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El adolescente y las relaciones de pareja

La adolescencia es uno de los aspectos más difíciles del desarrollo humano ya que afecta profundamente lo emocional. Durante este tiempo el joven lucha por encontrar un YO y un lugar en la sociedad. Todos los cambios físicos, hormonales, cognitivos, morales y por supuesto psicológicos, interaccionan y provocan, en ocasiones, conductas que nos cuesta muchísimo comprender, como adultos, dada la gran inestabilidad emocional existente.

Educar en la sexualidad implica hablar, entre otras cosas, de la vida afectiva, del respeto por el otro, del propio cuerpo y sus cuidados, de los sentimientos, de cómo relacionarse afectivamente con un otro, de la empatía, etc., aclara la sicóloga Lorena Bravo.

El adolescente es por naturaleza egocéntrico, extremista en sus sentimientos, constantemente piensa que todos estarán pendientes de lo que haga y diga. Paralelamente siempre responde de manera muy intensa a la crítica, por lo que es de suma importancia para él o ella que los padres les validen en su pololeo.

Un estudio basado en entrevistas con estudiantes de ambos sexos de primer año de universidad, a quienes se preguntó sobre sus experiencias sexuales en secundaria, puso de manifiesto que el 82% tuvo estimulación genital con su pareja y que el 40% de las muchachas y el 50% de los chicos habían tenido orgasmos durante el petting (Kolodny, 1980).


 

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Por la sicóloga Lorena Bravo

Las relaciones de pololeo de los adolescentes son visualizadas habitualmente por los adultos como experiencias sin mayor importancia; sin embargo, para el adolescente son en extremo marcadoras y colaboran directamente con la construcción de la identidad y en su maduración afectiva.

Si desde la infancia ha existido una buena relación con los niños, la probabilidad de que ésta se mantenga durante la adolescencia es mucho mayor. Siendo así, el joven sentirá que es posible contarles a sus padres que le gusta un niño o una niña, con lo cual se abre la posibilidad de poder opinar discretamente y que estos consejos sean atendidos.

La educación en la sexualidad debería ser entregada desde la infancia. Muchos padres sostienen que hablar de sexualidad implica “relaciones sexuales” y eso es un error.

Educar en la sexualidad

Educar en la sexualidad implica hablar, entre otras cosas, de la vida afectiva, del respeto por el otro, del propio cuerpo y sus cuidados, de los sentimientos, de cómo relacionarse afectivamente con un otro, de la empatía, etc.

El conversar de estos temas prepara a los niños para enfrentar y mantener una relación amorosa y por sobre todo cómo enfrentar las, tan dolorosas pero inevitables, decepciones sin derrumbarse ni enfermarse. Este sufrimiento es necesario para el crecimiento y gradualmente irnos fortaleciendo.

Por lo anterior es fundamental que el o la joven sienta que cuenta con un espacio entregado por sus padres para compartir tanto sus alegrías como sus dolores.

En ocasiones los padres respondemos “no te preocupes”, “él o ella se lo pierden”, "ya verás como mañana se te va a pasar y te vas a estar riendo”, “hay tantas mujeres /hombres  en el mundo”, “no llores…”, etc. Estos comentarios, aunque son dichos desde el amor de padre, más que ayudar generan mucha rabia en el o la joven; sienten que sus sentimientos no son atendidos y mucho menos comprendidos, que son minimizados y que no son importantes, pero sobre todo los invitan a no contarnos nada y pedir consuelo en otras personas o en algún vicio que los calme en su angustia.

El adolescente es por naturaleza egocéntrico, extremista en sus sentimientos, constantemente piensan que todos estarán pendientes de lo que haga y diga. Paralelamente siempre responde de manera muy intensa a la crítica, por lo que es de suma importancia para él o ella que los padres le validen en su pololeo.

Preparándolos para la vida

Nuestra misión como padres es prepararlos para la vida, para que paulatinamente los vayamos entregando y soltando en su tan merecida independencia, siempre dispuestos a apoyarlos y sobre todo acogerlos cuando nos necesitan.

Para llevar a cabo lo anterior, es necesario conocer algunos aspectos de la sexualidad del adolescente. Por ejemplo, los sueños y las fantasías sexuales, que son muy frecuentes y explícitos en la adolescencia.  Muchas veces, estos están acompañando a la masturbación, que siendo absolutamente normal, sirve al o la joven para acceder al placer sexual y al orgasmo.

Cumplir con la fantasía, aquello que por el momento en la realidad no es posible, “ensayar“ en la mente lo que podría ser una experiencia real, generando de esta forma una disminución de la ansiedad que le provoca “esto desconocido” en la práctica; por último, ayuda en la mitigación de la soledad y es una válvula de escape de la tensión y el estrés generales.

Es por lo tanto una práctica sexual exenta de riesgos, que la pueden controlar y que por lo mismo los padres no deberían cuestionar ni menos “entrometerse”, a menos que se volviera demasiado frecuente y que haga al joven permanecer mucho tiempo dedicado a este ejercicio, sea acompañado de pornografía y que lo vuelva retraído y alejado de las actividades propias de la edad.

Petting = Caricias

Otra práctica que los adolescentes llevan a cabo es la llamada petting (caricias) y que también, por cierto, debería ser respetada en su intimidad. Esta consiste en el contacto físico entre varones y mujeres con miras a lograr la excitación erótica sin realizar el coito.

Un estudio basado en entrevistas con estudiantes de ambos sexos de primer año de universidad, a quienes se preguntó sobre sus experiencias sexuales en secundaria, puso de manifiesto que:

El 82 % tuvo estimulación genital con su pareja y que el 40% de las muchachas y el 50% de los chicos habían tenido orgasmos durante el petting (Kolodny, 1980).

Ahora, uno de los principales problemas de los padres actuales es la dificultad que tenemos para asumir que nuestros hijos en algún momento comenzarán a tener una vida sexual activa, como respuesta muchas veces intentamos imponer la abstinencia cerrando, sin diálogo mediante, cualquier tipo de conducta sexual durante la adolescencia. Esto hace que los jóvenes vivan su sexualidad de manera errónea, culposa y por supuesto a escondidas, excluyendo por completo a los padres como consejeros o confidentes.

¿Cómo crees que se debería educar a los hijos con respecto a la sexualidad? ¿Cómo ha sido tu experiencia? Sin duda, tu caso, ayudará a otros.

Información

Técnica

Descripción BreveLa psicóloga clínica infanto juvenil Lorena Bravo Castillo aconseja a los padres sobre cómo enfrentar la sexualidad en los adolescentes.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

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