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El recreo

Y actualmente, además de la pelota, ¿a qué juegan los niños y adolescentes?

La dificultad individual de integrar estos aspectos implica para la escuela nuevos fenómenos, algunos de ellos presentes en los recreos

Los juegos no son iguales para todos, en especial, considerando las personalidades de los chiquillos.

El recreo es el espacio y el tiempo para que los niños jueguen durante la jornada escolar. Es un momento para conversar, relajarse, comer algo y también para conocer al otro y para compartir

"En el recreo los niños se relajan, se limpian, en el sentido de marcar un cambio de actividad, se estiran y descargan mucha energía contenido, la liberan, para luego volver a concentrarse en la clase siguiente. Es un momento muy importante, ya que pueden moverse y hablar libremente, y refrescarse el cuerpo y la mente", agrega María Ignacia Correa.

Y actualmente, además de la pelota, ¿a qué juegan los niños y adolescentes?

Las niñitas del primer ciclo (primero y segundo básico) son bastante más entretenidas que las mayores, corren, juegan al elástico y también a la pelota. Físicamente tienen un mayor desgaste. Las del segundo ciclo, de cuarto básico hacia arriba, "circulan conversando", según explica la profesora. "Se persiguen de acá para allá, hay un coqueteo permanente con los niñitos, hacen barra, arrancan, les da vergüenza, se lo pasan en ese jugueteo".

Y en esa edad es muy típico ver hoy a las niñitas jugando "Tamagotchi", la nueva mascota virtual, un aparatito japonés, con forma de huevo, que se ha popularizado de nuevo y que transforma a las escolares en "padres cibernéticos" de una "criatura" a la que tienen que "cuidar".

"Es bastante entretenido este juguete de moda y en cierta forma reemplaza el tener una mascota, pero no hay un desgaste físico que es tan necesario", continúa María Ignacia Correa.

Por otra parte, Magdalena González, 13 años, del colegio Monseñor Manuel Larraín, de Curicó, cuenta que esos juguetes son para niñas más chicas. "En mi curso no hay Tamagotchii; en los recreos conversamos, vamos a comprar, caminamos, pelamos pero principalmente jugamos a la pelota, nos tiramos la pelota como pase entre las compañeras".

Y su hermano, Benjamín, de 8 años, del Colegio Rauquén, que es "seco" para la pelota, explica que además juega a las escondidas y al pillo. Ahora, con motivo de las Fiestas Patrias, en los colegios se trató de promover los juegos tradicionales. "Como era 18, jugamos harto al volantín, a las bolitas, al emboque, al trompo, que me encanta, y a la gymkhana (posta recreativa), pero en general no lo hacemos. Siempre estamos pegándole a la pelota".

Otro juego bien típico y que existe desde siempre, aunque con distintas características, son las "láminas" o "figuritas" de los álbumes, que se coleccionan y se "pelean" con unos golpes en el suelo para adquirir más. Hasta hace poco, habían sido reemplazados por los "tazos", de forma redonda y que vienen de regalo en algunos cereales o papas fritas.

"Ya no jugamos tanto, se han ido acabando las promociones, ya no hay álbumes ahora, pero era bien entretenido. A mí me encanta coleccionar cosas. Igual se ven niños en el suelo peleándose los tazos", agrega Benjamín González, que cursa tercero básico.

Los juegos no son iguales para todos, en especial, considerando las personalidades de los chiquillos. Como el recreo es una instancia de interacción con los compañeros, aquellos niños muy tímidos o de pocos amigos, tienden a participar poco en los juegos y en los encuentros con los compañeros.

Según Gabriela Valino, autora de un estudio sobre el juego en la escuela, "las problemáticas sociales y familiares, impactan en los niños, que a veces van quedando sin recursos internos para transformar ese impacto. "La dificultad individual de integrar estos aspectos implica para la escuela nuevos fenómenos, algunos de ellos presentes en los recreos". Y menciona sólo algunas escenas:

· Grupos de chicos que se corren hasta cansarse
· Chicos que encierran a otros en un baño
· Desinterés en interactuar y participar en juegos
· Falta de alternativas en los juegos
· Violencia física

Por su parte, la docente María Ignacia Correa señala:

"Generalmente los niños con problemas de adaptación pasan el recreo en la enfermería o en biblioteca. Les cuesta jugar en grupo, piden permiso para participar o simplemente se marginan. Nosotros mantenemos las salas cerradas para evitar que se queden adentro y no compartan con sus compañeros. Pero igual se sienten incomprendidos y se refugian en la lectura, en el computador".

Y Magdalena González, que cursa séptimo año, dice tener un compañero muy tímidos que recién ahora se está integrando. "Antes sólo miraba de lejos y no hablaba. Ahora dice puros garabatos para tratar de ser bacán y se integra. Tengo otra amiga que pasa todo el recreo en el computador, se queda sola en el recreo, no conversa con nadie, es bien amiga mía, pero yo prefiero ir a jugar a la pelota".

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