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Estos son los pequeños grandes científicos

A través de la experimentación y la indagación, estudiantes de 5 años se convirtieron en especialistas en fenómenos naturales.

Con el apoyo de la educadora de párvulos del colegio, Carolina Riquelme, desarrollaron un plan de actividades para que los niños formularan y comprobaran o desestimaran hipótesis respecto a fenómenos naturales ocurridos en Chile.

"Los invitamos a jugar a ser científicos, con la libertad de exponer sus ideas sin temor a equivocarse, pues se les explicaba que eso era parte del hecho de ser científico", explica Eduardo Bayot.

El apellido de este 2013 es la innovación. Bajo el lema "Imagina Chile", el gobierno dio inicio a una agenda de actividades enfocadas en generar nuevas ideas para el país.

En ese mismo espíritu, dos estudiantes de educación parvularia, Damaris Ulloa y Eduardo Bayot, ambos de la Universidad Alberto Hurtado, propusieron una metodología pedagógica innovadora para desarrollar durante su práctica profesional en el kinder del Colegio Portales de La Florida. ¿El anhelo? Encausar la curiosidad innata de los niños por lo que ocurre a su alrededor hacia una experiencia significativa de aprendizaje científico.

La idea se plasmó en "Explorando fenómenos naturales", una iniciativa con la cual ganaron el primer concurso de innovación pedagógica desarrollado por su universidad .

Con el apoyo de la educadora de párvulos del colegio, Carolina Riquelme, desarrollaron un plan de actividades para que los niños formularan y comprobaran o desestimaran hipótesis respecto a fenómenos naturales ocurridos en Chile.

"Los invitamos a jugar a ser científicos, con la libertad de exponer sus ideas sin temor a equivocarse, pues se les explicaba que eso era parte del hecho de ser científico", explica Eduardo Bayot.

Eduardo Bayot y los niños

Eduardo Bayot y los niños del Colegio Portales: "No existen límites cuando se trata de innovar".

Así los chicos se pusieron delantal blanco y gafas de protección. Quedaron listos para experimentar en su rol de científicos y fueron viendo cómo un gran papelógrafo se transformaba en la bitácora de su aventura. En él anotaron las ideas que afloraban en las conversaciones sobre los fenómenos naturales que conocían y la prevención en caso de una catástrofe; la visita a la biblioteca para conocer más acerca de volcanes
y terremotos, para finalmente materializar lo aprendido en sus propias maquetas, exhibidas en la feria científica escolar del colegio.

Después de tres semanas, los niños fueron capaces de explicar los efectos y las consecuencias de fenómenos naturales y, por sobre todo, como señala la educadora Carolina Riquelme, se logró potenciar su autoestima: descubrieron que podían realizar cosas que no habían experimentado y valorar a sus compañeros, motivándose por el trabajo en equipo; adquirieron nuevos conceptos y ampliaron su vocabulario. "Logramos hacerlos partícipes de su propio aprendizaje, haciéndolos sentir importantes dentro del aula e iniciarlos tempranamente en temas científicos", afirma Riquelme.

Según Eduardo Bayot, el motor de esta experiencia fue atreverse a innovar: "No existen límites cuando se trata de innovar. Lamentablemente muchas veces el medio no propicia o no te impulsa a hacer algo distinto; sin embargo, siempre hay un margen que pasa por la decisión de los educadores".

A su juicio, la curiosidad de los niños suele ser el gran impulsor de aprendizaje científico: "Ellos naturalmente son curiosos, son pequeños científicos que constantemente están experimentando con sus hipótesis. Los adultos solo debemos ayudarles a sistematizar y comprobar sus ideas, y proporcionarles un espacio adecuado para experimentar".

 

¿QUÉ ES EL APRENDIZAJE CIENTÍFICO TEMPRANO?

Es un área que permite a los párvulos "aprender haciendo", explorar e investigar sobre elementos de su entorno y plantearse hipótesis. Para ello se debe:

  • Propiciar espacios para que niños y niñas presenten los temas que les interesa investigar.
  • Planificar experiencias en las cuales puedan manipular, explorar y experimentar con diversos materiales.
  • Trabajar en grupos pequeños, organizados en torno a un propósito común.
  • Brindar variados materiales para realizar experiencias científicas, fijándose en la cantidad y la seguridad de los niños.
  • Realizar autoevaluaciones de las experiencias realizadas.
  • Involucrar a la familia en este tipo de iniciativas, ya que así los niños y niñas se sienten más seguros y apoyados.

Este artículo es parte de la serie que el Área de Educación de Fundación Chile publica semanalmente en el diario Las Ultimas Noticias.

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