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Oscar Hahn y 1973: estoy vivo gracias al azar

Oscar Hahn (Iquique, 1938) es uno de los poetas más importantes en nuestro país y ha publicado libros fundamentales para la literatura hispanoamericana, como "Arte de Morir" (1977), "Estrellas fijas en un cielo blanco" (1989) y "Versos robados" (1995). Para 1973, aunque no tenía militancia política, era conocido por sus ideas de izquierda en la sede ariquense de la Universidad de Chile, donde ejercía como docente. Esto es lo que respondió cuando le preguntamos cómo recuerda el 11 de septiembre.

El poeta a los cuatro años.

Ofreciendo el discurso conmemorativo de las glorias navales chilenas, el 20 de mayo de 1963.

Carátula de Mal de amor", libro de Oscar Hahn ilustrado por Mario Toral.

El 11 de septiembre es una fecha difícil de olvidar para mí, no sólo por las cosas que pasaron en el país sino porque me tomaron preso; y me tomaron preso la mismísima noche del 11 de septiembre, lo que era muy grave porque en ese momento estaban matando gente sin preguntarle ni cómo se llamaba, al azar.

Era una lotería, y creo que estoy vivo gracias al azar, porque hubo personas que estaban detenidas conmigo y las fusilaron; podría haberme ocurrido a mí, no sé por qué razón fueron ellos y no yo o cualquiera de los otros que sobrevivieron.

Tengo un recuerdo muy dramático de todo eso, desde el momento en que llegaron a las tres de la mañana a detenerme a mi casa, toda una caravana de vehículos militares. Recuerdo que golpearon la puerta muy fuerte, salí a abrir y de inmediato vi unos tipos apuntándome con metralletas; por encima de sus hombros habían puesto un jeep con una ametralladora muy grande de esas que ponen en la parte de atrás de los jeeps frente a la puerta, o sea que podían haberme volado en pedazos.

Me tomaron preso y me llevaron al regimiento, y después de someternos a mí y a otras personas, a varios actos de violencia, nos llevaron a la cárcel de Arica y nos encerraron en una celda muy chica. Éramos como 200 personas, no nos dejaban ir al baño, entonces la gente tenía que hacer sus necesidades ahí mismo en un rincón, por lo que había un olor increíble, pero es curioso que uno se acostumbra a todo y después no sentíamos el olor.

En un momento nos anunciaron que nos iban a fusilar, si hay algo que recuerdo vivamente es eso. Pero tuve suerte porque estuve diez días preso, luego de lo cual me dejaron libre. Después un amigo mío que tenía conexiones con los militares me dijo que había sabido que me iban a tomar preso de nuevo, así que me aconsejó que me fuera.

Entonces me fui a Los Vilos, donde vivían mis suegros; ellos consideraron que era un lugar más seguro. El capitán de carabineros jefe militar de Los Vilos, era íntimo amigo de mi suegro y a veces iba a almorzar o a comer a la casa; se daba el hecho curioso de que el capitán estaba ahí sentado y yo estaba en la misma mesa comiendo con él. Naturalmente él no tenía idea de que yo había estado preso ni nada parecido porque mi suegro le dijo, aprovechando que yo había estado antes en Estados Unidos, que acababa de llegar, y entonces él asumió que por el hecho de que viniera de Estados Unidos, no tenía nada que ver con lo que estaba pasando en el país.

Después de eso empecé a postular a varias becas en Estados Unidos para salir cuanto antes, siguiendo la estrategia que había dado resultado con el capitán, o sea, si viajaba a Estados Unidos despertaba menos sospechas y tenía más posibilidades de que me dejaran salir. Eso lo tenía muy claro. Y efectivamente funcionó. Porque otra gente partía a lugares como Italia o Francia, por lo cual resultaban sospechosos y los tomaban presos en el aeropuerto.

Yo mismo vi una situación así, incluso en el avión en que me iba: el avión no partía nunca y subieron unos soldados de la aviación con metralletas y con casco, y un capitán que iba al mando gritó el nombre de alguien. Fue terrible ver cómo sacaban a un señor que viajaba con su esposa y sus hijos; se lo llevaron de todas maneras, mientras la mujer y los niños lloraban a gritos. Ella trató de bajarse y él le dijo que no, que se fueran, y se fueron, así que todo el viaje fue un drama horrible.

Lo más duro para mí en este momento es ver personas que están en el senado y que evidentemente son responsables de muchas cosas que pasaron y los ves muy instalados opinando de la ley de divorcio, etc. Son cómplices de torturas, asesinatos y de todo lo que pasó, y hoy son honorables senadores.

Información

Técnica

Descripción BreveEl poeta chileno Oscar Hahn nos habla de su dramática detención tras el golpe militar de 1973, los días de cárcel y lo que tuvo que vivir tras la liberación.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

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