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Buenas prácticas para crear comunidad en la escuela

Mientras mejor comunicación exista entre profesores, padres, alumnos, personal administrativo y directivos, más fácil será obtener buenos resultados y, por ende, el aprendizaje de los niños será más alto.

Jorge Villagrán, director del Liceo Araucanía, de la comuna de Villarrica.

La directora María Cristina Fernández, de la Escuela Byron Gigoux James, de Caldera, pone especial énfasis al clima de trabajo. Acá aparece en compañía de parte del cuerpo docente de su establecimiento.

Mario Uribe, director del Programa de Gestión Escolar de Calidad de la Fundación Chile: “Se puede crear comunidad hacia dentro o hacia fuera del establecimiento”.

Cuando Jorge Villagrán asumió como director del Liceo Araucanía, de la comuna de Villarrica, lo primero que hizo fue aplicar una encuesta de clima organizacional para saber cuál era el ánimo del equipo con el que iba a trabajar. Los resultados del cuestionario no eran alentadores: el 75% del personal declaraba que no recomendaría a otra persona trabajar en el colegio. Han pasado tan sólo seis meses desde entonces.

La existencia de una comunidad escolar afiatada, en un ambiente de trabajo grato y con un proyecto compartido por todo el establecimiento, son tres factores mutuamente interrelacionados y de vital importancia. Tanto así, que son continuamente resaltados por investigadores de todo el mundo como elementos que hacen la diferencia entre colegios de similares condiciones.

Decimos que la comunidad escolar de un establecimiento funciona bien cuando sus distintos estamentos comparten el mismo sentido de pertenencia a un proyecto educativo. Hacer comunidad en la escuela, entonces, es propiciar una comunicación fluida entre cada segmento de modo que sus integrantes se sientan parte del conjunto.

De acuerdo a Mario Uribe, director del Programa de Gestión Escolar de Calidad de la Fundación Chile “se puede crear comunidad hacia dentro o hacia fuera del establecimiento”. Crear comunidad hacia afuera, estableciendo relaciones con el entorno en que se ubica la escuela, es más fácil. Lo contrario sucede cuando se quiere crear comunidad hacia adentro, trabajando con los alumnos, padres y profesores, debido a que es entonces cuando saltan a la vista situaciones incómodas y no es raro verse precisados a admitir errores. Mirarse a sí mismos trae conflicto, hay que limar roces, transparentar situaciones, poner debilidades en evidencia. Por lo mismo, el trabajo “hacia dentro” puede reportar mayores beneficios, generar identidad y potenciar el proyecto educativo.

¿Qué medidas se pueden tomar para crear comunidad hacia dentro?

Todo lo que promueva confianza y consolidación de relaciones: promover canales de comunicación y de participación interdepartamentales, informar lo que ocurre, dar cuenta de los resultados, dar a conocer los distintos proyectos que se generan al interior de cada curso y los que se pueden generar en toda la comunidad. Un buen ejemplo, señala Uribe, es la generación de hábitos de comunicación a través de medios visuales, tales como paneles o boletines de confección artesanal. La comunicación entre los profesores es fundamental en este sentido, ya que permite conocer qué están haciendo los colegas, fundamentalmente aquellos con quienes se tiene menos contacto.

El caso del Liceo Araucanía

En el Liceo Araucanía las medidas fueron reservar los días viernes para trabajar en la formación de equipos de trabajo interdisciplinarios por subsector de aprendizaje, fortalecer el consejo escolar del establecimiento, definiendo reuniones mensuales para ir evaluando el trabajo del liceo. La voluntad de Jorge Villagrán es que estas reuniones no sólo tengan un carácter informativo sino también resolutivo en algunas materias, sobre todo en lo referente al presupuesto, para decidir juntos en qué gastar los recursos.

En sintonía con lo anterior, se acordó cambiar la imagen externa de los alumnos, diseñando un nuevo uniforme, al que se llegó por consenso después de una votación en la que participaron también los padres. Un nuevo sitio web, que por ahora está en una versión de prueba, comenzó a informar de las actividades, interactuar con los alumnos, realizar encuestas de opinión, y entregar espacios para opinar.

Una de las primeras metas del nuevo director fue mostrar las fortalezas del liceo a la ciudadanía. En el pasado mes de noviembre el proyecto “preparándome para la enseñanza media”, liderado por la docente de Matemática, invitó a alumnos de escuelas de enseñanza básica a conocer algunas de las asignaturas de la enseñanza media. Seis docentes los atendían, conformando una unidad contenido transversal. “Lo principal era vencer el estigma que había del liceo”, cuenta Villagrán. “Como liceo municipal tenemos excelentes profesores, al conocernos por dentro te das cuenta de la seriedad de su trabajo”. Hubo resultados inmediatos: el liceo aumentó de 4 a 5 cursos de 1º medio y ya tiene la matrícula completa.

Otro de los factores críticos detectados por Jorge Villagrán era la falta de especificación de roles. A veces había dos personas cumpliendo la misma función y a veces otras personas no asumían lo que les correspondía porque no estaba escrito. Por lo tanto, se creó un manual de convivencia escolar donde se definen los roles de cada quien.

Al mismo tiempo, se trabaja en conjunto con la Oficina de Protección de Derechos de la comuna para articular una oficina de mediación escolar integrada por padres y alumnos, donde se analizan las situaciones de convivencia más críticas y se asumen compromisos para desarrollar un trabajo armónico.

El mayor desafío del Liceo Araucanía es, en estos momentos, aumentar los puntajes en el SIMCE y la PSU en 30 puntos promedio.

Unidos en torno a un proyecto educativo

Una de las premisas que genera mayor consenso en los especialistas en educación de todo el mundo es que la presencia de un proyecto educativo en la escuela incide decisivamente en sus resultados de todo orden. Pero al mencionarlo no nos referimos a una declaración vacía, sino a una meta asumida por el conjunto del establecimiento. Mario Uribe enfatiza que "la definición de: vamos a tener buenos resultados… puede ser algo que la jefa de UTP o los docentes repitan como loros pero con lo cual no están de acuerdo, puesto que no creen que sea posible". Por eso es importante que exista armonía al interior del establecimiento, y un nivel de confianza que permita compartir adecuadamente el proyecto en cada segmento.

El clima escolar y la Escuela Byron Gigoux James, de Caldera

El clima escolar es un indicador de la manera en que está operando la comunidad escolar. Un profesor no puede sentirse como una isla en su colegio, tiene que haber una jerarquía que lo apoya. Este lazo es descrito por la directora de la Escuela Byron Gigoux James de Caldera, María Cristina Fernández, “como una cadenita que parte de la dirección, pasa por los profesores y llega directamente a los niños”.

Para la docente, las falencias de la escuela van a dar directamente a los niños, por eso señala como fundamental trabajar en un ambiente agradable y sentirse parte de un equipo. “Hay que formar redes internas en la escuela y aprovecharlas”, dice. En su establecimiento se esfuerzan por impulsar actividades como grupos ecológicos y otras, que contribuyan a la cohesión con instituciones cercanas, como el Hogar de Cristo.

Parte de ese esfuerzo ha sido integrarse al Programa Mejor Escuela de la Fundación Chile:  “Nos ha dado un gran apoyo, recibimos capacitación constantemente y nos hemos fortalecido con nuevas miradas para nuestro trabajo”.

Información

Técnica

Descripción BreveProfesores de La Araucanía y de Caldera se refieren a cómo la mejor comunicación entre profesores, padres, alumnos, personal administrativo y directivos, puede mejorar el clima escolar.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

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