HOMO SAPIENS SAPIENS

1. La revolución humana


Los humanos modernos difieren de las otras especies de homínidos en una variedad de formas. Por ejemplo, todos los humanos modernos contrastamos con los neandertales al tener cajas craneanas cortas y altas, más o menos redondeadas, que alcanzan su máximo ancho en la parte más alta.


Comparación entre un cráneo de neandertal(izq.)
y uno de sapiens (der.). Nótense las diferencias en las zonas marcadas.

Nuestras caras son pequeñas, y están metidas debajo de la caja craneana, bajo una frente relativamente escarpada. Raramente tenemos algo comparable a los arcos supraciliares. Nuestras mandíbulas inferiores son cortas, y poseen barbilla. Remarcablemente, no poseemos la robustez que caracterizaba a nuestros antepasados.


Comparación entre las mandíbulas de
H. erectus (izq.) y H. sapiens (der.)


Cráneo de sapiens

Entre los fósiles más antiguos que encajen con esta descripción se encuentran algunos provenientes de una cueva en Sudáfrica, cerca del río Klasies. El más antiguo de éstos, está datado en más de 100.000 años, pudiendo llegar a los 120.000.

Las herramientas asociadas son definitivamente del paleolítico medio. En niveles posteriores de Klasies se ha encontrado una industria que comparte muchas características con las culturas posteriores.

Otro sitio, esta vez en Etiopía, ha producido un cráneo de hace 125.000 años.
Mapa de la expansión de H. sapiens por el mundo
Otro cráneo, ligeramente más primitivo, ha sido encontrado en Jebel Irhoud, Marruecos, con herramientas asociadas de tipo musteriano, pese a no tener ninguna característica neandertaliana.


Mapa de la expansión de H. sapiens por el mundo

Basados en esto, podemos suponer que nuestra especie se originó en algún lugar de África hace alrededor de 120.000 años. Especies más arcaicas parecen haber continuado durante un tiempo. La especie se expandió relativamente lento, llegando a Australia hace 60.000 años. En Europa, la especie parece haber entrado más lentamente, entre 34.000 y 10.000 años, por España y por el este.

2. Técnicas y Herramientas


Punta de arpón.


Herramientas del periodo auriñaciense. Hay, entre
otras cosas, cuchillos, buriles y puntas

Las herramientas de nuestra especie se asocian en cuatro periodos. El primero de ellos es el Auriñaciense, que apareció hace 40.000 años y persistió hasta hace 28.000. A él pertenecen las herramientas que vemos a la derecha, que están hechas de astas, huesos y piedra. El periodo auriñaciano está marcado por una explosión de creatividad. Aparecen el arte, la decoración de objetos, la decoración personal, la notación, la música (en forma de instrumentos).

Este periodo es seguido por el Gravetiano, entre los 28.000 y los 22.000 o 18.000 años. Es aquí cuando aparecen las agujas de coser, aparte de cuchillos más pequeños y afilados.
Seguidamente aparece el Solutreano, entre los 22.000 y los 18.000 años. Este periodo se caracteriza por los cuchillos "hoja de laurel", llamados así por su forma. Algunos de estos cuchillos son tan delgados y delicados que no es posible imaginar que hayan tenido un uso práctico.


Tumba encontrada en Sungir, Rusia.
El cuerpo fue ataviado con ropas
hechas con gran esmero.

Finalmente, llegamos al Magdaleniano, el que se extiende de los 18.000 a 10.000 años atrás. Con este periodo termina el paleolítico superior. Encontramos un trabajo sofisticado del hueso y las astas, junto con abundantes "microlitos", pequeñas herramientas de piedra que eran seguramente puestas en mangos.

Encontramos también enterramientos, siendo mucho más complejos que los de los neandertales.

3. El arte

Admirablemente, cuando aparece el hombre es cuando encontramos por primera vez indicios de actividad artística, como, por ejemplo el caballo de la figura (Caballo tallado en marfil de mamut, proveniente de Vogelherd, Alemania. Fue hecho hace 32.000 años y probablemente usado de pendiente). Otros ejemplos son las famosas cuevas de Lascaux y Altamira, hechas por el hombre de Cro-Magnon, primer ejemplo de Homo Sapiens europeo.También podemos considerar el arte rupestre que practican los aborígenes en Australia.


En un sitio francés se encontró una placa grabada, que se cree representa los ciclos de la luna. Esta placa pertenece al periodo auriñaciano. Se han encontrado, también de este periodo, flautas de hueso de distintos sitios.

De la época solutrense se han encontrado altorelieves de animales y de la época magdaleniana se han encontrado, entre otras formas de arte, las cuevas de Lascaux, Altamira, Niaux, Rouffignac y Grotte Chauvet. Además, se han encontrado un par de esculturas de bisonte en Tuc d'Audoubert, de tal vez 14.000 años. Las asociaciones entre distintos grupos de animales, y entre un conjunto aparentemente regularizado de símbolos abstractos, indican un enorme complejo de creencias, historias y mitos.

Este arte además tiene bases económicas, dado que su ejecución puede haberse dado sólo en sociedades con un superávit considerable. Los artistas ciertamente tenían tiempo para hacer sus creaciones, ya sea por el apoyo de su grupo, o porque no tenían que gastar todo su tiempo preocupándose de la sobrevivencia.


Correlación entre la capacidad craneana y hechos
importantes en la historia evolutiva humana.

El arte en la edad del hielo se dió en sitios en Francia y España particularmente favorecidos por la naturaleza. La estepa abierta y la tundra soportaban grandes grupos de herbívoros grandes y medianos, que no deben haber sido problema para cazar. En los sitios en que se desarrolló el arte paleolítico, la sobrevivencia no debe haber sido un gran problema.

Los problemas empezaron probablemente al terminar la edad de hielo. Con el progresivo calentamiento del clima, los grupos de mamíferos empezaron a moverse hacia el norte, y la estepa comenzó a transformarse en bosque. Los magdalenianos descubrieron entonces que era mucho más difícil cazar entre los bosques que en las pradera abiertas, y hace 10.000 años su rico estilo de vida, materialmente hablando, empezó a transformarse en manifestaciones culturales más simples, que reciben el nombre de Epipaleolítico. Irónicamente, estos mismos cambios climáticos contribuyeron a desarrollar las innovaciones que , hacia el sur y el este, dieron lugar a una de las revoluciones fundamentales en la historia humana: la agricultura.


Esta es la línea evolutiva de los homínidos. Las especies
representadas en amarillo son especies que no tuvieron
participación en la evolución del hombre directamente.