HOMO ERGASTER / HOMO ERECTUS

1. Introducción. ¿Por qué la diferencia?

Si bien antes estas dos especies eran tenidas por una sola (H. erectus), ahora los paleoantropólogos distinguen dos especies. Esto se debe a diferencias corporales entre los especímenes asiáticos y los africanos. Estas diferencias son especializaciones que presentan los primeros, particularmente el cráneo más largo y plano, y el hueso más grueso del que está hecho. Los ejemplares africanos no poseen estas especializaciones. Además, y más importante, Homo erectus posee especializaciones que Homo Sapiens no posee. Así, aunque la mayor parte de la opinión científica aún agrupa estos fósiles como H. erectus, hay una tendencia creciente en agrupar los especímenes africanos en su propia especie, Homo ergaster.


Cráneo de H. erectus procediente de
China

Homo ergaster, así, parece ser el ancestro de H. Sapiens y de H. erectus, aunque los tres no parecen formar una secuencia lineal, sino que H. erectus parece ser un descendiente asiático especializado que eventualmente se extinguió.

2. Características físicas

Gracias al descubrimiento, en 1984, por un equipo comandado por Richard Leakey de un esqueleto completo en un 60% de un adolescente ergaster de hace 1,6 millones de años en el lago Turkana, conocemos varias características de su especie.


Esqueleto de Homo ergaster
(Nariokotome boy)

Este individuo murió cuando tenía alrededor de nueve años, lo que corresponde en términos humanos a once o doce años. Al morir, sus restos se hundieron rapidamente al un pantano, quedando así a salvo de animales carroñeros.

Sus proporciones eran muy parecidas a las de los habitantes modernos del lago Turkana. Era delgado y con extremidades largas. Esto es una adaptación al clima tropical de la zona. Era bastante alto: al momento de morir medía cerca de 1,60 mt., lo que estaba muy por debajo del metro ochenta que hubiera alcanzado si hubiera completado su desarrollo.


Cráneo de H. erectus
procedente de Java

Ergaster / erectus era, en promedio, una especie bastante alta. Los seis fósiles africanos completos como para estimar su estatura, estarían dentro del 17% actual más alto de la población. Pero una vez que esta especie se hizo grande, así se quedó: comparando fósiles africanos con otros de Zhoukoudian, en China, muy posteriores, se descubrió que las variaciones de altura eran mínimas.

Las principales diferencias (exceptuando el cráneo) de su especie con la nuestra son:
a. Su pecho no era ancho, como el nuestro, sino que se estrechaba ligeramente hacia los hombros. Esto es aparentemente un resabio evolutivo de un pasado más arbóreo.
b. El canal entre las vértebras que conduce la médula espinal era más delgado. Esto se ha asociado con un limitado control voluntario de la respiración. Por lo tanto, la especie no habría podido manipular tan precisamente como nosotros la columna de aire que produce los sonidos asociados con el lenguaje moderno.


Cráneos de H. Erectus

c. Los huesos del muslo tienen cuellos más largos, probablemente para compensar lo que en las hembras habría sido un canal de parto pequeño. Esta característica es acorde con el limitado tamaño del cerebro que sabemos, a través de distintos esqueletos, que era típico de esta especie.

3. Tecnología


Hace 1,5 millones de años, cuando H. ergaster ya había existido por 250.000 años, se realiza un gran cambio tecnológico. La antigua manufactura tipo Oldowan es abandonada y se empiezan a fabricar instrumentos conocidos como acheulianos (llamados así por Saint-Acheul, en Francia, donde se encontraron este tipo de artefactos por primera vez, aunque son muy posteriores). Estos implementos son los primeros en haber sido ejecutados de acuerdo con un patrón establecido en la mente del fabricante. Sin embargo, la antigua tradición Oldowan no fue abandonada inmediatamente al adoptarse esta nueva tecnología, sino hasta varios miles de años después.


Cráneo de Homo erectus encontrado en
Atapuerca, España y reconstrucción facial

El hacha de mano acheuliana ha sido correctamente descrita como "la navaja suiza paleolítica", ya que servía para distintos propósitos, como cortar, excavar o raspar. Pero hay poca evidencia que indique que significó un cambio sustancial en la vida de sus inventores, ya que su uso contrasta fuertemente con la continuación en el uso de la tecnología Oldowan. Con respecto a este punto, las primeras interpretaciones indicaban que los contemporáneos del H. erectus cazaban activamente grandes mamíferos, pero en vista del uso de ambas
tecnologías, probablemente hacían lo mismo que sus antepasados (carroñear, buscar plantas comestibles, quizás cazar pequeños mamíferos u otros animales) sólo que un poco mejor. Esa diferencia, por pequeña que haya sido, llevó a la extinción a las otras especies de homínidos que vivían en su misma época: P. Boisei y H. habilis / H. rudolfensis.


Hacha de mano acheuliana

Además, algunas de estas hachas de mano llegaban a pesar diez kilos, por lo que es difícil imaginárselas como puntas de lanzas, circunstancia que había sido propuesta. De hecho, no se ha encontrado en ningún sitio de erectus algún instrumento asociado con la caza, como puntas de flecha.

Finalmente, debe decirse que, a través del largo intervalo de tiempo en que ergaster / erectus anduvo en la Tierra, sus artefactos de piedra, aparte del cambio de la tecnología Oldowan a la Acheuliana, no mostraron ningún signo de mejora o de modificación.


Swartkrans

Pero tan importante como los desarrollos técnicos de esta especie, es el hecho de que son los primeros homínidos en usar el fuego. Se han encontrado en Zhoukoudian y en Swartkrans restos de fogatas, consistentes en capas de ceniza. De todas formas, no hay evidencias de que hayan podido prender fuego por ellos mismos.


Línea evolutiva de H. ergaster / erectus.