Sigue a educarchile en

Cantidad de usuarios online 1.500.000

Recursos educativos interactivos

compartir

Ficha temática

La expansión económica y del territorio

Te invitamos a conocer las características de la expansión económica manifestada durante el siglo XIX en Chile, y la expansión territorial, caracterizada por la ocupación de la Araucanía, la ocupación de de Magallanes y los conflictos exteriores, entre otros aspectos relevantes de este período.

La expansión económica y del territorio

Dentro de las tareas de los nuevos gobiernos una vez lograda la Independencia, estuvo la de organizar la llamada hacienda pública. Los escollos abundaban: pobreza en los campos, desorganización gubernamental, etc. En este contexto resultan de vital importancia las acciones del ministro Manuel Rengifo, verdadero organizador del tema a nivel nacional.

Las nuevas relaciones económicas con los países europeos y americanos diversificaron las posibilidades de nuestro país de establecer nuevos negocios. Así, Chile comenzó a importar y exportar productos que recorrieron grandes distancias, dando a conocer nuestras riquezas naturales. Minerales y productos agrícolas comenzaron a venderse al exterior, lo que llevó a Chile a convertirse en exportador de bienes de consumo de actividades extractivas, con una importante presencia en los mercados que se creaban al alero del capitalismo europeo, sistema que requería de materias primas para poder mantener los niveles de consumo de sus industrias.

El ámbito de la minería

Gran parte de la prosperidad económica de la época se debe a la capitalización y la formación de riquezas privadas en base a la minería de la plata, el cobre y el carbón piedra. La actividad minera en Chile se caracterizó por una evolución constante a lo largo de todo el siglo. En ese aspecto, el Estado se limitó, en general, a legislar sobre la fiscalización de la minería. De este modo, el auge y progreso de dicho sector se debió principalmente a la iniciativa privada. En torno a zonas como La Serena, Ovalle, Lota, Andacollo, Coronel y otras, se crearon importantes centros de desarrollo minero, gracias a los yacimientos que permitieron el surgimiento de lo que se ha llamado la burguesía nacional: familias no aristocráticas que construyeron sus riquezas en función de la explotación de dichos centros mineros.

Los nuevos mercados de Australia y California

Una parte considerable del desarrollo económico del período se debió al buen precio que alcanzaron el trigo y la harina chilenos en los mercados de California y Australia.

El descubrimiento de oro en California, en el Oeste de los Estados Unidos, creó un importante polo de desarrollo demográfico: la famosa exploración y conquista del Oeste. Los cientos de miles de buscadores de oro necesitaban alimentos y no tenían una infraestructura agrícola que los abasteciera adecuadamente, por lo que se vieron en la obligación de hacer grandes importaciones de bienes alimenticios. El único país triguero de cierta importancia en la costa occidental del continente americano era Chile. Este nuevo mercado permitió a Chile dominar casi la totalidad del negocio triguero durante los últimos años de la década de 1840 y los primeros de 1850. Por la falta de competidores, el negocio fue muy bueno, llegando a convertirse en uno de los primeros países exportadores de trigo. Esta demanda fue satisfecha por cientos de agricultores de la zona central de Chile, quienes vieron desarrolladas sus actividades trigueras, especialmente en la Cordillera de la Costa entre Santiago y Concepción.

Lamentablemente, la fiebre de oro tuvo su declinación a partir de 1853, con lo que el trigo chileno cambió de comprador y se trasladó a un nuevo frente. El descubrimiento de oro en Victoria y Nueva Gales del Sur, en 1851, provocó un desplazamiento de la mano de obra agrícola y una consiguiente disminución de la superficie cultivada en Australia, lo que obligó a la entonces colonia a recurrir a las importaciones. Esto permitió a Chile continuar por pocos años más exportando trigo a los mercados del Pacífico.

La agricultura se desarrolla

En 1838 se fundó la Sociedad Chilena de Agricultura, agrupación de dueños de campos a lo largo de toda la zona central de nuestro país. A esta agrupación se deben dos obras de importancia para el estudio científico de las labores del agro. La primera fue el boletín bimensual “El Agricultor”, que se publicó entre 1838 y 1849, con el propósito de divulgar técnicas agrarias y nuevos cultivos. La segunda fue la disposición de crear en 1839 un centro de experimentación agrícola, “La Quinta Normal”, cuna de la enseñanza de la agricultura en Chile, que mejoró las técnicas de agricultura al promover la renovación de técnicas coloniales obsoletas. Sin embargo, esta renovación no terminó con los agudos problemas de los campesinos, quienes siguieron en un viejo sistema de relaciones sociales y económicas hasta bien entrado el siglo XX.

La iniciativa privada permitió también la construcción de embalses y canales de regadío en predios que se extendían entre La Serena y Chillán, regiones donde las lluvias suelen ser irregulares, estando expuestas a sequías. Se terminó la canalización del río Maipo y se inició la construcción del canal en el río Aconcagua. En el río Maipo se construyeron los canales de Pirque, Puangue y de Las Mercedes. Otra serie de obras de regadío fueron construidas en el río Cachapoal, en Maule, Talca y Linares.

El Liberalismo político

Las influencias europeas durante el siglo XIX no se hicieron notar solamente en el ámbito del desarrollo intelectual y cultural, sino que también tuvieron un destacado rol en el ámbito político, sobresaliendo por encima de cualquier otra ideología, las ideas propias del Liberalismo.
Durante el período autoritario, varios fueron los puntos de desencuentro entre los partidarios de la “solución portaliana” (que analizábamos más arriba) y los seguidores del ideario liberal; pero aún así, es posible resumir esos desencuentros en tres puntos:

1) El desequilibrio existente entre los distintos poderes del Estado: este desequilibrio se debió a que la Constitución de 1833 entregó poderes casi totales al Presidente de la República, por lo tanto, poco espacio de participación política a la oposición, lo que obviamente atentaba en contra de las libertades públicas.

2) La intervención electoral: los Presidentes del período Conservador manejaron los procesos electorales, influyendo en el resultado de estos, logrando así un mayor control sobre el Parlamento. Además, era casi una norma, el que el Presidente nombrara a su sucesor.

3) Los conflictos Laico-Religiosos: la Constitución de 1833 había determinado que la religión oficial en Chile era la “católica, apostólica y romana, con la exclusión del ejercicio público de cualquier otra” (artículo V). mientras algunos sectores políticos pretendían fortalecer la influencia de la Iglesia Católica en la sociedad (los Conservadores), el ideario liberal pretendía ir transformando a Chile en un país neutral en materia religiosa, permitiendo además la existencia de otros cultos.

El quiebre del grupo de gobierno durante el gobierno de Manuel Montt (1851-1861) producto de los conflictos entre el Estado y la Iglesia (hecho conocido como la “Cuestión del Sacristán”) y la posterior formación de la Fusión Liberal-Conservadora, llevaron a la presidencia a José Joaquín Pérez (1861-1871), lo que marcará el inicio de una serie de cambios políticos y religiosos durante los 30 años que van desde 1861 a 1891. Durante este período, la clase dirigente apuntará a la modificación del sistema portaliano en dos direcciones: una Liberalización política y una Laicización de la sociedad.

La Liberalización Política

La década del 70’ será fundamental para los cambios políticos que vendrán a consolidar el modelo liberal; estos cambios apuntaban a debilitar al Poder Ejecutivo, lo que se dará en una serie de direcciones:

1º. Disminuyendo directamente su poder: Fundamental en esto será la modificación a la Constitución materializada en 1871 y que impedirá la reelección presidencial (se pone fin asía la llamada “época de los decenios”). Esto claramente disminuyó el poder del Presidente de la República.
2º. Impidiendo la intervención electoral del Presidente: esto se hizo en 1874, cuando se traspasó el manejo de las elecciones desde las Municipalidades a las Juntas de Mayores Contribuyentes, lo que significó que los sectores oligárquicos de cada circunscripción fueran los organizadores de las elecciones  (y que fueran ellos de ahora en adelante los encargados de realizar los fraudes electorales.                                                                                                      
3º. Fortaleciendo al Poder Legislativo: La idea era que se pudiese contrastar al Presidente y para ello se necesitaba un Parlamento fuerte y autónomo. Para ello se rebajaron los quórum necesarios para que el Parlamento sesionara; se establecieron las incompatibilidades parlamentarias, por lo que diputados y senadores no pudieron ocupar cargos ministeriales ni de confianza del Presidente y se facilitó la acusación parlamentaria a los Ministros aumentando la posibilidad de fiscalización sobre los actos del ejecutivo.
4º. Se restringieron las facultades extraordinarias del Presidente en caso de Estado de Sitio a máximo un año: de esta forma aumentaban las libertades públicas y se limitaba el autoritarismo presidencial.

Pérez

(José Joaquín Pérez, último Presidente de la época de los decenios)

Paulatinamente, esta situación de conflicto entre los poderes Ejecutivo y Legislativo va ir en aumento; la Constitución de 1833 reformada dará pie a una doble interpretación: Presidencialista y Parlamentarista. El conflicto de intereses provocará constantes interpelaciones a Ministros y hacia el fin del período la situación se tornará dramática con el estallido de la Guerra Civil de 1891 (tema que se analizará en la siguiente unidad).

La Laicización de la sociedad

El primer paso significativo que se dio en demanda de disminuir el peso de la Iglesia Católica en la sociedad chilena de la segunda mitad del siglo XIX, fue la reinterpretación realizada al artículo V de la Constitución de 1833. La instancia aprovechada fue el incendio de la Iglesia de la Compañía (ocurrido en diciembre de 1863), el cual motivó toda una discusión, en la cual los sectores liberales culparon de la gran cantidad de muertos, alrededor de 2000 personas, al fanatismo religiosa imperante. El resultado de estas discusiones fue la ley reinterpretativa del artículo V, lo que permitió la posibilidad de practicar otros cultos, pero en privado.
En el año 1875, los miembros de la Iglesia sufrirán otro duro golpe debido a la eliminación del fuero eclesiástico, ya que ello supuso una mayor igualdad ante la ley y por lo tanto la eliminación de los tribunales especiales para juzgar a los religiosos.
Durante el gobierno de Domingo Santa María (1881-1886) se produjo uno de los mayores conflictos entre el Estado y la Iglesia Católica producto de la sucesión del Arzobispo de Santiago. Cuando el Vaticano no aceptó el candidato propuesto por el gobierno, este respondió con un conjunto de leyes, conocidas como “leyes Laicas”. Estas leyes, dictadas entre 1883 y 1884 fueron:

Ley de Cementerios Laicos: Esta ley estableció que los cementerios estuviesen a cargo del estado y que no se debía impedir la sepultación de personas por ningún motivo. La Iglesia respondió cerrando las capillas de los cementerios y prohibiendo a los sacerdotes a realizar oficios religiosos en ellos.

Ley de Matrimonio Civil: estableció que el matrimonio eclesiástico no tenía valor legal y que el único válido era aquel que se hacía ante una autoridad estatal.

Ley de Registro Civil: esta ley al crear el servicio de Registro Civil de carácter estatal, impidió que fuese la Iglesia la encargada de llevar el registro de nacimientos, defunciones y de constituciones familiares.

Santa María

(Presidente Domingo Santa María, puno de los impulsores de las Leyes Laicas)

El conjunto de medidas tomadas durante el gobierno de Santa María motivaron una serie de críticas de parte de los grupos más conservadores de la sociedad chilena de fines del siglo XIX, pero el Presidente defendió su accionar y lo justificó, lo que queda claramente demostrado, cuando en el año 1885 escribe…
 "El haber laicizado las instituciones de mi país, algún día lo agradecerá mi patria.  En esto no he procedido ni con el odio del fanático ni con el estrecho criterio de un anticlerical; he visto más alto y con mayor amplitud de miras.  El grado de ilustración y de cultura a que ha llegado Chile merecía que las conciencias de mis conciudadanos fueran libertadas de prejuicios medievales.  He combatido a la Iglesia, y más que a la Iglesia, a la secta conservadora, porque ella presenta en Chile, lo mismo que el partido de los beatos y pechoños, la rémora más considerable para el progreso moral del país.   Ellos tienen la riqueza, la jerarquía social y son enemigos de la cultura.  La reclaman, pero la dan orientando las conciencias en el sentido de la servidumbre espiritual y de las almas. Sin escrúpulos de ninguna clase, han lanzado a la Iglesia a la batalla para convertir una cuestión moral, una cuestión de orden administrativo, una cuestión de orden político, en una cuestión de orden religiosa en un combate religioso, de lesión a las creencias, de vulneración a la dignidad de la Iglesia.  Esto no es exacto, y los resultados están a la vista.  La Iglesia ha perdido feligreses, ha visto marchitarse la fe de sus devotos, y el que ha ganado ha sido el partido conservador al aumentar sus filas.  El daño que la Iglesia se ha hecho es ya irreparable, porque ha dividido la conciencia nacional y partido conservador ha quedado manifiestamente como un grupo de hombres en los cuales falta el patriotismo por obedecer a la curia romana". 

(Carta de Domingo Santa María. 1885)

A pesar de esta serie de cambios y avances, durante el período no se lograra la separación definitiva entre la Iglesia y el Estado, por lo cual uno de los problemas que seguirá dividiendo a la élite chilena será el conflicto laico religioso. La división definitiva se materializará recién en 1925, cuando se promulgue una nueva Constitución.

La exploración del territorio de Chile durante el siglo XIX

Desde los primeros años de vida independiente, los distintos gobiernos se esforzaron  por  reconocer  y  explorar  las  diferentes  zonas  geográficas.. El país era un conjunto de áreas que estaban sin la fiscalización necesaria. A ello hay que agregar la intención de ampliar las fronteras de la economía, creando nuevos focos productivos a lo largo de Chile.

Desde la década de 1830 se iniciaron lentamente una serie de catastros que buscaban delimitar las nuevas zonas que serían ocupadas por los chilenos y chilenas de la nueva República. Estos catastros sirvieron para organizar una estrategia de ocupación del territorio, aspecto que preocupó a la mayoría de los gobiernos del siglo XIX.

El territorio

Una de las estrategias que los gobiernos de la República Conservadora (especialmente Bulnes y Montt) planearon para poblar este territorio fue la de ocupar con inmigrantes aquellas zonas de Chile que no estaban efectivamente pobladas por habitantes nacionales.

Las razones que argumentaron dichas intenciones se explican a partir de algunas necesidades concretas: la baja densidad de población era un obstáculo para el propósito de ocupación efectiva del territorio nacional, por lo que se intentó explotar esos despoblados rurales trayendo agricultores extranjeros. Por otra parte, los países europeos que estaban en la etapa de expansión imperialista necesitaban nuevos mercados económicos y nuevos centros desde los cuales extraer materias primas; por lo tanto, el control de lugares estratégicos en América del Sur era una idea interesante para el gobierno de Chile, que buscaba establecer buenas relaciones con los países europeos.

Otro aspecto interesante era el hecho de considerar a los europeos como agentes de civilización y educación sobre la escasa población local nacional.

Estas razones están en el fondo de un proceso de ocupación que no difiere mucho de los que se vivían en otros países de nuestro continente como Argentina, Venezuela y Brasil, entre otros., que llevaban inmigrantes como estrategia de colonización y “civilización”.

La ocupación de Magallanes

Años atrás, en el extremo sur, se había llevado a cabo la incorporación definitiva del Estrecho de Magallanes a Chile. Desde 1837 se tenía conocimiento de que expediciones francesas e inglesas estaban ocupando los archipiélagos de Oceanía y Las Malvinas. Ante tales amenazas a la soberanía nacional, en mayo de 1843 partió la goleta Ancud al mando del capitán Juan Williams Rebolledo, quien el 21 de septiembre de 1843 tomaba posesión efectiva del Estrecho en nombre del gobierno de Chile. Acto seguido se echaron las bases del primer poblado: el Fuerte Bulnes. El establecimiento de una colonia tropezó con grandes dificultades, debido a la crudeza del clima y a su aislamiento. Ello contribuyó a que, en 1849, se fundara la ciudad de Punta Arenas, en el lugar al que los mapas de navegación ingleses llamaban “Sandy Point” -punta arenosa-. Dicho centro mantuvo por muchos años el carácter de plaza fuerte y luego de colonia penal.

Posteriormente, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, comenzaron a llegar inmigrantes yugoeslavos a esa apartada zona. Se dedicarían a la ganadería ovina en un capítulo doloroso de la historia de Chile, debido a que estos inmigrantes practicamente exterminaron a la población originaria de la Tierra del Fuego, los Onas, en cacerías que han sido retratadas en numerosos documentos fotográficos y literarios

La ocupación de la Araucanía

La zona habitada por los mapuche desde los tiempos de la Colonia, era desde el Biobío hacia el sur. En esta área se desarrolló toda una dinámica que les permitió, no sin problemas, mantener una cierta autonomía cultural y política. Sin embargo, a partir de la década de 1870, los ojos de los distintos gobernantes se dirigieron a esta inmensa zona llena de recursos naturales y de abundante mano de obra que se podía integrar al territorio nacional.

En ese contexto, en 1861, el gobierno dio su aprobación al plan de Cornelio Saavedra, confiriéndole amplios poderes al designarlo Comandante en Jefe del Ejército del territorio araucano e Intendente y Comandante General de Armas de la provincia de Arauco. La estrategia del comandante Saavedra consistía en la aplicación de un plan similar al del español Alonso de Rivera, quien a comienzos del siglo XVII organizó el primer ejército profesional de Chile. La idea era avanzar sobre el territorio mapuche desplazando la línea de fuertes que, en sentido transversal, protegería las tierras incorporadas. Detrás del ejército vendrían los agricultores nacionales y extranjeros, comerciantes y funcionarios  estatales.  Una  vez  alcanzada  esta  meta,  se  haría  un  nuevo avance, que tendría las mismas características del anterior. El plan consistía en ocupar las tierras desplazando a los indígenas a las llamadas “reducciones” que, como su nombre lo indica, eran reducidas  áreas donde los mapuche, acostumbrados a un tipo de agricultura extensiva, comenzaron a vivir lo que para ellos significó el comienzo de una triste historia de expropiaciones de sus tierras ancestrales.

De esta manera, Chile fue construyendo su espacio interior, configurando lentamente un país que en realidad era un conjunto de zonas culturalmente distintas.

Los conflictos externos de Chile

En el proceso de expansión nacional, las intenciones de los nuevos gobiernos chocaron con los intereses de los otros países de la región, vecinos de Chile.

Perú, Bolivia y Argentina entraron en conflictos por el control de distintas zonas geográficas, puesto que también expandían sus territorios en busca de nuevos espacios que poblar, donde pudieran fructificar nuevas actividades económicas.

La historia de nuestras relaciones internacionales está plagada de conflictos bélicos que hicieron de ellas un difícil camino a recorrer.

Con la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana durante el gobierno de José Joaquín Prieto, nuestro país sufrió su primer conflicto internacional.

En 1835 el presidente de Bolivia, Andrés de Santa Cruz, inspirado en el ideal bolivariano de unidad continental, había logrado ser reconocido como “protector” del Perú. Unió así el núcleo fundamental del antiguo imperio Inca, con el nombre de Confederación Perú-Boliviana.

Portales, que pensaba que Chile debía realizar su desarrollo histórico como unidad distinta y separada del resto, vio en la Confederación una amenaza para nuestro país y, por lo tanto, hizo lo posible para terminar con ella.

El desarrollo del conflicto

Portales envió una expedición naval a cargo de Victorino Garrido, marino español al servicio de Chile, quien se apoderó de los barcos de la Confederación: “Santa Cruz”, “Arequipeño” y “Peruviana”. Una vez en manos de los chilenos, los barcos fueron utilizados como garantía del préstamo impago. El mariscal Santa Cruz accedió a dejarlos en poder de Chile hasta que se firmara un tratado definitivo, pero Portales no aceptó este acuerdo y envió una misión diplomática a cargo de don Mariano Egaña, quien exigió la disolución inmediata de la Confederación. Perú debía reconocer y comprometerse a pagar la deuda con Chile por el préstamo posterior a su liberación. Además, debía financiar los gastos de la expedición libertadora, y peruanos y bolivianos debían limitar para siempre sus fuerzas navales. Ante la negativa de Santa Cruz, Chile declara la guerra inmediatamente.

La gravedad de la situación llevó al Congreso Nacional chileno a otorgar facultades extraordinarias al Presidente, quien declaró estado de sitio en todo el territorio nacional, organizando tribunales de guerra permanentes. Esta situación llevó a muchos opositores a pensar que la situación de guerra estaba siendo utilizada por los gobernantes de nuestro país para crear una verdadera dictadura militar, cuestión que puede explicar, de una u otra forma, el asesinato de Portales.

En efecto, a comienzos de junio de 1837, el ministro se dirigió a Quillota para revisar las tropas que se hallaban acantonadas allí. Repentinamente, fue rodeado y aprehendido por oficiales amotinados, dirigidos por el coronel José Antonio Vidaurre, jefe del Estado Mayor del ejército expedicionario. Los insurrectos llevaron a Portales a Valparaíso, donde fueron repelidos por la guarnición del puerto acantonada en el cerro Barón. En la madrugada del día 6 de junio de 1837, cuando comenzaban los enfrentamientos entre ambos bandos -insurrectos y oficialistas-, Portales fue asesinado por sus captores.

La guerra contra la Confederación, que hasta el momento era impopular para grandes sectores, se transformó en cuestión de preocupación pública para un gran número de los chilenos y chilenas. Además, muchos comprendieron que efectivamente los Consejos de Guerra permanentes tenían una razón certera de ser, pues había infiltración en el país de aliados de la Confederación. De hecho, otra de las interpretaciones que existen acerca de la muerte de Portales es que habría sido asesinado por infiltrados de Santa Cruz en Chile.

Ante estos hechos, se organizó una expedición al mando de Manuel Blanco Encalada que contaba con muy pocos hombres (cerca de 2.800), puesto que los informes de inteligencia recogidos por los chilenos en Perú indicaban que una gran parte del ejército peruano se plegaría al chileno, aburridos de la dominación del boliviano Santa Cruz. En realidad, este era un pésimo informe y produjo que Blanco se viera en una gran inferioridad de fuerzas y completamente aislado en el Perú por las tropas de la Confederación.

Ante esta situación, Blanco Encalada propone a Santa Cruz hacer un combate de fuerzas escogidas de los dos ejércitos, con jueces internacionales que observen la lucha y elijan un ganador. Obviamente, la respuesta de Santa Cruz fue negativa, lo que obliga a Blanco a firmar el Tratado de Paucarpata.

Este tratado establece que Chile firma incondicionalmente la paz, reconoce y acepta la existencia de la Confederación, devuelve los barcos peruanos capturados en el Callao y sacaría a sus ejércitos inmediatamente del territorio de la Confederación, otorgando además ventajas comerciales en el Pacífico a Perú y Bolivia.

Cuando Blanco Encalada llegó a Chile con el tratado, el Presidente lo relevó de su cargo, poniéndolo a disposición de un Consejo de Guerra, con la acusación de haber avalado las peticiones de la Confederación y no haberla enfrentado. El negociador diplomático que acompañaba a Blanco Encalada, Antonio José Irisarri, nunca más pudo pisar territorio chileno.

El término de la guerra

El general Manuel Bulnes zarpó de puerto chileno recién el 6 de julio de 1838 con 5.400 hombres, 6 buques de guerra y 27 transportes. Desembarcó en Ancón y ocupó Lima sin resistencia. Luego, derrotó a los confederados en las batallas de Matucana y Buin, mientras el almirante Simpson derrotaba a la flota peruana de corsarios mercenarios en el combate naval de Casma. Siguieron las batallas de Portada de Guías, Puente Ancash y el 20 de enero de 1839 tuvo lugar la batalla de Yungay, en la cual se derrotó definitivamente a Santa Cruz, poniendo término a la Confederación.

El presidente Prieto, inmediatamente terminada la guerra, promovió un ambiente de progresivo retorno a la tranquilidad sobre la base de una política de distensión y de participación restringida, rehabilitando a un grupo importante de pipiolos que hasta entonces estaban marginados de las esferas de gobierno, a quienes destacó por su lealtad durante la Guerra.

En 1841 el vencedor de Yungay era elegido Presidente de la República con una amplia mayoría de electores.

Algunos historiadores afirman que los soldados que partieron a la Guerra, en su mayoría, fueron obligados a enrolarse en el ejército, lo que evidenciaría que en Chile aún no existía un sentimiento patriótico tan poderoso como para llevar a muchos a perder la vida por la patria. Esta situación cambió en el conflicto de la Guerra del Pacífico, que sí contó con el apoyo de muchos hombres del bajo pueblo que se enrolaron para ir al combate.

La guerra contra España

En la década de 1860, España realizó algunas acciones con el fin de recuperar las áreas de acción que había perdido durante las guerras de la Independencia. En ese contexto, los hispanos invadieron Santo Domingo y México.

Estas invasiones hicieron que se desarrollara un particular sentimiento americanista, que se expresó en la alianza de distintos países de nuestro continente. Las naves españolas se apoderaron de las islas Chinchas en el Perú, ante lo cual Chile solidarizó con el país vecino, ya que si los hispanos dominaban el Perú, el próximo objetivo seguramente sería nuestro país.

En marzo de 1866, naves españolas bombardearon Valparaíso causando enormes pérdidas en el plan del puerto. Estos sucesos fueron recordados durante años por los porteños, ya que la situación fue desastrosa para esta ciudad.

Los conflictos limítrofes con Bolivia

Los conflictos limítrofes entre ambos países comenzaron solo cuando se descubrió el valor económico del desierto de Atacama. A fines de la década de 1830 se descubrió guano en la costa, un rico fertilizante requerido por Perú como abono para su agricultura y además demandado por los países europeos.

El gobierno chileno decidió enviar una comisión exploradora a reconocer las potencialidades de los depósitos de la zona. Las conclusiones terminaron con una ley, el año 1842, que declaraba de propiedad nacional a las guaneras al sur de la bahía de Mejillones (23º de latitud sur), por lo que importaba fijar en esa línea el límite norte del país.

El gobierno, asimismo, comenzó a otorgar permisos a empresarios particulares para cargar guano en las proximidades de Mejillones, es decir, más al norte de la frontera definida, lo que sugería  que  las  pretensiones  chilenas  no se hallaban totalmente satisfechas. En 1847, las autoridades bolivianas resolvieron interrumpir las faenas realizadas en la zona de Mejillones por empresarios chilenos. El gobierno de Chile respondió enviando tropas a ocupar dicho territorio.

En 1866, los gobiernos de Pérez (Chile) y Melgarejo (Bolivia) suscriben un tratado de límites en el que se acoge una fórmula de consenso. Se fijaba como frontera entre ambos países el paralelo 24º -no el 23º que quería Chile ni el 25º que postulaba Bolivia-. Además, se establecía la creación de una zona económica compartida, entre los paralelos 23º y 25º. Los impuestos provenientes de la explotación del guano y minerales se repartirían por partes iguales entre ambos países.

Plaza de Armas de Santiago a fines del siglo diecinueve


Imagen de la Plaza de Armas de Santiago a fines del siglo XIX.

Sin embargo, el mismo año en que se firmó el tratado surgieron nuevas circunstancias que alteraron el panorama. Los mineros chilenos José Santos Ossa y Francisco Puelma obtuvieron una concesión del gobierno boliviano y dieron inicio a la explotación del salitre en el Salar del Carmen. Formaron la Sociedad Explotadora del Desierto de Atacama, antecesora directa de la Cía. de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta. Estos dos nuevos factores de riqueza -salitre y plata- dieron impulso a un proceso masivo de establecimiento de empresas chilenas en territorio boliviano.

El desierto se convirtió en un área que despertó los intereses particulares de ciertos chilenos. Esta situación hizo preocuparse a las autoridades bolivianas, especialmente al gobierno de Hilarión Daza, conocido por su nacionalismo. Poco a poco se llegaba a una situación tensa en extremo.

Mientras tanto, Bolivia y Perú concretaban un tratado secreto el 6 de febrero de 1873. Argentina fue llamada, pero finalmente no lo suscribió. Al mismo tiempo comenzaba a desarrollarse un mayor interés por parte de las autoridades peruanas en las acciones económicas que poseían en el desierto.

A comienzos de 1873 el presidente Pardo del Perú decretó el estanco (estatización) del salitre en Tarapacá. Complementó esta medida con un decreto en el que ordenaba la expropiación de las salitreras, que eran en su mayor parte propiedad de capitalistas chilenos.

En 1874 Chile y Bolivia firman un nuevo tratado de límites, en el que Chile mantuvo el límite en el paralelo 24º, pero renunció a sus derechos a las tierras localizadas al norte de esta línea. Se estableció como condición complementaria que el gobierno boliviano desistiera de gravar con nuevos impuestos a las empresas chilenas localizadas entre los paralelos 23º y 25º durante un período de diez años.

Sin embargo, los problemas continuaron, y en 1878 el presidente Daza estableció un nuevo impuesto a la exportación del Salitre, violando lo acordado con el gobierno chileno. Luego decidió apoderarse de las salitreras chilenas, mientras el gobierno peruano hacía lo mismo en Tarapacá. Estas disputas terminarían provocando la Guerra del Pacífico.

La Guerra del Pacífico (1879-1883)

En síntesis, las causas de la guerra se pueden agrupar del siguiente modo:

1º La cuestión de límites con Bolivia.

2º El advenimiento de Hilarión Daza a la presidencia de Bolivia, quien hizo aprobar un impuesto de 10 centavos de oro por quintal métrico de salitre exportado por parte de los empresarios chilenos.

3º La amenaza del gobierno boliviano de rematar las salitreras.

4º La ocupación militar de Antofagasta que llevó a cabo el coronel Emilio Sotomayor con el propósito de reivindicar el litoral y evitar el remate de las salitreras.

5º La existencia de un pacto secreto de alianza defensiva entre Perú y Bolivia desde 1873.

La ocupación de Antofagasta se materializó el 14 de febrero de 1879 bajo las órdenes del coronel chileno Emilio Sotomayor, quien al mando de dos compañías buscaría evitar el remate de las salitreras chilenas. El 1º de marzo Bolivia declaraba la guerra a Chile. Los bolivianos resistieron en el interior hasta fines de marzo, momento en que las tropas chilenas tomaron Calama. Solo a fines de marzo la opinión pública chilena tuvo conocimiento de la alianza secreta entre Bolivia y Perú, lo que llevó a declarar la guerra a ambos países el 5 de abril de 1879.

Los resultados de la guerra provocaron un verdadero sismo político en los países aliados. En Perú fue depuesto el presidente Mariano Ignacio Prado y asumió Nicolás Piérola; en Bolivia, Narciso Campero derrocó a Hilarión Daza.

Chile, entre tanto, decidió ocupar las provincias de Arica y Tacna. Dicha campaña se extendió de enero a junio de 1880 y fue organizada por el ministro de guerra José Francisco Vergara y el general Manuel Baquedano. El ejército chileno, en esta “Segunda Campaña Terrestre”, derrotó en Tacna (26 de marzo) y en Arica (7 de junio) a las tropas aliadas.

Después de la batalla de Tacna, Bolivia no prosiguió la guerra, y los restos de su ejército volvieron al altiplano, dejando solo a Perú y rompiendo de hecho el pacto de asistencia recíproca que los unía. Cesaba de esta manera la participación boliviana en la Guerra.

Con posterioridad a la segunda campaña terrestre, se realizó la “Conferencia de Arica” en octubre de 1880, con la mediación de los Estados Unidos. Los representantes de los países beligerantes se reunieron en Arica a bordo de la fragata norteamericana “Lackawanna”. El representante chileno, don Eulogio Altamirano, exigió la cesión definitiva de los territorios situados al sur de la quebrada de Camarones, lo que fue rechazado por los delegados de Perú y Bolivia, con lo cual se puso término a la conferencia y la guerra continuó.

Posteriormente el ejército chileno se dirigió a Lima, ocupando dicha ciudad y algunos focos de resistencia peruana se dieron en la Sierra, lo que correspondería a la última campaña de la guerra.
El gobierno peruano se rindió, firmándose el Tratado de Ancón, el cual determinó que la zona de Tarapacá quedaba en territorio chileno.

En cuanto a Bolivia, diversas negociaciones condujeron a la firma de un pacto de tregua en Valparaíso, tratado que establecía fundamentalmente lo siguiente:

  1. La tregua de Chile y Bolivia sería indefinida.
  2. El territorio comprendido entre el río Loa y el paralelo 23º continuaría sometido a las leyes chilenas.
  3. Se restablecían las relaciones comerciales entre Chile y Bolivia y se otorgaban a esta última franquicias especiales para su comercio por Arica y Antofagasta.
  4. Bolivia devolvería las propiedades confiscadas a chilenos y los productos percibidos por el secuestro.
  5. Continuarían las gestiones y diligencias para obtener una paz justa y definitiva.

Laboriosas gestiones postergaron hasta 1904 la concertación de un tratado de paz definitivo entre Bolivia y Chile.

Consecuencias de la guerra

  1. Chile amplió su territorio con la anexión de las actuales regiones de Arica y Parinacota.
  2. El país quedó convertido en una potencia militar de primer orden dentro de la América del Sur.
  3. La posesión del salitre significó disponer de una riqueza extraordinaria para el Estado chileno, que comenzó a cobrar impuestos a la exportación del nitrato.
  4. El fisco aumentó considerablemente sus entradas y creció la fortuna de los círculos mineros, comerciales y bancarios.
  5. Se produjo un aumento del proletariado minero, puesto que mucha mano de obra (particularmente mineros desocupados del Norte Chico) se dirigió a la extracción del salitre en los distritos del Norte Grande, adquiriendo protagonismo social.
  6. Se acentuó la importancia del capital inglés como propietario del salitre (especialmente con JohnTomas North, conocido como el “rey del salitre”).

Después de la Guerra del Pacífico, a mediados de la década de 1880, las fronteras chilenas quedaron sometidas a acuerdos políticos con las naciones vecinas. En estas negociaciones se delineó el territorio definitivo de nuestro país. La historia de estas negociaciones terminaría en la década de 1930 con el pacto firmado entre Chile y Perú.

LA EXPANSIÓN ECONÓMICA Y DEL TERRITORIO

Ir a la Actividad

La expansión económica y del territorio

En este contenido es fundamental el trabajo con mapas, ya que es la principal manera de ver la evolución que han tenido las fronteras del territorio chileno. Se sugiere que el Docente realice una explicación de los cambios en los límites chilenos desde sus inicios hasta fines del siglo XIX, y que los estudiantes, además de conocer dicha evolución, sean capaces de comprender los aspectos, principalmente económicos, que han motivado dicha evolución.

 

Información

Técnica

Descripción BreveTe invitamos a conocer las características de la expansión económica manifestada durante el siglo XIX en Chile, y la expansión territorial, caracterizada por la ocupación de la Araucanía, la ocupación de de Magallanes y los conflictos exteriores, entre otros aspectos relevantes de este período.
Temas relacionados

>>Video:Guerra del Pacífico 1879-1883

>>Video:Incorporación de la Araucanía 1882

>>Video:Pérdida de la Patagonia 1881

IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile
Clasificación Curricular
NivelSectorUnidad o eje
2° medioHistoria, geografía y ciencias socialesLas transformaciones liberales
2° medioHistoria, geografía y ciencias socialesLa inserción de la economía chilena en el orden capitalista
2° medioHistoria, geografía y ciencias socialesLa conformación del territorio chileno y de sus dinámicas geográficas

Queremos tu

Opinión