hay una diferencia entre tener una misión clara (93,3%) y saber transmitirla (80%).

Información

Técnica

Descripción BreveEl trabajo de Matías Reeves en escuelas vulnerables del Área Metropolitana mostró que se puede identificar ciertas prácticas de liderazgo comunes en aquellos directores de establecimientos con buenos resultados escolares.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

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