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Niños y niñas de pueblos originarios

¿Sabías que en Chile un millón de personas proviene de pueblos originarios? Y que, aunque la mayoría son mapuches, hay también aymaras, atacameños, collas, rapanuis, huichilles, yaganes y kawaskars. Un reciente libro con historias de niños de cada uno de estos pueblos busca presentar quiénes son y cómo se integran al país.

Juanita Huenteo: Vivo en Molurco, en Chonchi, esto es Chiloé. Vivo en el campo y me gusta mucho".

Llufke Weke Antileo, niño mapuche de 5 años: "Cuando grande quiero ser un doctor (...) No quiero que los mapuches se enfermen mucho, por eso quiero ser doctor para cuidarlos y para que no se mueran."

Rebeca García, niña aymara. "Tengo 5 años y tengo un hermano y una hermana. Mi papá trabaja en la cebolla (...) mi mamá trabaja con gallinas. Tenemos tres llamos, pero están en la quebrada, lejos de acá.

"Ser atacameña es mi raza, me siento orgullosa. Los antiguos atacameños hablaban kunsa, pero yo no sé mucho hablarlo… los grandes ya no lo hablan, los chicos hablamos un poquito porque en la escuela nos enseñan", cuenta Nicole Galleguillos de 10 años.

Ella vive en la Segunda Región, en Lasana, un pueblo de 50 personas donde no hay electricidad. Sueña que cuando sea grande va a trabajar fuera de su casa, en una oficina. Sus palabras forman parte del libro Relatos y andanzas en que 16 niños de 8 pueblos originarios que viven en Chile cuentan su historia y hablan de su etnia.

"Partiendo de la base de que lo que no se conoce no se respeta, hice el libro para dar mayor información sobre la realidad pluriétnica de nuestro país. Por ejemplo, muchos creen que los kawaskar ya no existen", señala el publicista Patricio Cuevas, autor de la publicación.

Cuevas trabaja como encargado de comunicaciones en la filial chilena de la organización internacional de ayuda humanitaria World Vision.

A través de los programas que la institución desarrolla en nuestro país, el profesional está en constante contacto con menores.

De esta experiencia surgió la idea de escribir una serie de libros en torno a la Convención de los Derechos del Niño.

" Relatos y Andanzas " es su segunda publicación y enfatiza el derecho que los pequeños de minorías poseen a tener su propia vida cultural, religión e idioma.

"La mayoría de los niños que entrevisté tenían una clara conciencia de su identidad cultural y estaban muy orgullosos de ella. Sin embargo, varios estaban preocupados porque sus culturas están a punto de extinguirse, como en el caso de los yaganes en que sólo quedan 45 personas de la etnia".

Este proceso tiene a Joselyn Vargas triste. Ella es una yagana de 9 años que vive en la isla Navarino, en la duodécima región. "Mi tatarabuela Ermelinda es de las más viejitas del pueblo y me cuenta sobre los yaganes. Ella sabe mucho y dice que la cultura yagana está desapareciendo, porque la gente más viejita se está muriendo y se están llevando las tradiciones con ellos. Eso me da pena. Yo no quiero que se pierdan".

Yamils Navarro, kawaskar de 12 años, tiene una opinión similar: "En la ceremonia de la ballena, los ancianos separaban a los hombres y a las mujeres y les enseñaban separados sobre todos los secretos de los kawaskars. Pero como ya no varan las ballenas o como hay pocos ancianos, ya no se hacen esas ceremonias y nosotros ya no sabemos los secretos de nuestra cultura."

Vaikiragi Tuki tiene 4 años y pertenece a la etnia rapanui: "Me gusta vivir en la isla, porque tenemos muchos moais que están ahí en la orilla de la playa para que los niños los vayan a ver. Los moais cuidan a la gente de la Isla."

Los entrevistados de " Relatos y Andanzas " tienen entre 4 a 12 años. "Los menores asisten a jardines étnicos de la Junji donde hay programas especiales para mantener su identidad cultural. Los mayores van a escuelas públicas donde el trabajo por mantener las tradiciones no es tan profundo", subraya Cuevas.

Camila Barria, niña yagana de 10 años, desea que en su colegio se enseñe más sobre su grupo, "para así saber más y también para que todos los niños que no son yaganes aprendieran yagán y aprendieran los bailes y la cultura. No sólo nosotros tenemos que aprender lo de ellos, sino que todos ellos deberían aprender sobre lo nuestro".

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