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Niños resfriados

Secreción nasal, estornudos, temperatura ligeramente elevada, dolor de garganta y tos, son algunos de los síntomas de uno de los malestares más comunes de la infancia, del invierno y de la mala calidad del aire: el resfriado.

Los resfríos se dan en todas las edades. La duración, intensidad y localización de las molestias que ocasionan varían dependiendo del virus que los produce, pero también de acuerdo a la propia naturaleza y sensibilidad del niño.

Estornudos, mucosidades, obstrucción nasal, malestar, quizás fiebre y tos, primero seca e inútil, y luego más húmeda y productiva, componen el conjunto de síntomas de unos procesos que, salvo complicaciones, no requieren más tratamiento que el alivio de sus síntomas.

Si el niño o niña no está decaído/a, puede ir al colegio, a menos que tenga una fuerte tos o fiebre. Si es más pequeño y asiste al jardín o sala cuna, es bueno que se quede en la casa dos o tres días, hasta que se recupere. Será mejor para el niño y evitará que pueda contagiar a sus compañeros.

El doctor Pedro Barreda hace un completo análisis de lo que significan los resfríos, cómo prevenirlos y cómo combatirlos si uno de nuestros niños presenta síntomas de este “imperdible visitante invernal”. La revista de internet Pediatra al día nos da consejos para enfrentar los resfriados.

Muchos niños presentan fiebres inferiores a 39ºC y se sienten cansados durante los primeros días. Otros estarán afónicos y tendrán dolor de cabeza, irritación de ojos, algo de diarrea y poco apetito. Además, si tienen la nariz tapada, suelen presentar problemas para dormir y comer. ¿Un cuadro que te parece conocido? ¿Alguno de tus hijos lo padece?

Antes que nada, veamos qué es un resfriado. Es una infección viral de los conductos nasales y de la garganta, por lo que la tos, lejos de asustar, suele ser beneficiosa ya que ayuda a expulsar las secreciones.

Aunque no es un problema grave, en los bebés y en los niños debe tomarse más en serio que en los adultos, ya que como su sistema inmunológico es escaso, puede desarrollar complicaciones pulmonares o de oído.

Los resfriados acostumbran a tener un patrón típico en sus síntomas: los primeros días el niño presenta secreción nasal, dolor de garganta, fiebre moderada y está inquieto. En la segunda fase, el estado general suele mejorar, aunque la secreción nasal se vuelve más espesa y pasa a ser amarilla o verdosa. La tos frecuente continúa varios días, acentuándose por la noche.

Son más de 200 los distintos virus que pueden producir un resfriado, así que no es sorprendente que los niños lo tengan con frecuencia. De hecho, los más pequeños suelen padecer entre 4 y 8 resfriados al año y cuando asisten al jardín, este número puede multiplicarse por cuatro debido a que están en contacto con otros niños.

Al igual que los adultos, los niños se resfrían por contagio y no como consecuencia del aire frío. Generalmente, el contagio se produce de un niño a otro en el colegio, en el jardín y en lugares donde hay aglomeraciones.

Las pequeñas partículas virales se diseminan al toser y son inhaladas, entran en contacto con las mucosas de otra persona, lo que facilita su dispersión. Las secreciones nasales tienen grandes concentraciones de virus; sin embargo, en la saliva del enfermo hay menos cantidad. Hay estudios que demuestran la transmisión de los rinovirus por las manos; si una persona enferma, al toser se lleva la mano a la boca y no se lava las manos, estos virus se contagian a otra persona al saludarlo de mano o al tocar objetos y superficies. El toser y el estornudar favorecen también la transmisión, de ahí la importancia de cubrirse la boca y la nariz al hacerlo.

flecha amarilla que representa al escritorio de familia ¿Qué remedios utilizar?
Aunque existe en el mercado una amplia variedad de medicamentos para el resfriado, no todos son eficaces. Esta es una enfermedad que, aunque leve, se toma su tiempo (acostumbra a ser de una semana). Y aunque queramos que dure menos, el cuerpo tiene su propio ritmo para liberarse de lo que lo enferma.

Existen cuatro tipos de medicinas (antihistamínicos, descongestionante, expectorantes y antitusígenos) que pueden contribuir a aliviar los síntomas de un resfriado, siempre con una previa consulta al pediatra.

En todo caso, para niños menores de 6 meses no se recomienda ninguna medicina, ya que pueden presentar efectos secundarios negativos.

flecha amarilla que representa al escritorio de familia ¿El niño resfriado puede salir de casa?
Si tu hijo está cansado, tiene fiebre y se siente enfermo, el descanso es importante aunque no siempre es necesario tenerle en cama. Tampoco se le puede mantener encerrado en una burbuja; el resfriado contribuye a inmunizarle reduciendo su vulnerabilidad.

Si no está decaído, puede ir al colegio, a menos que tenga una fuerte tos o fiebre. Si es más pequeño y asiste al jardín, es bueno que se quede en la casa dos o tres días, hasta que se recupere. Será mejor para el niño y evitará que pueda contagiar a sus compañeros.

flecha amarilla que representa al escritorio de familia ¿Cómo cuidarlo?
Si no tiene hambre no hay que obligarlo a comer. Eso sí, debe beber mucho líquido (agua sobre todo). Si se le va a dar jugos de frutas, los ricos en vitamina C, como los de naranja y limón, son aconsejables.

Si la temperatura de niño pasa de los 38,5 °C, hay que destaparlo. Así se conseguirá que le baje un poco la fiebre. Si la temperatura alta persiste, hay que consultar al pediatra.

Otra recomendación va por el lado afectivo. Cualquier persona cuando no se encuentra bien necesita una dosis mayor de mimos. Habrá que tenerlo en brazos, explicarle cuentos, cantarle canciones y todas esas cosas que tienen su origen en el instinto materno y que ayudan a recuperar la forma.

flecha amarilla que representa al escritorio de familia Posibles complicaciones
Hay que estar pendientes una vez superado el resfriado. Una complicación es la otitis. Si es así, el niño se quejará de dolor en la zona de la oreja, se la tocará y se mostrará irritable. Esta infección puede ir acompañada de fiebre.

Otra complicación que se puede presentar es la neumonía, pero es muy poco frecuente. Si se diera la circunstancia, el pequeño respiraría más rápido y con mayor dificultad. Tendría fiebre alta (más de 39º C) y unos ataques de tos persistentes que podrían desencadenar vómitos.

flecha amarilla que representa al escritorio de familia Llevar a urgencias
* Si su temperatura es de 39ºC.
* Si presenta dificultades para respirar y adquiere un tono azulado.
* Si sufre vómitos persistentes.

flecha amarilla que representa al escritorio de familia Llamar o acudir al pediatra
* Si le duelen los oídos o tiene fuertes dolores de cabeza.
* Si tienen secreciones amarillentas o purulentas en los ojos.
* Si la fiebre le dura más de dos días.
* Si su respiración es jadeante o con pitidos.
* Si está extremadamente irritable.
* Si está somnoliento e inactivo.
* Si orina poco.

flecha amarilla que representa al escritorio de familia Lo que NO hay que hacer
* Envolverle en toallas o sumergirle en agua fría.
* Hacerle fricciones con alcohol o colonia. Podrá provocarle una intoxicación etílica por inhalación y absorción por la piel.
* Forzarle a comer o beber.
* Administrarle antibióticos sin haber consultado previamente con el pediatra. Podría sufrir una intoxicación.
* Tomarle constantemente la temperatura.
* Abrigarle en exceso.

Información

Técnica

Descripción BreveEl doctor Pedro Barreda hace un completo análisis de lo que significan los resfríos, cómo prevenirlos y cómo combatirlos, en los consejos publicados por la revista web "Pediatría al día".
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

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