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La nueva familia rural mapuche

CAMBIOS EN LOS HÁBITOS CON LA LLEGADA DE LA LUZ

La familia nuclear forma parte de una familia mayor o comunidad formada por lazos de parentesco y cercanía. Aunque muchas familias de las comunidades no indígenas se comportan como grupo social muy afiatado, lo interesante de la comunidad mapuche es que todas las familias forman parte de comunidades.

Una de cada tres viviendas mapuche rurales tiene refrigerador, con lo cual se ha reducido el tiempo que las mujeres dedicaban a la demandante tarea de conservar los alimentos. Algo similar ocurre con la lavadora, que actualmente existe en el 13% de los hogares rurales mapuche.

Una familia suele estar integrada por tres generaciones. Los abuelos, los padres y los nietos. La actividad agrícola organiza colectivamente la actividad familiar.

Uno de cada 20 chilenos pertenece a una etnia originaria y de estos nueve de cada diez son mapuche. Como la mayoría de las familias, la familia mapuche está en proceso de cambio y de adaptación a los tiempos que vivimos. Este cambio se manifiesta desde el descenso de la mayoría rural a un 64,1 por ciento urbana en la actualidad. Además el sesenta por ciento de la población se concentra en las regiones novena y metropolitana. El 87,5% vive en casa, un 7% en departamento y sólo un 0,4% en ruca. Todo esto según los datos arrojados por la encuesta Casén 2003.

Una familia mapuche suele estar integrada por tres generaciones: abuelos, padres y los nietos. La familia mapuche tradicional es una familia nuclear ampliada, donde los hijos que se casan incorporan a sus mujeres y después a sus hijos. Con el tiempo se habría reducido también el número de hijos y aumentado el número de familias que dejan la crianza de los hijos a los abuelos mientras los padres y sobre todo las madres parten a trabajar en la ciudad.

La familia rural sigue siendo patrilocal y patrilineal. Es decir que en el en el caso de los matrimonios la mujer se va a vivir a la tierra del marido y por lo tanto se produce un éxodo de las mujeres de su tierra de origen, explica la antropóloga Angélica Wilson. La mujer que llega a vivir a la casa del marido debe 'pasar las pruebas' en todas las actividades (cocina, tejido a telar, cultivo de la huerta) para demostrar, ante sus suegros, que tiene los conocimientos necesarios para desenvolverse en la casa.

'Lo que hay que observar ahora es cómo están influyendo en la familia determinadas políticas públicas, como el derecho real de uso de tierra o subsidio rural que apoya económicamente a las mujeres para que desarrollen una actividad productiva en sus tierras de origen', apunta Wilson, quien por más de diez años ha desarrollado proyectos de desarrollo con mujeres mapuche en la novena región y actualmente trabaja en el Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer (Cedem).

La continua electrificación en la zona rural está cambiando los modos domésticos. Una de cada tres viviendas mapuche rurales tiene refrigerador, con lo cual se ha reducido el tiempo que las mujeres dedicaban a la tarea de conservar los alimentos. Algo similar ocurre con la lavadora, que actualmente existe en el 13 % de los hogares rurales mapuche.

'Las mismas hijas que migran a la ciudad llevan electromésticos de regalo para sus madres y las mujeres valoran positivamente estos cambios porque notan que se les ha aliviado la carga de trabajo. Incluso las que desarrollan una actividad artesanal, como la textilería, han podido trabajar en el telar en horarios que antes no podían y a muchas les gusta tejer de noche porque es el momento en que no son interrumpidas por otras actividades', explica la antropóloga.

ACTIVIDADES Y ROLES

La casa es también el lugar de trabajo de la familia rural. La actividad agrícola organiza colectivamente a la familia. 'Esa cercanía de la unidad de producción y doméstica, facilita la participación de ambos padres en el proceso de socialización de los hijos', dice Wilson. Las mujeres tienen un rol muy parecido a la madre chilena. Están preocupadas de que aprendan las cosas básicas, ven los temas del colegio. Los hombres suelen realizar los trabajos más pesados, pero las mujeres también trabajan la tierra y los niños, desde el más pequeño, participan con responsabilidades acordes a su edad, como buscar los huevos, cuidar a los animales.

'El niño no es el centro del mundo como el niño rey de muchas familias chilenas, que por llamar nuestra atención es capaz de interrumpir y no dejar que los adultos conversen. En la familia mapuche los niños tienen que respetar a sus mayores y ser responsable con las tareas que se les asignen', completa Angélica.

IMPORTANCIA DE LA COMUNIDAD

Parte importante de la convivencia mapuche es la participación comunitaria. Según la citada encuesta el porcentaje de participación de la población no indígena rural en agrupaciones sociales es de 38%, mientras que en la población indígena rural alcanza el 55,4%. Es decir más de la mitad de los mapuche cultiva vínculos comunitarios sobre todo en asociaciones de vecinos, grupos religiosos o agrupaciones indígenas.

La familia nuclear forma parte de una familia mayor o comunidad formada por lazos de parentesco y cercanía. 'Algo que identifica a la familia mapuche es la fuerza del vínculo parental y el arraigo que significa ser pariente', destaca la antropóloga. 'En las mismas familias nuestras no tienes ni idea de quiénes son tus parientes, ni los conoces, ni te importa. En cambio para el mapuche en ´los lazos de parentesco está su fortaleza'

Ante cualquier evento familiar se consulta a la comunidad para su mejor organización, esto puede ser la coordinación de fechas de bodas, entierros, ngillatún, fiestas de nacimiento. Algunas actividades son impensables de desarrollar autónomamente.

MÁS INFORMACIÓN

  • Encuesta de Caracterización socioeconómica nacional y población indígena Casén 2003.

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