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La vida militar de Bernardo O'Higgins

Bernardo O'Higgins Riquelme no se formó en una academia o escuela militar, sin embargo, se enroló en el ejército y participó en muchas escaramuzas, combates y batallas, llegando a ser un general ilustre.

manifestó tempranamente su interés por la vida militar, tal como figura en una carta a su padre, donde le habla de su interés por las armas. Lamentablemente, este anhelo no encontró respuesta y debió trabajar en el escritorio del Conde de Maule, don Nicolás de la Cruz.

Los registros militares de O'Higgins hablan de las jornadas heroicas de Linares, El Roble, Rancagua, Chacabuco y Maipú, entre muchas otras.

Estando en la Cordillera de los Patos, el 28 de enero de 1817, O'Higgins escribió una carta a don Juan Florencio Terrada, en la que expresa: “Vivir con honor o morir con gloria. Yo las pronuncio siempre en las batallas".

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logo de la escuela militarGrandes Batallas es una serie de artículos elaborados por docentes de la Escuela Militar del Libertador Bernardo O'Higgins

Los registros militares de O'Higgins hablan de las jornadas heroicas de Linares, El Roble, Rancagua, Chacabuco y Maipú, entre muchas otras. Sabemos que manifestó tempranamente su interés por la vida militar, tal como figura en una carta a su padre, donde le habla de su interés por las armas. Lamentablemente, este anhelo no encontró respuesta y debió trabajar en el escritorio del Conde de Maule, don Nicolás de la Cruz.

Su primera experiencia en un hecho de armas tendrá lugar a partir del 3 de abril de 1800, cuando se embarca en Cádiz, a bordo de la fragata “Confianza”, en dirección a Buenos Aires. Estando ya en alta mar, a cuatro días de navegación, el buque fue atacado por una flotilla inglesa, que le disparó varios cañonazos. La tripulación abandonó sus puestos y fue a ocultarse bajo cubierta. La fragata inglesa que hacía de buque jefe les intimó rendición, amenazándolos con echarlos a pique si no se entregaban prisioneros. O'Higgins, que era el único que hablaba inglés a bordo, tomó la bocina y, desde cubierta, contestó al comandante de la nave enemiga, en medio de los disparos de los cañones que no cesaban de lanzar proyectiles para intimidarlos. El capitán de la "Confianza”, viendo próximo el abordaje, negoció, por intermedio de O'Higgins, los términos de la rendición que se le demandaba.

En esta acción, O´Higgins desafía el peligro y demuestra la valentía y el coraje que serán la impronta que lo caracterizará durante el proceso independentista.

La influencia de Mackenna en la formación militar de O´Higgins


Es el propio O'Higgins quien, en una carta al almirante Hardy, escrita desde su hacienda en Montalbán, señala: “A Miranda debí la primera inspiración que me lanzó en la carrera de la revolución para salvar a mi patria; pero de Mackenna soy deudor de aquellos conocimientos sin los que esa inspiración habría sido un vano deseo. A los consejos que él me diera, no sólo en el campo sino en el gabinete, debo mucho de lo que he hecho”.

A su vez, don Manuel Riquelme Mesa, militar probado en las campañas del sur, tío materno de O'Higgins, que fue también general de la república, en conversaciones que mantuvo con don Claudio Gay, relata: “la isla de La Laja tenia dos regimientos de milicias de caballería: el primero era mandado por el coronel don Antonio Mendiburu y el segundo, por el teniente coronel Bernardo O´Higgins". El recién nombrado teniente coronel escribe, desde su hacienda en Las Canteras, una carta al teniente coronel Juan Mackenna O'Reilly, un destacado militar del arma de ingenieros que había mantenido una gran amistad con su padre, Ambrosio O'Higgins, y que tenía fama de ilustrado en las ciencias militares, expresando, entre otras ideas: “Recurro a Ud. porque sé perfectamente mi deficiencia de talento y de conocimientos militares y la gran necesidad que tengo de los consejos e instrucciones de un oficial de su reconocida competencia y versación”.

Mackenna le contesta a O'Higgins, en carta fechada el 20 de febrero de 1811, que "el primer paso para progresar es estar convencido de la necesidad del progreso. Veo con gusto que usted comprende esto perfectamente y, por lo tanto, espero muy favorables resultados.”

A partir del 17 de octubre de 1813, fecha del combate de El Roble, la fama y renombre de O'Higgins son conocidas a nivel nacional, según dan cuenta diversos documentos históricos. A partir de documentación de la época, se rescata la siguiente cita que destaca la acción de Bernardo O'Higgins en dicho combate:

"La sorpresa con que el enemigo en el 17 del presente, atacó a la división del general habría sido una catástrofe si el valor de nuestras tropas y del incomparable O'Higgins no fuese superior a todo acontecimiento. Habiendo penetrado el enemigo por medio de nuestras avanzadas, gritó el centinela: «el enemigo, el enemigo», rompió el fuego y logró tirar cuatro tiros antes de caer muerto en su puesto, del cual no se movió un paso. Descubierto ya el enemigo empezó a hacer un vivo fuego sobre los nuestros y colocó dos piezas de a dos casi a quema ropa. La guardia de prevención hizo su deber conteniendo cuanto pudo al enemigo mientras el valeroso O'Higgins reunió unos doscientos hombres, con los que haciendo frente por todos lados, atajó el progreso del enemigo y protegió nuestra artillería, que fue perfectamente servida por los dignos oficiales García, Millán, Mujica y Vidal. Duraba ya el fuego más de una hora cuando O'Higgins impacientado toma el fusil de un soldado que cayó muerto a su lado, grita a los suyos y les dice: «O vivir con honor, o morir con gloria; el que sea valiente, sígame.» Todos le siguieron y con ¡Viva la Patria!, avanza sobre ellos como un rayo, les quitó los cañones y los derrotó completamente, obligándolos a repasar el río de Itata en el mayor desorden, no pudiendo cortarles la retirada por falta de caballos. Una bala de fusil hirió levemente en el muslo a nuestro héroe, pero no está impedido de seguir el servicio".
El documento histórico más relevante emana del CJE brigadier don José Miguel Carrera Verdugo, quien, en un informe a la Junta de Gobierno, reconoce las cualidades y condiciones militares de O'Higgins, en los siguientes términos. “Sin embargo, no puedo dejar en silencio el justo elogio que tan dignamente se merece el citado O'Higgins, a quien debe contar V. E. por el primer soldado capaz en sí sólo de reconcentrar y unir heroicamente el mérito de las glorias y triunfos del estado chileno”.

La elocuencia de este informe, que no escatima en elogios para O´Higgins, constituye, sin duda alguna, el más sólido fundamento de la resolución de la junta de deponer a Carrera y nombrar comandante en jefe al coronel O'Higgins, decisión que encuentra pleno respaldo tanto en las corporaciones eclesiásticas y seculares, como en el pueblo, entusiasmado con las victorias del prócer, según consta de numerosos documentos históricos.

Sin embargo, cuando O´Higgins se recibe del mando del ejército, este, al decir del general José Maria de la Cruz en un texto que le hace llegar a don Claudio Gay, “no sólo se hallaba reducido a un tercio de la fuerza que había iniciado la campaña, sino también privado de todos lo elementos para maniobrar, desunido y desmoralizado". Ese era el estado de la fuerza militar bajo el mando del coronel O'Higgins cuando Gainza desembarca en Arauco, con refuerzos y nombrado general del ejército realista.

La campaña militar de 1814 será en extremo difícil y compleja. Se sucederán el combate de Membrillar y el revés de la capitulación de Lircay, lo que da pie a que Carrera desconozca la autoridad y se enfrente a O'Higgins en Tres Acequias, el 26 de agosto de 1814. Sin embargo, considerando la amenaza de la reconquista, O'Higgins une fuerzas con Carrera y se subordina, asumiendo como brigadier el mando de la I división del ejército patriota.

La batalla de Rancagua, del 1 y 2 de octubre de 1814, que constituyó un desastre para la fuerzas patriotas, es un hecho heroico de gran trascendencia. El valor, el honor, el sacrificio y los errores son parte de la responsabilidad que a los mandos corresponde. Con sus grandezas y defectos, marcaron el fin de la Patria Vieja y la emigración de este incipiente ejército patriota a Mendoza, en busca de protección y apoyo a la causa de la independencia de Chile.

Estando ya en Argentina, el brigadier O´Higgins elabora anticipadamente, en 1815, un plan de campaña para “atacar, destruir y exterminar a los tiranos usurpadores de Chile", con la idea de operar con cuatro divisiones y materializar la invasión por los pasos en Coquimbo, Antuco, Curicó, más una división operando desde el Pacífico para, inicialmente, bloquear los puertos de Talcahuano, Valparaíso y Coquimbo, y hacer posible un desembarco de tropas en Arauco, en la desembocadura del río Carampangue. Realizable o no dicho plan, el hecho de haber sido elaborado en 1815, deja en evidencia un estudio profundo y anticipado, que resultará la única manera de tener éxito en la guerra independentista.

Napoleón decía que “si el valor es la primera cualidad del soldado, la perseverancia es la segunda”. El brigadier O'Higgins cumplía, exactamente, con lo que esperaba Napoleón de sus generales y soldados.
Manteniendo O´Higgins su preocupación constante de auto preparación y conocimiento de los temas militares, en carta a Hipólito Villegas, que se encontraba en Buenos Aires, le encarga, con fecha 21 de agosto de 1816, “si entre los libros franceses que han llegado se encontrare alguno de elementos de táctica, y si fuese moderno mucho mejor, no reparo en precio y suplico a Vs. me lo compre (o cualquier otro que se trate del arte de la guerra, con tal igualmente que sea moderno) cuyo importe satisfaré inmediatamente”.


Vivir con honor o morir con gloria


Estando en la Cordillera de los Patos, el 28 de enero de 1817, O'Higgins escribió una carta a don Juan Florencio Terrada, en la que expresa: “Vivir con honor o morir con gloria. Yo las pronuncio siempre en las batallas".
 
Una vez que asumió el cargo de director supremo, se dice que O´Higgins llevó un diario de campaña desde el sitio de Talcahuano en diciembre de 1817, hasta el desastre de Cancha Rayada, el 19 de marzo de 1818. También existe otro documento de carácter particular que narra los mismos sucesos, el diario del capitán Pedro Nolasco Sepúlveda, edecán confidencial de O´Higgins desde antes de Cancha Rayada y hasta después de Maipú. Finalmente, existe la percepción de que John Thomas refundió ambos escritos en uno solo. Esta mezcla, sin embargo, no impide acceder a los hechos narrados y constituye un testimonio interesante por los detalles que están escritos.

Un hecho relevante es el que refiere a la relación de O´Higgins con los cadetes de la Academia Militar, antecesor de la actual Escuela Militar. El domingo 5 de abril de 1818, cuando se va a librar la memorable batalla de Maipú, O'Higgins organiza su división, integrada por el batallón 4º de línea, al mando del coronel Arriagada, con una fuerza de 500 soldados; el regimiento milicias de Aconcagua, con 300; los 70 cadetes de la Academia Militar; Milicias de Santiago (caballería), 300 hombres al mando del coronel Prado, 100 artilleros, con cuatro piezas de artillería, de los cuales dos eran de a 12 calibres y 350 heridos y enfermos, los que suma una fuerza de 1620 hombres.

Formada la división en columna cerrada en la plaza, O´Higgins, montado a caballo, dirige algunas palabras a los enfermos y heridos que se integran a la división: "Pertenezco a vuestro cuerpo- les dijo- y moriré a vuestra cabeza". Estas palabras surtieron gran efecto en las tropas y las llenaron de entusiasmo. Después de arengar a los soldados, se dirigió a los jóvenes cadetes, diciendo: “A vosotros os reservo el honorable y distinguido puesto de defender la capital durante mi ausencia. No dudo de que vosotros moriréis en vuestros puestos si fuera necesario”. Los cadetes contestaron que estaban determinados a no separarse de él, que conformaban su guardia y su puesto era cerca de su persona. En definitiva, estaban resueltos a vencer o morir con él.

Su última campaña militar americanista la realizará estando exiliado en Perú, donde le era reconocida su condición de gran mariscal, distinción que había sido otorgada el 2 de noviembre de 1821. O'Higgins sale de Trujillo el 14 de julio de 1824, con destino a Huanuco y toma contacto con el general Sucre, con el general Miller y se entrevista con el general Simón Bolívar, en Jauja. Después de marchar durante la denominada campaña de Ayacucho, a pesar de haber tenido varias reuniones con Bolívar, este no le concedió mando alguno. ¿Cuál fue la razón? Inconveniencia, celo o temor a la reacción del gobierno chileno. De hecho, llega tarde a la batalla de Junín (6 agosto 1824) y cuando se desarrolla la batalla de Ayacucho (9 diciembre 1824), él se encuentra rumbo a la costa.

Sin embargo, a pesar de ello, como distinción le fue conferido el grado de general de brigada de la Gran Colombia, como una muestra más de respeto y admiración por su obra americanista. Por ese tiempo el gobierno chileno decide poner término a su carrera militar. El 24 de mayo de 1826, se expidió un decreto que establecía que “el capitán general don Bernardo O´Higgins se halla actualmente en países extranjeros sin la competente autorización del gobierno, puesto que le fue concedida licencia para salir fuera de la república por el término de dos años el 2 de julio de 1823 y que expirado dicho tiempo no ha obtenido prórroga; désele de baja en el ejército, para lo que se pasará conocimiento de de está suprema resolución a la comandancia general de armas , tomándose razón de ella en las oficinas donde corresponda. Freire – Novoa”.

Transcurrirán diecinueve años, hasta que el congreso nacional, el 6 de octubre de 1842, apruebe el siguiente proyecto ley: “El capitán general Bernardo O´Higgins gozará del sueldo que por sus servicios le corresponda aún cuando residiere fuere del territorio de la república. Bulnes - José Santiago Aldunate". Lamentablemente, esta restitución es tardía, ya que dieciocho días después fallece el general O’Higgins, en la ciudad de Lima.

Las operaciones militares lideradas por Bernardo O'Higgins, entre los años 1812 a 1818, deben ser analizadas y criticadas con el criterio táctico imperante en la época de los acontecimientos y no a la luz de criterios actuales. Como se escribió en el Álbum Militar de Chile, “en O'Higgins se debe admirar y presentar como un ejemplo heroico y glorioso, su invencible fuerza de voluntad y de carácter en todos los contrastes de su vida y más que todo, ese afán modesto pero insuperable para formarse un notable militar por amor exclusivo a su patria”. En definitiva, solo quienes tienen un indiscutido talento militar pueden realizar las hazañas y proezas que O'Higgins, como soldado, logró en el campo de batalla.

Por su parte, después de catorce campañas célebres y de empresas inauditas, el gran Napoleón reconoció que la experiencia de la guerra, la práctica de los combates, las virtudes guerreras mejor desarrolladas no bastaban todavía para formar un general. “Sin duda que son indispensables estas cualidades, pero no bastan por sí solas”, exclamaba en relación a sus mariscales y generales. Necesitan un complemento de instrucción que no se adquiere en medio del fuego, sino que lo dan la estudiosa meditación, los profundos trabajos de gabinete, en una palabra, la ciencia de la guerra.

Así, la máxima distinción conferida a don Bernardo O'Higgins Riquelme, el grado de capitán general, se encuentra firmemente cimentada en antecedentes históricos, fiel reflejo de una vocación militar que alcanza plenitud a fuerza de mérito personal, perseverancia y conocimientos militares. Federico el Grande pensaba como Napoleón. Decía que la experiencia no sirve, cuando no la guía la reflexión. O'Higgins aplicó estos preceptos en su vida militar.


Por Pedro Eduardo Hormazábal Espinosa

Bibliografía

1. Archivo O´Higgins. Tomos I, II.III, VIII.

2. “EL Ostracismo del General Don Bernardo O´Higgins escrito sobre documentos inéditos i noticias autentica” , Benjamin Vicuña Mackenna. Valparaíso, Imprenta y Librería del Mercurio de Santos Tornero, 1860.

3.”Álbum Militar de Chile”, Pedro Pablo Figueroa, Tomo I.

4. “El diario de viaje del general O´Higgins en la campaña de Ayacucho”, Carlos Vicuña Mackenna, Santiago de Chile, Imprenta Universitaria 1917.

5. “Conversaciones Históricas de Claudio Gay”, Guillermo Feliú Cruz, Editorial Andrés Bello, 1965.

6. “La vida militar del Capitán General Bernardo O¨Higgins”, Juan Agustín Rodríguez, Santiago de Chile, IGM, 1969.

Información

Técnica

Descripción BreveBernardo O'Higgins Riquelme no se formó en una academia o escuela militar, sin embargo, se enroló en el ejército y participó en muchas escaramuzas, combates y batallas, llegando a ser un general ilustre.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile
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NivelSectorUnidad o eje
2° medioHistoria, geografía y ciencias socialesLa conformación del Estado - Nación

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