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Poniendo horarios en el uso del computador

Restringir el uso del computador parece una buena práctica. ¿Cómo hacerlo?

Las tecnologías de las comunicaciones nos conectan, pero también nos aíslan. Siempre preferiremos la plaza de barrio a la sala de chat.

Son demasiadas horas de internet cuando se pierde el control frente al uso del computador o esto interfiere en sus actividades habituales como jugar, estudiar, salir con amigos, estar en familia, o hablar de manera presencial con otros.

Podríamos razonablemente preguntarnos por qué como padres querríamos que nuestros hijos se abstengan de recibir información que puede ser educativa, entretenida y vinculante y dejen de usar una herramienta que ha demostrado en cientos de casos ser un apoyo al aprendizaje. Hay varios argumentos.

Primero, no siempre lo que reciben de Internet es apropiado, hay una alta exposición a la violencia, la pornografía y el fanatismo. Por esto todos los expertos concuerdan en que debe existir la supervisión de un adulto sobre el contenido que nuestros hijos ven. También existe un riesgo muy real de que se expongan a abusos, estafas y otras experiencias nada deseables.

Segundo, entre la jornada escolar completa, las tareas y obligaciones de los niños actuales, está claro que el uso del tiempo libre es mejor aprovechado en el contacto cara a cara con otros niños. Las tecnologías de las comunicaciones nos conectan, pero también nos aíslan. Siempre preferiremos la plaza de barrio a la sala de chat.

Y tercero, hay riesgos físicos asociados a estar mucho tiempo frente al computador. Entre estos se cuenta la fatiga visual y miopía que se manifiesta con picazón, dolor en los ojos y visión borrosa, dolores de espalda, piernas y cuello y posibles efectos colaterales por emisiones tóxicas y radiación. Esto sin contar que fomentamos el sedentarismo y sus consecuencias negativas en la salud general.
 
Aclarado el punto, nos enfrentamos a un problema difícil de resolver; y es cómo poner horarios, cuánto es demasiado y cómo establecer reglas sin que los hijos se sientan violentados en sus derechos, molestos por la “falta de confianza” de sus padres o incluso que el niño, en su afán de estar conectado al computador se vuelva obsesivo y canalice ese sentimiento por medio de conductas agresivas contra las personas que le impiden estar “enchufado”.

Para la Psicóloga Infanto-Juvenil Ilanit Szwarcfiter, lo ideal es permitir el uso de Internet “una vez que el niño haya cumplido con sus obligaciones diarias. Son demasiadas horas de internet cuando se pierde el control frente al uso del computador o esto interfiere en sus actividades habituales como jugar, estudiar, salir con amigos, estar en familia, o hablar de manera presencial con otros. Estaríamos ante un problema cuando el niño encuentra a través de internet explicaciones del mundo que debería encontrar en los padres pero que éstos no le han entregado.

Ahora, para evitar que las restricciones de horarios o el uso de determinados sitios en Internet deje a los padres en la posición de “enemigos”, lo que debemos hacer en nuestro rol de facilitadores de los aprendizajes es dar al niño o niña tareas específicas, como lo explica la psicopedagoga Michelle Levy: “Si el niño se sienta frente a este mundo que se abre tras cada click sin un objetivo en mente, nos arriesgamos a que se expongan gratuitamente a información que, en su mayor parte, no será la adecuada para su edad, contaminándolo innecesariamente. La recomendación es a que nos tomemos el tiempo para enseñarles a navegar, que les demos tareas de investigación y que los instruyamos a cómo seleccionar la información más adecuada, por ejemplo, a través de los encabezados de cada ítem que deban buscar”.

Lo importante que la restricción no sea “porque yo lo digo, soy tu madre y me debes obedecer”, para que la restricción sea efectiva –indica Szwarcfiter- debe tener una explicación razonable, “los niños desean que les hablen, que les nombren las cosas, que les den explicaciones sobre el mundo, hablamos así de un límite y un control educativo”. Es diferente decirle a un niño “no puedes estar conectado a Internet todo el día” a decirle “no puedes conectarte todo el día porque te hace daño, o porque te estás perdiendo de otras actividades interesantes”.

Los niños deben aprender los límites de parte de sus padres para poder crecer enfrentando la pérdida que eso implica, “tolerar las frustraciones, aprender a esperar, porque la vida más adelante les pondrá muchos límites y si no lo aprenden de pequeños, en su vida de adultos tendrán muchas dificultades”, dice la experta.

El ejemplo de los padres también es significativo, porque son los principales modelos para los hijos y si pasan todo el día conectados a internet, los hijos imitarán esta conducta y será confuso para ellos cuando los padres intenten ponerle límites de horario, por lo tanto es recomendable limitar también el tiempo de conexión de los adultos y evitar llevar trabajo a la casa. 

El valor de la recreación y de la privacidad

Hoy en día las redes sociales son tan populares, que no podemos culpar a nuestros niños de querer formar parte de ellas. Es más, sería vendarles los ojos para que no puedan ver lo que los rodea en cada paso que dan, para que no puedan ver la “cultura digital” que los sigue donde sea que vayan.

La recomendación de la psicopedagoga Michelle Levy es guiarlos para que sus perfiles e información estén configurados con las más altas opciones de privacidad. Dentro de esto se puede recomendar que no usen su nombre completo, si no su nick name (alias), que como foto de perfil prefieran algún dibujo animado, etc. También se recomienda que esto se tome como una medida general entre su grupo de pares. Esto se puede lograr a través de charlas informativas que orienten a los padres sobre cómo llevar a cabo una sana convivencia en el hogar integrando Internet como un aliado y no como un enemigo, entendiendo la diferencia entre lo público y lo privado.

Junto con lo anterior, es importante reencantar a los niños con actividades recreativas y vinculantes que no impliquen el uso de tecnologías, “ojalá los padres puedan abrir un espacio diferente para que los niños se hagan preguntas, para que vuelvan a utilizar las plazas, se inscriban en movimientos scout, se junten con amigos y realicen actividad física”, dice Ilanit Szwarcfiter.


Será tarea de los padres ofrecerle a sus hijos alternativas diferentes al computador y, nuevamente, el ejemplo es primordial. Si nuestros hijos ven que nosotros apreciamos la vida al aire libre y el compartir cara a cara con otros, copiarán esas conductas y las adquirirán como propias.

“No hay nada de malo en que los niños estén en contacto con el mundo digital, pero todo esto complementado con actividades recreativas que ayuden no sólo a tener un estilo de vida saludable, sino que también a promover las actividades grupales que fortalecerán su personalidad y, a la larga, delimitarán sus redes de contacto a personas que compartan sus mismo intereses y gustos”, concluye la psicopedagoga Michelle Levy.

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Descripción BreveRestringir el uso del computador parece una buena práctica. ¿Cómo hacerlo?
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile

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