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Ficha temática

Revolución Industrial y capitalismo

Desde el siguiente recurso educativo podrás estudiar uno de las transformaciones más profundas que ha vivido la humanidad, la revolución industrial.

Revolución Industrial y capitalismo

Después del establecimiento de la agricultura en la conocida “revolución neolítica”, la economía mundial no había conocido una transformación tan profunda como la que vivió a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Este fenómeno, que ocurrió primero en Gran Bretaña y luego en el resto de Europa, fue conocido como la Revolución Industrial. Como proceso histórico, estuvo estrechamente vinculado al desarrollo del sistema capitalista y en términos concretos se refiere al conjunto de innovaciones y transformaciones técnicas, económicas y sociales que dieron un vuelco a la sociedad agrícola y feudal conocida hasta ese momento, para dar paso a una sociedad industrial y capitalista.

En Gran Bretaña, durante el siglo XVIII, existieron las condiciones previas que permitieron el desarrollo industrial. Entre estas encontramos la expansión del comercio, la producción agrícola y la incipiente acumulación de capital. En la década de 1740, Gran Bretaña duplicó su comercio y, a partir de 1750, el número de bancos aumentó, estableciendo sistemas de crédito a los nuevos industriales. Este país poseía, además, ricos depósitos de carbón y de hierro y podía obtener enormes cantidades de materias primas procedentes de sus muchas colonias repartidas en el mundo. Esta nación se había convertido en la potencia mercantil e industrial más importante del mundo, y sus posesiones se extendían por todo el globo, lo que aumentó el desarrollo del transporte, tanto de tipo fluvial, como terrestre.

Junto a estas condiciones, cabe señalar el enorme aumento que experimentó la población; de cinco millones y medio en 1700-1750 pasó a doce millones en 1800. Probablemente, este aumento se debió a las mejoras en la actividad agrícola gracias a las nuevas técnicas, a mejores condiciones sanitarias y nuevos conocimientos en el sector de la salud.

La Revolución Industrial ha estado tradicionalmente ligada a la tecnología textil, compuesta de máquinas para hilar y tejer, accionadas por una nueva forma de energía: el vapor. Esta forma fue inventada en el siglo XVII y se utilizó no solo en la industria, sino también en la minería y el transporte, (aparece el ferrocarril y el barco a vapor).

Hay una segunda etapa en la Revolución Industrial, que corresponde al período entre 1870 y la Primera Guerra Mundial, en la que nuevas fuentes de energía se suman a este proceso industrializador: la electricidad y el petróleo. El soporte teórico de estos nuevos sistemas económicos y mercantiles lo dieron liberales como Adam Smith, quien era uno de los integrantes de la Escuela de Manchester, la que había desencadenado una lucha contra las teorías mercantilistas del siglo XVII. Estas hacían intervenir al Estado para proteger, a través de aduanas, la economía de cada nación. La aparición de la doctrina del "Laissez Faire" acompañó los cambios de la nueva economía que aportaba la Revolución Industrial y la obra de Adam Smith, Investigación sobre la naturaleza y las causas de las riquezas de las naciones, aparecida en 1776, se convirtió en la Biblia de los nuevos industriales ingleses, que argumentaban que se debía dejar el mundo económico en manos de sus propias leyes naturales. Pero luego, los países que llegaron con más retardo a la Revolución Industrial, no dejaron todo en manos de las leyes económicas, sino que se aseguraron de resguardar su incipiente industria por medio de protecciones aduaneras.

Otros discípulos de la Escuela de Manchester fueron David Ricardo y John Stuart Mill, quien planteó la necesidad de una cierta intervención estatal. Como consecuencias de la Revolución Industrial, podemos afirmar que los progresos técnicos que introdujo esta en el siglo XIX transformaron todos los aspectos relacionados con la vida europea. De esta manera, surgió una nueva etapa en la historia de la civilización occidental. Se produjo un importante cambio en la estructura económica, donde se impuso la industrialización y el capitalismo. El comercio se intensificó, los países industrializados vendieron mercancías y adquirieron materias primas y aumentaron, también, las comunicaciones y los transportes.

Desde el punto de vista social, podemos ver que antes de la Revolución Industrial las clases sociales estaban divididas de otra manera. El poder estaba en manos del Rey, de la nobleza o de los señores feudales y del clero, los que gradualmente iban cediendo terreno la burguesía mercantil. El campesinado vivía del trabajo de tierras que pertenecían a los señores feudales y a la Iglesia, mientras los artesanos vivían de lo que producían. Sin embargo, en esta época entran nuevos actores a este escenario: la burguesía industrial y el proletariado.

Consecuencias de la Revolución Industrial: la Cuestión Social

Además de los cambios en los medios de producción, la aparición de los nuevos medios de transporte y las transformaciones demográficas, la Revolución Industrial tuvo como consecuencia, una serie de cambios sociales, los cuales permitirán la consolidación de la clase burguesa y la situación de absoluta precariedad en las condiciones de vida de los sectores populares. Esta situación es la que se conocerá como Cuestión Social, la cual tendrá profundas consecuencias y motivará el surgimiento de una serie de posturas críticas que intentarán darle alguna solución al problema.
El considerable aumento natural de la población en las ciudades europeas, más la llegada de migrantes desde el campo, producto de la mecanización de las faenas agrícolas y la consiguiente cesantía de muchos campesinos, provocó la existencia de una gran cantidad de personas buscando trabajo en las fábricas. Esta situación arruinó aún más las condiciones de vida de la clase trabajadora, conocida ahora como Proletariado.

Características del Proletariado

Este grupo social, conocido así debido a que su única posesión era la Prole (la familia), se caracterizó por las extensas jornadas de trabajo que debía realizar (a veces de hasta 16 horas diarias) en condiciones extremadamente precarias; no tenían protección social ni seguros en caso de accidentes. Sus salarios eran muy bajos y variables dependiendo de los niveles de producción. Al ser insuficiente el salario, en muchas ocasiones debía trabajar también la mujer y los niños de una familia; en el caso de los niños (incluso menores de 10 años), debido a su menor estatura, generalmente eran utilizados en las minas formadas por galerías subterráneas, expuestos a una serie de accidentes, lo que repercutía en una baja esperanza de vida para este segmento de la población. Esta situación queda expresada en el siguiente documento:
Yo tenía catorce horas y media de trabajo efectivo a los siete años. En esta manufactura, había alrededor de 50 niños poco más o menos de mi edad, estaban a menudo indispuestos y con poca salud. Había siempre una media docena que se encontraban enfermos regularmente a causa del trabajo excesivo. La principal ocupación de uno de los capataces era azotar a los niños para forzarlos a hacer este trabajo excesivo”.
(Documents et civilisation. Hachette)

niños mineros

(Niños trabajadores en la minería)

No solo las condiciones de trabajo eran precarias, sino que también las viviendas y los barrios en que vivían. La población obrera vivía hacinada en habitaciones estrechas y sin servicios básicos, lo que se traducía en una serie de enfermedades digestivas y respiratorias, las cuales aumentaban, aún más, las tasas de mortalidad. El siguiente documento es el reflejo de esta situación de precariedad en los barrios populares:

Los más pobres viven en las bodegas y desvanes…En tan sombríos y tristes alojamientos comen, duermen e incluso trabajan un gran número de obreros…En varias de estas camas de las que acabo de hablar, he visto reposar juntamente individuos de los dos sexos y edades muy diferentes, la mayoría sin camisa y de una suciedad repugnante. Padre, madre, viejos, niños y adultos se apelotonan allí, se aprietan”.
(Documents et civilisation. Hachette)

Una sociedad de contrastes: la Burguesía

Fue el sector social más favorecido por los cambios económicos que se estaban produciendo, ya que ellos fueron los dueños de los medios de producción y paulatinamente pasaron a constituir la clase dirigente.
Vivieron en barrios exclusivos y separados de los sectores populares, aumentando el contraste entre los dos sectores. Dispusieron de todas las comodidades en cuanto a vestuario, alimentación y vivienda. Lógicamente esto se tradujo en una mayor esperanza de vida de este sector en relación al proletariado.

concierto

(J.Tissot, “El concierto”. Cuadro que refleja algunos de los gustos y lujos de la burguesía)

Intentos por solucionar la problemática social

La situación de precariedad de los sectores populares motivó el surgimiento de una serie de doctrinas que pretendían dar alguna solución a la problemática social. Entre estos planteamientos se destacó:

- El Socialismo Utópico: la mayoría de ellos intelectuales, aunque hubo también algunos empresarios, que proponían la organización de comunidades ideales, cooperativas o federaciones que reformaran pacíficamente el modelo económico liberal. Su nombre proviene de la imposibilidad de materializar en la práctica estas ideas.
- El Socialismo Científico: Sus máximos representantes fueron Carlos Marx y Federico Engels, los cuales plasmaron sus principales ideas en el “Manifiesto Comunista” publicado en 1848. Para Marx, la situación de los trabajadores era producto del desarrollo histórico, ya que siempre había existido una disputa entre los sectores dirigentes y los grupos sometidos (“lucha de clases”). Para Marx, el objetivo era que el proletariado se hiciese de los medios de producción y del poder estatal derribando a la clase burguesa, estableciendo la dictadura del proletariado y posteriormente una sociedad sin clases.
- El Anarquismo: Sus principales representantes fueron Pierre Proudhon y Mijail Bakunin. Ellos plantearon la absoluta libertad del hombre y por lo tanto, el fin de cualquier elemento de coerción. Estos planteamientos fueron determinantes en las jornadas de protesta y paralización que realizaron los sectores obreros y que fueron violentamente reprimidos por el Estado y los sectores burgueses.
- La Doctrina Social de la Iglesia: El Papa León XIII en su Encíclica “Rerum Novarum” publicada en 1891, planteó la postura de la Iglesia Católica ante la Cuestión Social. Esta postura, conocida como Social Cristianismo, criticaba la lucha de clases propuesta por los socialistas y promovía en cambio la solidaridad entre clases, sensibilizando a los empresarios para el mejoramiento de las condiciones laborales de los sectores obreros.

Si quieres saber más sobre la Revolución Industrial, visita las siguientes páginas:

http://www.monografias.com/trabajos12/revin/revin.shtml#rev  

http://www.historiasiglo20.org/enlaces/revindustrial.htm

REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y CAPITALISMO

 

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Revolución Industrial y capitalismo

 

Los recursos recomendados presenta el tema en forma sintética y completa como para ser tratados en clase.

 

Comentar con los alumnos recalcando el marco general de la “doble revolución” y el impacto en el sistema capitalista con su proyección  hasta nuestros días.  Desarrollar el tema destacando e identificando causas, características y consecuencias; en este último aspecto el cambio social y sus problemas aparejados, el cambio económico representado por una nueva etapa del sistema capitalista y su justificación teórica en el liberalismo.

Información

Técnica

Descripción BreveDesde el siguiente recurso educativo podrás estudiar uno de las transformaciones más profundas que ha vivido la humanidad, la revolución industrial.
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IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile
Clasificación Curricular
NivelSectorUnidad o eje
8° básicoHistoria, Geografía y Ciencias SocialesHabilidades de indagación, análisis e interpretación
8° básicoHistoria, Geografía y Ciencias SocialesLa revolución industrial, sus proyecciones económicas, sociales y geográficas

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