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La batalla de Ayacucho

Ayacucho fue decisiva en todo sentido, aún cuando desde el punto de vista militar, la batalla en sí no ofrece novedades en el campo táctico. Sin embargo, desde la perspectiva política es trascendente, ya que por una parte representa el fin de la dominación española en Sudamérica y, por otra, consolida una independencia colectiva cuya ambigüedad territorial daría inicio a un siglo XIX marcado por la conflictividad y la guerra.

Óleo de la batalla de Ayacucho, una obra de Martín Tovar y Tovar

José de la Serna, el último virrey del Perú.

Antonio José de Sucre, fue conocido también como el "gran mariscal de Ayacucho".

Batalla de Ayacucho

El proceso independentista, a pesar de estar sustentado en la hermandad latinoamericana, era también portador de un germen de división. De hecho, los próceres de entonces no tenían, en general, una visión precisa sobre cómo y en qué espacios las jóvenes naciones habrían de transformarse en estados soberanos. En tal sentido, la batalla de Ayacucho también dio inicio a un proceso de fragmentación y de disputas territoriales que gravitó en los procesos políticos regionales durante todo el siglo XIX, de manera que sus consecuencias trascienden con mucho al heroísmo del campo de batalla, en tanto que sus alcances políticos se inscriben en un contexto histórico que presenta tanto dudas como certezas.

El principio del fin


La independencia del Perú se proclamó el 28 de julio de 1821, con el aval de la expedición libertadora que Chile había organizado y puesto bajo el mando del general José de San Martín, quien recibió del congreso peruano el título de Protector del Perú. Sin embargo, las fuerzas realistas se habían refugiado en la sierra y en el Callao, manteniendo viva la amenaza militar al naciente país.

En estas circunstancias, se produjo un hecho significativo, que tiene relación directa con el proceso que culmina con esta trascendente batalla. El 22 junio de 1822, San Martín y Bolívar se reúnen en Guayaquil. No hay constancia de lo que se trató en dicho encuentro, pero lo concreto es que San Martín regresó a Lima, licenció a Lord Thomas Cochrane, a quien el gobierno de Chile había contratado y puesto al mando de la escuadra libertadora, integró al ejército expedicionario al recién creado Ejército Unido Libertador del Perú y se retiró de la vida pública.

En esas circunstancias y ante el vacío dejado por San Martín, el congreso peruano recurrió a Simón Bolívar quien se dirigió a Lima, siendo nombrado presidente vitalicio del Perú el 10 de septiembre de 1823.

La batalla


Luego de la Batalla de Junín, las fuerzas realistas, al mando del Virrey de La Serna, y las independentistas, al mando del general Antonio José de Sucre, iniciaron una serie de movimientos para mejorar su posición estratégica, convergiendo finalmente en los campos de Ayacucho. El plan realista consideraba un ataque envolvente y frontal a partir de una posición defensiva inicial, ubicada en las estribaciones del cerro Condorcunca, que constituía el punto crítico más importante del campo de batalla. Para ello, la  división de vanguardia rodearía al ejército patriota para  impedir su retirada, hecho lo cual, el resto del ejército dejaría sus posiciones defensivas y descendería para atacar frontalmente al ejército patriota, hasta lograr su completa destrucción.

El combate comenzó con el movimiento de la división de vanguardia en procura de su objetivo, lo que puso en dificultades al general Sucre. Pero cuando los españoles empezaron a desplazarse cerro abajo para ejecutar la segunda parte de su plan, Sucre se dio cuenta de que dicho movimiento ponía en peligro a todo el dispositivo enemigo, de manera que contraatacó directamente a las unidades realistas que descendían encolumnadas. El colapso del dispositivo fue casi inmediato. Las columnas fueron empujadas unas contra otra, siendo rápidamente aniquiladas, hasta el punto que ni la división del general Monet, ni la reserva realista, pudieron intervenir en la acción, ni impedir el total aniquilamiento de su núcleo principal de combate. Mientras tanto, el movimiento envolvente de la vanguardia realista era contenido por las divisiones patriotas de los generales La Mar y Lara. 

De tal manera, en un tiempo excepcionalmente breve, el general Sucre había ganado la batalla. El último ejército realista con capacidad operativa en Sudamérica había sido completamente aniquilado y el propio virrey del Perú había sido herido y capturado, consolidándose así la independencia declarada tres años y medio antes.

Una nueva división política sudamericana


Hacia principios de 1824, se habían constituido jurídicamente cuatro repúblicas independientes en Sudamérica. En el norte y sobre la base del antiguo virreinato de Nueva Granada, Bolívar había instituido la primera república federativa de Sudamérica, denominada Gran Colombia después de su disolución, en 1830, para diferenciarla de la Colombia independiente que surgió de su colapso. Al sur, estaban el Perú, que mantenía las estructuras territoriales del virreinato; y la república de Chile, que se asentaba en los límites de la que había sido la capitanía general de Chile. Al este de Los Andes, se encontraban las Provincias Unidas del Río de la Plata, hoy Argentina, a la cual pertenecían todos los territorios del Alto Perú. Sin embargo, la batalla de Ayacucho creó las condiciones que permitieron a Bolívar transformar el mapa político sudamericano basado en el Uti Posidetis de 1810 (Figura 1), para lo cual instruyó al general Sucre para legitimar la secesión del Alto Perú de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Luego del triunfo de Ayacucho y de acuerdo con las órdenes impartidas por Bolívar, el general Sucre se internó en el Alto Perú, el 25 de febrero de 1825, con la finalidad de consolidar el proceso de autodeterminación que los habitantes de la región venían desarrollando como reacción a los conflictos internos que estaban fragmentando a las Provincias Unidas del Río de la Plata, proceso que culminó el 6 de agosto de 1825, con la creación de la república de Bolivia.

Por Arturo Contreras Polgati

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logo de la escuela militarGrandes Batallas es una serie de artículos elaborados por docentes de la Escuela Militar del Libertador Bernardo O'Higgins


Bibliografía

•    Robert Scheina. “Latin America`s Wars”. Brassey`s, Inc. Washington, 2003. Vol. 1.
•    U. Andina Simón Bolívar. “Historia de América Andina”. Libresa. Quito, 1999. Vol. 4.
•    Demetrio Boersner. “Relaciones Internacionales de América Latina”. Ed, Nueva Sociedad. Caracas, 1986.
•    www. Kalipedia gráficos. “Batalla de Ayacucho”.

Información

Técnica

Descripción BreveAyacucho fue decisiva en todo sentido, aún cuando desde el punto de vista militar, la batalla en sí no ofrece novedades en el campo táctico. Sin embargo, desde la perspectiva política es trascendente, ya que por una parte representa el fin de la dominación española en Sudamérica y, por otra, consolida una independencia colectiva cuya ambigüedad territorial daría inicio a un siglo XIX marcado por la conflictividad y la guerra.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile
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NivelSectorUnidad o eje
2° medioHistoria, geografía y ciencias socialesLa conformación del Estado - Nación

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