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Década de 1920

Te invitamos a revisar información sobre el fin del parlamentarismo y la campaña electoral de Arturo Alessandri. Ademas del movimiento militar de 1924 y datos sobre la importancia del ciclo del cobre.

Década de 1920

La campaña electoral de Arturo Alessandri y el fin del parlamentarismo

Las elecciones presidenciales de 1920 inauguraron un nuevo estilo de hacer política. El discurso y el programa de Alessandri representaban los deseos de cambio a los cuales aspiraba la población, que durante estas dos primeras décadas del siglo XX había incorporado nuevos actores al ámbito nacional: entre ellos la naciente clase obrera, los estudiantes, algunos intelectuales de izquierda y la presencia preponderante de los militares como garantes del orden nacional y de la institucionalidad.

La candidatura de Alessandri marca un cambio notable en el estilo de hacer política en Chile. Se llevó adelante una campaña en una forma no vista hasta entonces, con un fuerte apoyo popular. Si bien su programa no se diferenciaba sustancialmente del de su contendor, Luis Barros Borgoño, Alessandri llegó a representar la renovación frente a una política anterior.

Algunos sectores se oponían fuertemente a este nuevo sistema de “hacer política”. Los anarquistas llamaron a los trabajadores a no dejarse engañar por estas promesas, los socialistas pensaron que democratizar el sistema era una buena oportunidad para disminuir la represión y ganar mayor libertad. El Partido Obrero Socialista, más tarde Partido Comunista, propuso a Luis Emilio Recabarren como su candidato presidencial.

Alessandri no logró obtener una victoria directa en las urnas, por lo que el Tribunal de Honor debió decidir su elección. Aunque el apoyo popular era evidente, la magnitud de la crisis hacía particularmente incuestionable la posibilidad de un nuevo fracaso. La economía se venía debilitando desde el inicio de la crisis del salitre, provocada por la pérdida de mercados internacionales. La cesantía crecía y las protestas y movimientos sociales se multiplicaban. La sociedad entera se veía afectada por la situación que atravesaba el país.

Alessandri creía que la solución a la crisis política pasaba por una serie de reformas constitucionales que restituyeran sus poderes al Presidente. Así lo planteó en su mensaje a la nación de 1921 y lo reiteró en 1923, esbozando ahora una modificación de las prácticas parlamentarias y la supresión de las facultades políticas del Senado, que le eran contrarias.

Sin embargo, pronto se dio cuenta que la solución estaba en romper la divergencia entre el Senado y la Cámara de Diputados. Por ello, a finales de 1923, inició una gira por el país que anunciaba una activa intervención electoral. En las elecciones de marzo de 1923, Alessandri estaba convencido de contar con un gran apoyo popular. Parte de su confianza estaba suscrita por el amplio respaldo que habían recibido una serie de iniciativas referentes a leyes sociales, reformas de la Constitución y una modernización de la economía a través de la creación de un Banco Central.

Pero un aspecto que despertó particular desconfianza y generó airados reclamos de los opositores fue su acercamiento a las Fuerzas Armadas. Durante su gira, uno de los sitios visitados con mayor frecuencia fueron los cuarteles. Allí, Alessandri se quejó de los graves impedimentos que se colocaban a su programa de reformas, a sus ideas y a su aparente consonancia con las inquietudes que ciertos grupos de oficiales demostraban.

Desde la década de 1910 se venía notando al interior de los cuarteles un clima de creciente efervescencia. Particularmente preocupaban a la joven oficialidad la mala calidad del contingente, la falta de equipamiento y, lo peor, un aparente desinterés de la clase política por los problemas militares. Todo ello se veía agravado por una inquietud frente a vecinos hostiles y problemas limítrofes no resueltos.

El movimiento militar de 1924

En agosto de 1924, Alessandri envió al Congreso una ley de reajuste de sueldos del Ejército que fue rechazada, aduciendo la inexistencia de fondos para cubrirla. Además, en forma inexplicable, aplazó una vez más la discusión de leyes sobre escalafón y ascensos. Sin embargo, el Congreso inició simultáneamente la discusión de la implantación de una “dieta parlamentaria” bajo la forma de una indemnización, que posibilitaba una democratización de dicha institución.

La prensa atacó sin tregua a sus promotores y la Unión Nacional los acusó de contrarios a los intereses de la nación. A pesar de todo, el 2 de septiembre de 1924 se inició la discusión de este proyecto en particular. Una nota que provocó inquietud fue la presencia de un nutrido número de oficiales de baja graduación en las tribunas, que expresaban airadamente su repudio a los parlamentarios que apoyaban la iniciativa de la dieta. Al día siguiente, volvieron a las tribunas y al ser interpelados por el vicepresidente de la Cámara, abandonaron el lugar haciendo sonar sus sables por las escalinatas, (hecho conocido como el “ruido de sables”).

La manifestación de los jóvenes oficiales no había terminado allí, puesto que habían seguido su reunión en el Club Militar como medida de presión. Alessandri optó por aceptar dialogar con un grupo de representantes. Informados los oficiales, decidieron redactar un documento y organizarse en la forma de un Comité Militar.

Los oficiales hicieron ver a Alessandri que las Fuerzas Armadas no recibían la debida atención de parte de los poderes públicos. Le señalaron que mientras consumían precioso tiempo en discusiones estériles, el país se encontraba sumido en una profunda crisis. Alessandri, en reunión secreta pidió a los oficiales que incorporaran en el pliego de sus peticiones aquellas que el Congreso le había rechazado a él. Ante los hechos el gabinete renunció y como medida estabilizadora el General Luis Altamirano fue designado Ministro del Interior e inmediatamente fue convocado el Congreso para aprobar las reformas que el comité había solicitado. El 8 de septiembre, en una breve sesión, fueron aprobados todos los proyectos de ley pendientes. Dentro de ellos, los más trascendentes fueron las llamadas “leyes sociales”, que señalamos a continuación:

  • Ley 4053: sobre contratos de trabajo, fijaba la jornada en ocho horas, limitaba el trabajo de mujeres y niños y creaba la Inspección del Trabajo.
  • Ley 4054: establecía el seguro obligatorio para todos los obreros contra accidentes, enfermedades e invalidez. Creaba un fondo común que sería formado con aportes del obrero, el patrón y el Estado.
  • Ley 4055: sobre accidentes del trabajo. Estableció la doctrina integral del riesgo profesional, se equipararon las enfermedades profesionales a los accidentes laborales y se estableció la responsabilidad del patrón en el mantenimiento de medidas de seguridad.
  • Ley 4056: se establecieron los tribunales de conciliación y arbitraje para los conflictos laborales.
  • Ley 4057: sobre organización sindical. Establecía los sindicatos industriales y profesionales. Adoptaba para los primeros la participación en los beneficios.
  • Ley 4058: establecía las sociedades cooperativas de trabajadores.
  • Ley 4059: reconocía el derecho de libre asociación, el período anual obligatorio, la gratificación, y creaba la Caja de Empleados Particulares.

Alessandri creyó que con la satisfacción de las necesidades expresadas por los militares, el movimiento se iba a terminar. Sin embargo, los jóvenes oficiales se negaron a disolver el Comité Militar e informaron al Presidente que continuarían en funciones hasta “lograr la depuración política y administrativa del país”. Ante la evidente pérdida de control, Alessandri decidió renunciar y solicitar al Congreso permiso para salir del país. El comité transformado ahora en Junta Militar, solicitó a Alessandri que retirara su renuncia y que solamente pidiera permiso para salir. Alessandri rechazó semejante trato, ya que implicaba someterse a la autoridad de los militares. El 9 de septiembre pedía asilo en la Legación de Estados Unidos. El Congreso se negó a aceptar su renuncia y en cambio lo autorizó a salir del país, asumiendo el poder efectivo el General Luis Altamirano. El 11 de septiembre de 1924 se instalaba una Junta de Gobierno, integrada por los generales Altamirano y Juan Pablo Bennett y el almirante Francisco Nef. Una de las primeras medidas que tomó esta junta fue la de disolver el Congreso.

Nos encontramos con la existencia de dos juntas de militares. La primera establecida en el poder y encabezada por Altamirano, que se identificaba con la oficialidad mayor del Ejército, unido a la aristocracia, y la otra, la junta militar, establecida en el Club Militar, que representaba los intereses de la baja oficialidad, identificada con la clase media, con incipientes ideas socialistas, bajas rentas y postergaciones profesionales. Situación que demuestra claramente la existencia de un conflicto generacional y de intereses entre ambas juntas, por lo que después de un breve tiempo, la última opta por disolverse.

Un clima de creciente tensión se hizo presente en enero de 1925. Entre ciertos círculos militares se hacían cotidianas las críticas a Altamirano y se pensaba seriamente en solicitar a Alessandri que regresara al país. El 23 de enero de ese año, en una acción concertada, miembros de los principales regimientos de Santiago rodearon La Moneda y apresaron a los miembros de la Junta de Gobierno. El 27 de enero se formó una nueva Junta de Gobierno encabezada por el civil Emilio Bello Codesido, político liberal balmacedista e integrada por el general Pedro Pablo Dartnell y el almirante Carlos Ward. Inmediatamente se pusieron en contacto con Alessandri, solicitándole que regresara al país, pero con la condición de llevar adelante una completa reforma constitucional. Detrás del movimiento, estuvieron Carlos Ibáñez y Marmaduke Grove

Habiendo retornado en marzo de 1925, Alessandri comenzó de inmediato a buscar los medios para llevar adelante la reforma constitucional. Abandonando la idea de la Asamblea Constituyente, conformó una Gran Comisión incluyendo a representantes de todos los partidos. Finalmente, el 30 de agosto, en un plebiscito que fue calificado de “excepcional” por sus contemporáneos, se aprobaba la nueva Constitución, que entraría en vigor el 18 de octubre. Entre sus aspectos más importantes conviene destacar:

A) Aspectos Institucionales:

  1. Puso término al parlamentarismo y estableció el sistema presidencial.
  2. Los ministros dejaron de depender del Congreso con la abolición de la “interpelación” y la “censura”, mecanismos con los que en años anteriores el parlamento había presionado al presidente provocando la llamada “rotativa ministerial”. Desde ahora el ministro estaba sujeto a la confianza del presidente. El Congreso solo disponía de la “acusación constitucional” para fiscalizar a los ministros e incluso al propio presidente.
  3. Se eliminaron la mayoría de las “leyes periódicas”, subsistiendo únicamente la Ley de Presupuesto, que debía ser siempre aprobada antes del 31 de diciembre o entraba a regir el presupuesto del año anterior.
  4. Al presidente se le concedieron el “veto” y la “urgencia”. El primero permitía al gobernante vetar las leyes aprobadas por el congreso y la segunda lo facultaba para apurar la tramitación de las leyes que enviaba al congreso.
  5. El Poder Judicial conservó su independencia.
  6. Los derechos inviolables de las personas quedaron protegidos bajo las “garantías constitucionales”.
  7. El período presidencial fue fijado en seis años no reelegible inmediatamente.

B) Aspectos Políticos:

  1. Se entregó el control de las elecciones a un organismo llamado Tribunal Calificador de Elecciones.
  2. Se establecía un rol activo del Estado en la sociedad, al entregársele el rol de garante de la protección del trabajo, la seguridad social y la equitativa distribución de la riqueza. Y, además, tenía tuición sobre el derecho de propiedad, ya que debía estar sujeto a los intereses del bien común.
  3. Declaraba la separación Iglesia-Estado, estableciendo el carácter laico de éste y la plena libertad de culto, terminando de esta manera con el conflicto laico religioso que había marcado gran parte del siglo XIX y principios del XX.

La aprobación de la Constitución de 1925 puso fin al experimento parlamentarista iniciado después de la Revolución de 1891 y la caída del presidente Balmaceda. Volvió a establecer una supremacía del poder ejecutivo por sobre el legislativo, pero esta vez más regulado que en la Constitución de 1833, que debido al clima de desorden que existía en la época, exigió la concentración de poderes en la figura del presidente. Sin embargo, esta nueva constitución dejo un vacío en la regulación de los partidos políticos, sin recibir reglamentación de ningún orden.

Fin del ciclo salitrero

Los recursos que el Estado recaudaba del impuesto de exportación del salitre correspondían, en la administración balmacedista, al 50% de las entradas fiscales. Durante la Primera Guerra Mundial su demanda fue en aumento debido a la necesidad de fabricar explosivos. Así, los países combatientes requirieron mayores cantidades. Pero el auge no duraría más allá del término de la guerra.

Entre los años 1919 y 1920 la demanda por este producto disminuyó considerablemente. La causa fue la aparición en el mercado internacional del “salitre sintético” o los fertilizantes nitrogenados sintéticos, de precio muy inferior al natural. Se sumó a ello las reservas que algunas potencias en conflicto, como Inglaterra y Francia, habían hecho en vista de la prolongación del conflicto armado.

De esta forma el aporte del salitre a las arcas fiscales se vio disminuido considerablemente. Comenzaron a cerrar muchas de las oficinas salitreras, provocando una alta taza de cesantía y una preocupante recesión económica.

Durante la década de 1920 se produjo un significativo proceso de transformación en el quehacer económico del país, pues con la caía vertiginosa de la explotación del salitre, comenzaba a adquirir importancia la producción del cobre.

El ciclo del cobre

La explotación de este recurso natural pasó por diferentes etapas. Estuvo presente desde la Colonia, pero adquirió una mayor significación en la segunda década del siglo XX, simultáneamente con la disminución de la importancia del salitre.

Con la explotación del cobre, la hegemonía inglesa cedió su lugar a la hegemonía norteamericana, ya que en este período la producción de cobre recibió un fuerte impulso de capitales provenientes de Estados Unidos. Una mejor tecnología permitía la explotación de los yacimientos pobres, provocando que en 10 años (1906 a 1916) la explotación de este metal se triplicara.

Los dos principales yacimientos de cobre chilenos estuvieron ligados desde sus inicios a capitales norteamericanos. La Braden Copper Company surgió por iniciativa de la Americans William Braden and Barton Sewell, que adquirió la mina El Teniente en 1904. Esta sociedad construyó una línea de ferrocarril de 70 kilómetros de extensión, que unió a Sewell con Rancagua. En 1915 El Teniente fue adquirida, casi en su totalidad, por la Kennecott Copper Corporation.

La Chile Exploration Company, formada por la familia Guggenheim, se hizo cargo de Chuquicamata, que comenzó sus actividades en 1910. Luego de 14 años de explotación de este mineral, los Guggenheim decidieron vender la compañía a la Anaconda Copper Company, también norteamericana, que tenía a su cargo la administración de Potrerillos desde 1905. La empresa Andes Copper Mining Co., inició en 1916 la explotación de una tercera mina: Potrerillos, que se agotó en 1959 y fue reemplazada por El Salvador.

Debido a esto la minería del cobre recobró importancia en Chile y en 1945 constituía el 22% de la producción mundial. Siendo el cobre un mineral estratégico, durante la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos comenzó a fijar su precio de manera artificial: once centavos de dólar la libra, precio mucho más bajo que el obtenido por el cobre que se producía en los Estados Unidos. Esta medida significó para nuestro país contribuir con una guerra con la cual no mantenía ninguna relación de obligación, ni por el derecho interno ni por el derecho internacional, produciéndose así un estancamiento, de manera que en 1966 Chile representaba solamente el 13% de la producción mundial.

El gobierno de Chile, tratando de hacer más racional la relación entre el Estado y la industria del cobre, dio lugar a la Ley del Nuevo Trato 11.828, que entregó mayor injerencia al gobierno en el control de la producción y la venta del cobre (Confr. de Ramón, Armando. Breve Historia de Chile. Desde la invasión incaica hasta nuestros días (1500-2000). Buenos Aires, 2001, Ed. Biblos, pp. 163-164).

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Debido a la gran cantidad de información que se relaciona con este contenido, se sugiere que el Docente, realice un trabajo a través de una línea de tiempo, para que el estudiante, además de conocer los hechos, los vaya contextualizando. Para ello, se recomienda también, que el Docente explique los hechos que están ocurriendo en el contexto mundial y sus posibles repercusiones en Chile (Primera Guerra Mundial y Revolución Rusa por ejemplo).

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