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ALGUNAS RESEÑAS HISTÓRICAS
ACERCA DE LA GEOLOGÍA
La naturaleza de nuestro planeta (sus materiales y procesos) ha sido objeto
de estudio durante siglos. Los escritos sobre temas como los fósiles,
las gemas, los terremotos y los volcanes se remontan a los griegos, hace
mas de 2.300 años.
Sin duda, el filósofo griego mas influyente fue Aristóteles,
pero, por desgracia, sus explicaciones sobre la naturaleza del mundo no
se basaron en observaciones y experimentos sagaces. Antes bien, fueron
opiniones arbitrarias, y, aunque ésta pudieran ser adecuadas para
su época, por desgracia se las siguió aceptando durante
muchos siglos (aún a lo largo de toda la Edad Media), impidiendo
así la elaboración de explicaciones mas racionales.
A mediados del siglo XVI, James Ussher, arzobispo anglicano de Armagh,
primado de Irlanda, publicó un importante trabajo que tuvo influencias
inmediatas y profundas. Reputado estudioso de la Biblia, Ussher construyó
una cronología de la historia humana y de la Tierra en la que determinó
que la Tierra tenía solo unos pocos millares de años, ya
que había sido creada en el 4.004 a.C. El tratado de Ussher consiguió
aceptación generalizada entre los líderes científicos
y religiosos de Europa, y su cronología acabó figurando
impresa en los márgenes de la misma Biblia.
Catastrofismo
Durante los siglos XVII y XVIII la doctrina del catastrofismo influyó
con gran fuerza en el pensamiento sobre la dinámica de la Tierra.
Dicho brevemente, los catastrofistas creían que los paisajes de
la Tierra habían sido formados inicialmente por grandes catástrofes.
Por ejemplo, las montañas o los cañones, cuya formación
hoy sabemos que requiere mucho tiempo, se explicaban como si fueran el
resultado de desastres súbitos y, a menudo, a escala planetaria,
producidos por causas desconocidas que ya no actúan. Esta filosofía
era un intento por encajar la velocidad de los procesos terrestres con
las ideas entonces reinantes sobre la antigüedad de la Tierra.
La relación entre el catastrofismo y la edad de la Tierra se puede
resumir como sigue: Que la Tierra había sufrido grandes y extraordinarios
cambios durante su oscuro pasado era claramente evidente para cualquier
ojo inquisitivo; pero, concentrar esos cambios en unos pocos y breves
milenios precisaba una filosofía hecha a medida, una filosofía
cuya base era el cambio súbito y violento*.
Uniformismo y nacimiento de la Geología moderna
Los años finales del siglo XVII suelen considerarse como el comienzo
de la geología moderna, pues fue durante esta época cuando
James Hutton, físico y terrateniente escocés, publico su
Theory of the Earth (Teoría de la Tierra). En su trabajo, Hutton
estableció un principio que acabó por conocerse como la
doctrina del uniformismo. El uniformismo establece simplemente que las
leyes físicas, químicas y biológicas que actúan
hoy, lo han hecho también en el pasado geológico. Esto significa
que las fuerzas y los procesos que en la actualidad observamos que dan
forma a nuestro planeta, actuaron también en el pasado. Por tanto,
para comprender las rocas antiguas, debemos entender primero los procesos
petrogenéticos y sus resultados en la actualidad. Esta idea, que
es un principio fundamental de la geología moderna. suele expresarse
diciendo que "el presente es la clave del pasado".
Antes de la Theory of the Earth de Hutton, nadie había demostrado
de manera eficaz que los procesos geológicos se producía
lo largo de períodos extremadamente largos. Sin embargo, Hutton
sostuvo con persuasión que fuerzas que parecen pequeñas
producen, a lo largo de lapsos prolongados de tiempo, efectos exactamente
igual de grandes que los derivados de acontecimientos catastróficos
súbitos. A diferencia de sus predecesores, Hutton citó con
sumo cuidado observaciones verificables para apoyar sus ideas. Por ejemplo,
cuando sostenía que las montañas eran esculpidas y, en última
instancia, destruidas por la meteorización y la acción de
las aguas superficiales, y que sus restos eran llevados a los océanos
por procesos observables, Hutton dice: "Tenemos una cadena de hechos
que demuestran claramente (...) que los materiales de las montañas
destruidas han viajado a través de los ríos"; y además:
"No hay un solo paso en toda esta sucesión de acontecimientos
(...) que no se perciba de verdad". Este pensamiento suyo lo resume
planteando una pregunta y proporcionando inmediatamente la respuesta siguientes:
"¿Que mas podemos necesitar ? ¡Nada, salvo tiempo! ".
El estilo literario de Hutton era pesado y difícil, de manera
que su obra no se entendía con facilidad y no se leyó demasiado.
Sin embargo, eso empezó a cambiar en 1802, cuando el amigo y colega
de Hutton, John Playfair, publicó Illustrations of the Huttonian
Theory (Ilustraciones de la teoíia de Hutton), un volúmen
en el que presentaba las ideas de Hutton de una forma mucho mas clara
y atractiva.
El siguiente pasaje de la obra de Playfair, que es una exposición
nueva del principio básico de Hutton, ilustra este estilo: Entre
todas las revoluciones del Globo, la economía de la naturaleza
se ha mantenido uniforme y sus leyes son lo único que ha resistido
al movimiento general. Los ríos y las rocas, los mares y los continentes
han cambiado en todas sus partes; pero las leyes que dirigen esos cambios
y las reglas a las que están sujetas, se han mantenido invariablemente
idénticas.
Pero, y aunque el libro de Playfair dio ímpetu a las ideas de
Hutton y ayudó a la causa de la geología moderna, es al
geólogo inglés Sir Charles Lyell (Figura 1.1) al que se
Ie reconoce el mérito de haber divulgado los principios básicos
de la geología moderna. Entre 1830 y 1872, vieron la luz once ediciones
de su gran obra, Principles of Geology (Principios de Geología).
Como era costumbre en aquellos días, el libro de Lyell tenía
un subtítulo bastante largo que destacaba el tema principal de
la obra: Que son un intento de explicar los cambios anteriores de la superficie
de la tierra, por referencia a causas que están ahora en funcionamiento.
Lyell fue capaz de demostrar de manera mas convincente que sus predecesores
que los procesos geológicos observados hoy podían haber
operado en el pasado. De esta manera, aunque la doctrina del uniformismo
no tuvo su origen en Lyell, un hecho que el reconoció abiertamente,
consiguió su divulgación para la sociedad en general con
mucho mas éxito.
En nuestros días, los principios básicos del uniformismo
son tan viables como en época de Lyell. De hecho, nos damos cuenta
con mas fuerza que nunca de que el presente nos permite una percepción
del pasado y que las leyes físicas, químicas y biológicas
que gobiernan los procesos geológicos se mantienen invariables
a lo largo del tiempo. Sin embargo, también entendemos que esta
doctrina no debería tomarse demasiado al pie de la letra. Cuando
se dice que en el pasado los procesos geológicos fueron los mismos
que los que operan en la actualidad, no se pretende sugerir que tuvieran
siempre la misma importancia relativa o que actuarán precisamente
a la misma velocidad. Aunque han prevalecido los mismos procesos a lo
largo del tiempo, es indudable que sus velocidades han variado*.
*Debe destacarse que durante el período inicial de formación
de la Tierra, cuando nuestro planeta era muy diferente del actual, actuaban
algunos procesos que hoy ya no son operativos.
La aceptación del uniformismo significó la aceptación
de una historia muy larga para la Tierra. Aunque los procesos varían
en su intensidad, siguen tardando mucho en crear y destruir los principales
accidentes geográficos del paisaje.
En lo referente a la naturaleza en continuo cambio de la Tierra a través
de grandes períodos de tiempo, James Hutton hizo una afirmación
que se convertiría en una cita clásica. En la conclusión
de su famoso artículo publicado en 1788 en las Transations of the
Royal Society of Edingburgh, afirmó: "Por consiguiente, el
resultado de nuestra presente investigación es que no encontramos
vestigios de un principio; ni perspectivas de un fin".
En síntesis, se puede sostener que la interpretación de
los eventos de la historia de la Tierra
se basa en la doctrina del uniformismo, que asume que la química
y física que operan
hoy día, han operado igual a través de todos los tiempos.
Por ej.: la atracción entre dos cuerpos, por causa de la gravedad
, ha ocurrido en el pasado igual a como sucede hoy día (el agua
de un río ha escurrido siempre desde la montaña hacia el
mar); el oxígeno y el hidrógeno se han combinado en el pasado
para formar agua, bajo las mismas condiciones que lo hacen hoy día;
todas las acciones químicas y físicas y reacciones que ocurren
hoy, se han producido igualmente en el pasado bajo las mismas circunstancias
que en el presente, produciendo 100 o 150 millones de años atrás,
eventos similares a los que hoy observamos.

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