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Niños mimados

Cuidado: consentir demasiado a los niños puede traerles más de un problema a futuro. ¿Cuándo se puede decir que un niño es mimado? ¿Se puede corregir su conducta? De todo esto conversamos con la psicóloga Verónica Gubbins.

Verónica Gubbins es académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado.

A medida que la relación del niño con el mundo se hace más compleja, aumenta la necesidad de que aprenda a armonizar sus necesidades con las del entorno.

"Ha habido mucho debate sobre cuán importante es estructurar la vida de los recién nacidos y lactantes", destaca la especialista.

Detrás de muchos adultos que enfrentan dificultades en su relación de pareja o que no tienen éxito en la vida laboral debido a sus problemas para trabajar en equipo, está una infancia demasiado consentida. Los niños mimados, en efecto, tienen más probabilidades de desarrollar conductas agresivas en la adultez y les cuesta más ser felices. Por eso vale la pena recordar que un exceso en la permisividad puede, a fin de cuentas, no ser tan beneficioso para nuestros hijos.

Verónica Gubbins, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado, dice no tener una definición académica de “niño mimado”, pero sostiene que se tata más de un proceso que de un resultado: “No es que uno pueda decir: ya ahora este niño está mimado, sino que es una condición que se va constituyendo desde bebés y que se hace más evidente cuando los niños empiezan a relacionarse con adultos que no pertenecen a la familia o con sus pares cuando entran a la escuela”.

Los niños mimados son reconocidos, de acuerdo al juicio social que se hace de ellos, como niños que se resisten a acatar normas. No se mantienen sentados mucho rato en clases, no hacen silencio en momentos en que se requiere concentración por una actividad en particular, etc. Cuando se les pide que no hagan algo insisten en su conducta para conseguir lo quieren, sobre todo cosas materiales: golosinas, juguetes, etc. Esto puede tomar la forma de una escena en un lugar público, que va en escalada, y puede llegar a que sin ningún pudor el niño se tire al suelo a llorar.

¿Cómo evitar mimar a los niños?

De acuerdo a la especialista, ha habido mucho debate sobre cuán importante es estructurar la vida de los recién nacidos y lactantes. “En los 60 el doctor Benjamín Spokc planteaba que no había que poner límites, cosa que influyó mucho en la libre demanda del pecho materno, esto es, que las mamás dieran pecho cada vez que los bebés lo pidieran. Progresivamente algunas teorías de la psicología del desarrollo llamaron la atención sobre este punto, bajo el supuesto de que estimular la libre demanda al pecho podría ser el primer paso para que después los padres no tuvieran claro dónde poner control a la demanda”.

En efecto, el niño debe aprender a reconocer una infinidad de límites, debe saber, por ejemplo, que no se puede orinar en cualquier parte o lugar, y así, a medida que la relación del niño con el mundo se hace más compleja, aumenta la necesidad de que aprenda a armonizar sus necesidades con las del entorno. “Si esto no se aprende, más tarde pueden venir los problemas con los horarios de dormir, las comidas, etc. Si uno le permite al niño que duerma en cualquier momento, se puede trastornar su ciclo de sueño – vigilia a futuro. Si se le da alimento a cualquier hora, le será más difícil adaptarse a la vida escolar, y con el tiempo le será más difícil controlar sus propios impulsos”, explica Verónica Gubbins.

Es necesario enseñar al niño a contener la satisfacción de sus impulsos dentro de un sistema razonable, asegurando su sobrevivencia y placer dentro de un mínimo de estructuración. Se puede hacer estimulando la imaginación a través de los juegos. El frustrar determinadas necesidades cuando se supone que están satisfechas permite a los niños encontrarse con el ocio, y, sostiene la especialista, no hay nada más creativo que un niño aburrido.

Padres con estrés

“Hay mucho de ensayo y error en la crianza, aquí son importantes las intuiciones parentales, pero cuando los padres trabajan todo el día, tienen poco tiempo cronológico para aplicar el ensayo y error y les cuesta un poco más reconocer dónde poner los límites. Además si llegan a la casa con el umbral de tolerancia sobrepasado por el exceso de fatiga y la exigencia externa, se reduce el margen de tolerancia a los tiempos de los hijos”.

¿Como "rescatamos" a un niño mimado?

Según Verónica Gubbins, decirle que no a niño podría ser considerado un maltrato psicológico, después que este quedara incluido en la tipificación de la violencia intrafamiliar. Tengo la impresión de que muchos papás tienen temor de poner límites para no ser violentos: “Si no se ponen límites desde un comienzo, el niño puede volverse tan inmanejable que la situación derive en un episodio de violencia física. La permisividad conduce a la violencia”.

Empecemos por aprender a decir “no”. Esto es, como lo decía un especialista, aplicar "ternura con firmeza". Yo le diría a los padres que regaloneen a los niños, les den incentivos materiales o afectivos, pero mezclándolos con límites. Hay que discriminar en relación a qué logros emocionales, sociales o cognitivos, se quiere premiar. Se pueden entregar cosas que uno piense que serán buenas para expresar cariño, pero nada es mejor que decir “te quiero”, abrazar y besar. Por otro lado, si el niño vive con más de un adulto en la casa, es súper importante la consistencia, que los dos estén de acuerdo; que uno no le entregue por detrás lo que el otro le prohíbe.

En la medida en que se desarrolle el lenguaje en los niños, este puede usarse para ayudarlos a reconocer lo que necesitan y la posibilidad de que busque otros satisfactores aparte de regalos materiales.

Por último, desde la teoría del apego, Braselton ha demostrado que cuando los niños no encuentran un adulto que los contenga (indiferencia y frialdad) también manifiestan problemas con el control de sus impulsos.

Tres consejos útiles:

  • Estimular la autonomía de los niños, proponiéndoles que realicen actividades por su cuenta y que no dependan de la ayuda de un adulto. Por ejemplo, ponerles un juguete en la mano.
  • Enseñarles diferentes formas de divertirse que no sean tan básicas como mirar televisión, dormir o comer.
  • Mantenerse firmes respecto a los horarios de comida, estudio y descanso.


Información

Técnica

Descripción BreveVerónica Gubbins, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado, se refiere a los niños mimados y entrega algunas pautas para poder tratar con ellos.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

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