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La familia y la prevención de drogas

El Sexto Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar 2005 publicado recientemente evidenció un aumento de consumo de marihuana de dos puntos porcentuales entre escolares. Expertos indican que la cercanía de la familia es la principal contención contra las drogas.

Selva Careaga, psicóloga y especialista en drogadicción: 'los padres que actúan conjuntamente protegen a sus hijos estableciendo ciertos acuerdos, como definir los horarios de las fiestas, traslado de los niños, lugar donde se hacen las fiestas, posición respecto al consumo de alcohol, etc'.

Una buena comunicación con los hijos siempre será garantía de protección. El consumo de drogas en forma periódica siempre va acompañado de un cambio de conducta en los adolescentes. 

Los adolescentes se ven sometidos a muchas presiones en su proceso de crecimiento. Deben cumplir con las expectativas de sus padres y además, deben hacerse de un grupo de amigos.

El consumo de drogas entre escolares remite inmediatamente a la familia, esté esta conformada por padre y madre o tengas ésta otro tipo de constitución. Lo importante, coinciden los estudios realizados por el Consejo Nacional de Control de Estupefaciente CONACE, es que al hablar de prevención de drogas 'el entorno afectivo' del hogar  constituye el principal factor de resguardo. En ese contexto hablar con los hijos de las drogas y sus peligros resulta clave. Mientras más clara sea la información que les proporcione, ellos estarán más protegidos.

Las estadísticas indican que el consumo escolar no es bajo. Ante esa realidad, los distintos estudios realizados por CONACE muestran que la familia es uno de los principales agentes preventivos frente al consumo de drogas.

Por ello, desde 2003 implementa el programa nacional 'Prevenir en familia', que hasta 2005 ha beneficiado a unos 70 mil hogares en todo el país. El programa se sitúa en el contexto de la Estrategia Nacional de drogas 2003 - 2008 y busca fortalecer las dinámicas y relaciones familiares para que las familias y su entorno, sean capaces de enfrentar el tema.

Sabemos que las adicciones siguen un itinerario común. Comienzan cuando un joven prueba drogas por novedad o “choreza”. Con el tiempo si la utiliza en forma reiterada, llegará a recurrir a ellas para enfrentar una situación dolorosa o estresante; el cerebro hará la conexión rápidamente con esa experiencia y en adelante la buscará para evitar el dolor o el nerviosismo. Después de un tiempo cuando ya empieza a usarla sistemáticamente, va necesitando consumir cada vez más para obtener el mismo resultado y al final ni siquiera consume para conseguir el estado de antes, sino para ser normal.

Patricia, quien tiene 20 años y pudo superar una adicción, sabe que mejorar requiere de “la convicción de uno mismo, las ganas de mejorar por uno, no por agradar a los demás”. De acuerdo a su experiencia “dependiendo de la droga la gente es capaz de hacer cualquier cosa por reincidir; a la gente adicta a la pasta base por ejemplo, les dicen los angustiados porque sufren unos estados de angustia intolerables y harán cualquier cosa para calmarlos. Demoran cinco minutos en consumirla, el efecto es muy fuerte pero de corta duración por lo que tienen que consumir nuevamente”.

Según la psicóloga, experta en drogadicción, Selva Careaga, lo que hace más vulnerables a los adolescentes frente a las drogas son las presiones asociadas a su etapa de desarrollo. Están incorformes con su cuerpo, quieren ser más alto(a)s o delgado(a)s, o músculo (a)s y a la par se les exige cumplir con estándares académicos desde el colegio y la casa, donde los padres aguardan ver cumplidas sus expectativas.

Pero además, agrega Careaga,  'el adolescente tiene la necesidad de hacerse de grupos de pares, cosa que a algunos les resulta fácil pero que a otros les demanda una cuota de esfuerzo, y se ponen temerosos, nerviosos. Cuando beben alcohol o ingieren drogas, se relajan y eso les facilita las cosas'.

Consumir drogas es también visto por los jóvenes como una manera de generar una identidad propia y diferenciarse de los adultos. La marihuana los hace sentirse mas libres, la pasta base los hace sentirse “más bacanes”, y el alcohol les crea la impresión de que son grandes.

Selva Careaga enfatiza que no todos los jóvenes que prueban las drogas serán consumidores habituales de por vida. Las personas que lo hacen en la etapa adolescente conforman un porcentaje mucho mayor que las que se quedan en el consumo. Las estadísticas dicen que los que más drogas consumen son los jóvenes de entre 19 y 24 años; también indican que para disminuir esa cifra la prevención debe iniciarse tempranamente en la etapa escolar.

Es frecuente  que cuando los papás descubren que sus hijos consumen alguna droga, se alarman Y creen que ya es un drogadicto. Sin embargo,  a juicio de la especialista es necesario reparar en que lo más seguro es que se trate de un consumo experimental y ocasional. Pese a ello hay que tener claro cuándo el consumo puede volverse problemático. En ese caso siempre va asociado a cambios de conducta, como:

  • Problemas al interior de la familia.
  • Tendencia al aislamiento.
  • Su grupo de amigos es diferente y no lo presenta en la casa.
  • Se va de la casa sin avisar.
  • Sus notas bajan.

FACTORES DE PREVENCIÓN

Por el contrario, si el adolescente tiene un buen grupo de amigos, tiene un hogar que lo acoge, mantiene un rendimiento escolar estable y se desenvuelve bien socialmente, probablemente su nivel de protección es más amplio. Ello sin embargo, no quiere decir que no haya que prestarle atención. La actitud hacia el consumo debe ser de rechazo en general, acompañada de un proceso comunicacional, cercano, abierto, transparente, basado en hechos y no en datos alarmistas.

Otro factor a considerar, es la carga de 'herencia' de consumo recibida de los padres, ya que muchos adolescentes que prueban drogas son hijos de padres que también consumieron sustancias en su adolescencia o que probablemente siguen consumiendo.

Es que cuando los padres transmiten la impresión a sus hijos de que en realidad el tema de las drogas no es tan complicado como dicen las autoridades, crean una situación de peligro. Además, si el hijo mayor consume drogas, es necesario poner especial atención a la influencia que pueda ocasionar en los menores.

El consumo temprano de tabaco y alcohol hace más fácil la llegada de las drogas ilegales.  Mientras más tarde los adolescentes prueben cualquier sustancia, mejor. En el caso del alcohol el riesgo mayor es mayor en  las mujeres tenemos que tiene menos capacidad de metabolizar el alcohol, por tanto la posibilidad de  que las niñas generan un consumo abusivo del alcohol es más alta.

Los padres que saben en dónde y en qué están sus hijos, que se preocupan de ir a buscarlos a los carretes, demuestran cariño incondicional, dialogan y  actúan en conjunto con otros padres están trabajando directamente en la protección de sus hijos. Para ello se aconseja estableciendo ciertos acuerdos con los hijos, como definir los horarios de las fiestas, traslado de los niños, lugar donde se hacen las fiestas, posición respecto al consumo de alcohol, etc. Padres presentes y cercanos son el mejor defensor contra las drogas. Al contrario, padres lejanos y ausentes exponen a sus hijos a una mayor vulnerabilidad. 

Más información en los siguientes artículos de educarchile:


 

Información

Técnica

Descripción BreveArtículo que habla de las drogas y los adolescentes. Incluye una entrevista con una psicóloga especialista en drogas.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

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