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¿Tribus urbanas o problemas de identidad?

Existen muchas definiciones de cada estilo, tantas que en ocasiones ni los mismos seguidores son capaces de definir el propio. Lo que tienen en común es “la búsqueda de identidad”.

cintillo de las sección opinión experta del escritorio de familia

Por Lorena Bravo C.

Emos, veganos, góticos, pokemones, otakus, hippies, hardcore, reggaetoneros, punkies, kitsch, clowns, red skin, skin head… tribus urbanas, un fenómeno que actualmente ha tenido bastante difusión en nuestro país. 

Sin embargo, al pensar en mi experiencia con mis pacientes, en los jóvenes, da un poco lo mismo si son seguidores de los chicos Kudai, de los vegetarianos, de los estilos vampirescos, de los cortes de pelo estrambóticos, de los ojos tapados, apasionados de la animación japonesa o por la violencia, etc. Ya que todos tienen un denominador común: “La búsqueda de una identidad”.

¿Qué hace que un joven se adscriba a algún grupo o tribu?, ¿qué podemos hacer los padres?, ¿es bueno, malo?, ¿debemos prohibir?

La búsqueda de la identidad

Comenzaremos analizando el término identidad porque la búsqueda de la identidad es una tarea de la adolescencia. Es poder lograr una sensación de continuidad en el tiempo, de ser la misma persona a pesar de los cambios físicos, emocionales, psicológicos y medioambientales que se van experimentando durante el desarrollo y que permite la diferenciación de los demás.

El adolescente debe gradualmente encontrar su camino, saber quién es, cómo es y qué quiere hacer, pero no sabe cómo. Por eso hace ensayos que en ocasiones pueden ser mal vistos por la familia y la sociedad. Y a los adultos se nos olvida que estos ensayos son necesarios para que consolide su identidad.

En esta búsqueda aparecen, de manera inconsciente, muchas preguntas importantes de la vida que lo impulsan a buscar nuevas alternativas: ¿por qué soy como soy?, ¿cuál ha sido mi experiencia?, ¿qué quiero preservar de mi historia?, ¿en qué me parezco a mis padres? Y de eso en común con ellos, ¿qué es lo que realmente quiero conservar?, ¿cómo pienso?, ¿cómo siento?, cuándo lo siento ¿cómo lo acepto?, ¿cuál es mi tendencia sexual?, ¿qué me atrae de los otros y cómo manejo la atracción que los otros ejercen sobre mí?, etc.

El adolescente siente la necesidad de estar menos tiempo con sus padres, esto le va permitiendo de manera gradual separarse psicológicamente de ellos y establecer nuevas relaciones, principalmente con otros de su edad. Esto es parte del desarrollo y como padres no debemos impedirlo; sin embargo, no implica de ningún modo que “viva su vida y haga su voluntad”; de igual forma deben haber instancias previamente acordadas de participación familiar y exigir que estas se cumplan, aunque con un poco más de holgura que cuando eran niños.

¿Cuándo preocuparnos?

Así, el joven va desarrollando modas en su vestimenta, en el saludo, en el lenguaje, en el arreglo ¿o desarreglo? personal, "se casa" con ideas radicales, lo que va a repercutir de una u otra forma en la actitud y en el comportamiento de los padres hacia sus hijos adolescentes.

En la actualidad el bombardeo de los medios de comunicación nos entrega un sinfín de elementos ideológicos y comerciales que favorecen valores, modelos y tipos ideales para los jóvenes, con los cuales muchos adolescentes se comparan y a quienes tratan de imitar, siendo estos estereotipos los que están contribuyendo a formar la imagen e identidad de las nuevas generaciones.

Pero ¿cuándo debemos ocuparnos e intervenir? ¿en qué momento podemos hablar de conductas mal adaptativas o de riesgo de prolongación o desviación del desarrollo de esa identidad?
Antes de dar respuesta a estas interrogantes es importante mencionar que si el niño se desarrolla en una familia armónica con unos padres idealmente tolerantes y guías de estos cambios; más aún si el niño está en una sociedad que le acepta, le apoya en sus progresos y hace frente a sus dificultades, éste se caracterizará por su capacidad para adaptarse al crecimiento y a las exigencias a las que es sometido.

¿Cómo podemos ayudar?

Una transición adecuada de la adolescencia permitirá al joven encontrar "eso" que andaba buscando que es justamente su identidad.

Por el contrario, fracasos reiterados, discriminaciones, pérdidas de personas significativas en la vida, problemas en el colegio, inestabilidad, incoherencia en los mensajes recibidos, realidad socioeconómica, barreras institucionales, sentimientos de impotencia personal, incompatibilidad social, conflictos y factores de desarrollo mental, son algunas barreras que pudieran interferir en esta tarea del desarrollo y hacer que las conductas que hemos descrito (que son características de la edad adolescente), se perpetúen, se acentúen y puedan desviarse por caminos que ya no representan ideales a alcanzar, sino una forma de vida en la que se puede estar arriesgando su propia vida.

Debemos poner LUZ DE ALERTA frente a conductas tales como: aislamiento familiar, mal humor crónico, peleas constantes, malos tratos, falta de respeto con sus padres, desobediencias constantes, abandono escolar, uso de drogas, conductas antisociales, entre otras. En este caso, se sugiere consultar a un especialista lo que puede ser de gran ayuda ya que los jóvenes entran en una etapa de “ostras” y es muy complicado poder acceder a ellos. Pero ¿cómo podemos ayudar? 

flecha amarilla que representa al escritorio de familia  Aquí van algunas RECOMENDACIONES para prevenir los conflictos de identidad en los adolescentes:

1. Buena comunicación desde pequeñitos, constantemente hable con sus hijos acerca de ellos mismos, sus deseos, temores, ansiedades, alegrías y cuando vea que no lo pueden explicar, “facilítele” las palabras para que se pueda expresar. En la medida en que más nos comuniquemos con los niños, más los conocemos y más les permitimos expresar sus sentimientos lo que, además, les da conocimiento de sí mismos.

2. Promueva que se inscriban en algún club o academia de deporte, música, danza, ciencias etc. Lo importante es que genere un sentimiento de pertenencia a algo más que al colegio.

3. Si eventualmente comienza a cambiar su vestimenta, no es bueno prohibir de manera tajante, podría ser sólo una moda y pasa con el tiempo. Sin embargo, se le puede sugerir que, cuando asista por ejemplo a una reunión familiar con los abuelos, trate de moderar su atuendo, pero a modo de petición, no de obligación. Así le entregamos el mensaje de que “en ocasiones debemos ceder”.

4. Ayudarlos a ser un adulto maduro. Esto se logra de manera gradual, enseñando con el ejemplo a ser tolerantes, a aceptar las diferencias de todo tipo, a tratar con respeto a todas las personas, independiente de lo que sean o que piensen distinto. Evitar todo comentario descalificativo al referirse a otro y reprenderlos cuando ellos lo hagan.

5. Ser congruentes en la crianza. Esto significa que ambos padres debemos tener claro y estar de acuerdo en las normas y estas deben respetarse. Lo importante es hacerlo desde pequeños, comenzar a imponer reglas en la adolescencia resulta mucho más complejo ya que es parte del adolescente el ser oposicionista y se revelarán con mayores recursos al ser mayores.

6. Tenemos que creer y confiar en nosotros mismos y en nuestros hijos. La flexibilidad de los padres, los mensajes positivos y congruentes pueden ayudar al adolescente -con ambiente de soporte y apoyo- a enfrentar todos los dilemas de la vida.

Información

Técnica

Fecha de Modificación21/02/2008
Descripción BreveLorena Bravo describe algunos estilos que se imponen entre los jóvenes y cómo enfrentarse a ellos para prevenir conflictos.
Sugerencia interdisciplinariaAl crear una clase y querer adjuntar archivos me pide que guarde la clase, pero al ejecutar la acción me devuelve al home y no me deja en la clase.
BibliografíaAl crear una clase y querer adjuntar archivos me pide que guarde la clase, pero al ejecutar la acción me devuelve al home y no me deja en la clase.
IdiomaEspañol (ES)
Autoreducarchile
Fuenteeducarchile

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