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24 de Mayo de 2013
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Susana Muñoz, directora:

El buen rendimiento es posible gracias a los profesores

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El 2006 asumió la dirección del Colegio Rosa Elvira Matte, ubicado en medio de la población José María Caro, en Lo Espejo. No sólo se preocupó de instalar allí un nuevo método de trabajo entre los docentes, también impulsó acciones concretas para aumentar las expectativas de ellos y sus alumnos.

 

Los docentes del Colegio Rosa Elvira Matte siempre se han esforzado por entregar una educación de calidad a sus alumnos, pero cuando Susana Muñoz asumió como directora de este establecimiento, el 2006, tuvo la sensación de estar en una escuelita rural: cada profesora se hacía cargo de “su curso” en primero básico, enseñaba todas las asignaturas y seguía con los mismos alumnos hasta cuarto básico, sólo entonces volvía a tomar un curso nuevo.

Tal vez por su formación como profesora de Estado en Inglés, Susana Muñoz se sorprendió mucho con ese sistema de enseñanza. O, quizá, el hecho de llegar desde afuera le permitió tener una visión más objetiva. Ella creía que en las escuelas rurales, que muchas veces cuentan con un sólo profesor, era fácil encontrar un docente que impartiera todas las asignaturas a un mismo curso y durante los distintos años de escolaridad, pero no esperaba encontrarse con esta realidad en el Colegio Rosa Elvira Matte. “Cuando me hice cargo de este establecimiento, la directora me lo entregó con el horario hecho. Entonces, me di cuenta que la profesora que entregaba su cuarto básico volvía a primero básico. Cada cuatro años, los docentes cambiaban de curso y vuelvo a insistir: hacían todas las asignaturas. Para mí eso era inhumano y desgastador. Empecé a pensar que eso no era vida ni para los alumnos ni para el profesor”.

Una vez que llegaron los resultados del Simce 2005, confirmó algo que ya intuía: el curso con mejor desempeño en lenguaje, había tenido una profesora que era justamente especialista en esa asignatura. En matemática y comprensión del medio social y cultural ocurría lo mismo: quienes lograron mejores resultados, tuvieron una profesora cuyo título incluía una mención en el área respectiva.

Sin embargo, cambiar el sistema de trabajo de los docentes no fue una tarea fácil. Susana recuerda muy bien que se reunió con una de las profesoras de lenguaje, Gloria Peralta, para tratar de convencerla de que hiciera clases a todos los cuartos básicos, en vez de tomar un primero básico. Su respuesta no se hizo esperar. “Me dijo: “No, nooo, pero ¿y qué va a pasar con mi primero?” Yo le explicaba que podíamos buscar otro profesor/a para ese curso, pero que quería que las profesoras trabajaran en su especialidad. Le insistía en que era un método de trabajo más cómodo y menos desgastador; en vez de andar con 10 planificaciones, con 10 ramos distintos, iba a poder focalizarse en lenguaje, en buscar distintos recursos para mejorar el aprendizaje en esa asignatura”.

A las profesoras de matemática y de comprensión del medio social y cultural tampoco les gustó la idea: “Usted es de enseñanza media, no entiende”, “como usted está acostumbrada a andar de curso en curso”, “los chicos son más afectivos y ven en nosotras una segunda madre”, fueron algunas de las reacciones frente a la propuesta de Susana Muñoz.



Cómo instaló un nuevo método de trabajo

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La nueva directora del Colegio Rosa Elvira Matte no estaba dispuesta a darse por vencida. Para ella, era obvio y de toda lógica que un profesor/a con mención en lenguaje tenía que enseñar lenguaje y no matemática. Y lo mismo en cualquier otra asignatura.

Estaba consciente que tenía la facultad de imponer un nuevo sistema de trabajo, pero quería contar con el apoyo de los docentes. Entonces, propuso probarlo en el primer semestre y si no resultaba, volver al sistema anterior. Y así comenzó un período de marcha blanca, restringido sólo a cuarto básico. ¿Resultado? Los alumnos y docentes estaban felices, ningún niño quedó traumado y las profesoras a partir de ese momento hablaron de “nuestros cursos”, “nuestros apoderados”, ya no era “mi curso” o “mis apoderados”.

En octubre, otros profesores le preguntaron a Susana qué posibilidad había de instalar en tercero básico el mismo sistema de cuarto básico. Y luego se sumaron a esta petición los docentes de segundo básico.

Así, poco a poco, cambió la metodología de trabajo entre segundo y cuarto básico. La directora explica que hasta el año pasado tenían claro que no iban a aplicar este sistema en primero básico, porque “las profesoras insistían que ahí los niños sí necesitaban a su mamá, a su segunda madre”. Pero este año una profesora se especializó en el método Singapur para matemática, entonces “era obvio que quien había ido a especializarse en el método Singapur hiciera clases a los dos primeros básicos”.

Susana Muñoz afirma: “Ahora tenemos profesoras especialistas en música, educación física, lenguaje, tecnología, matemática, religión e inglés, en primero básico. Por lo tanto, los niños en ese curso ya tienen siete profesoras. ¡Eso hace cinco años atrás habría sido imposible!”

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Estrategias para mejorar las expectativas

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Pero la tarea que tenía esta directora por delante era mucho más ardua. No bastaba con cambiar el sistema de trabajo de los docentes, había que desarrollar acciones concretas que los ayudaran a mejorar sus expectativas y las de sus alumnos.

Susana reconoce que “los profesores estaban un poco desesperanzados, los alumnos también, y yo venía llegando con el discurso de que todos pueden aprender... No me iba a rendir hasta que entendieran que aquí no se hablaba de “este tipo de alumnos”, sino de “los alumnos” y, en algún momento estaba tan molesta que les dije que el profesor que no creyera que sus alumnos eran capaces, se tenía que ir. Insistía en que había que llenar de esperanza a los niños y que eso no era posible si ellos no tenían altas expectativas”.

Es así como convocó a los docentes a jornadas de reflexión para abordar qué es el trabajo en equipo y cómo impactan las acciones individuales en el resto de la comunidad escolar. Asimismo, impulsó la participación de los estudiantes en las olimpiadas de matemática de la Universidad de Santiago, en el concurso “Crecer Cantando” del Teatro Municipal y en distintas ferias científicas y torneos de debate.

La directora cuenta que la primera vez que un grupo de jóvenes comenzó a prepararse para un concurso de debate, uno de ellos exclamó: “¡La profesora dijo que íbamos a llegar sólo hasta la puerta!” Pero el resultado contradeciría ese vaticinio: frente a un jurado formado por académicos de la Universidad Católica y de la Universidad de Chile, obtuvieron el primer lugar.

Hoy es posible observar algo que antes nadie hubiera imaginado: al ingresar al colegio, al costado izquierdo, hay una vitrina repleta de trofeos, copas y medallas, destacando la participación de los alumnos en distintas competencias.

Por otra parte, Susana Muñoz comenzó poco a poco a implementar los cursos de Enseñanza Media y se preocupó de generar alianzas con instituciones que, en definitiva, contribuyeran a mejorar las expectativas y oportunidades laborales de los alumnos.

Ella recuerda que “cuando por primera vez hice un diagnóstico de cuántos alumnos de Octavo Básico se querían quedar en nuestro colegio para continuar la Enseñanza Media, me encontré con la triste sorpresa que no eran muchos. Apenas un promedio de 5 alumnos por curso, con eso no armábamos un curso y teníamos que armar dos… Necesitábamos revertir esta situación”.

El convenio con Inacap logró dar un vuelco a estas cifras. Permitió ofrecer a los alumnos, en tercero y cuarto medio, módulos de ramos de esa institución y quienes aprueban reciben el certificado de asistente en administración computacional, con experticia en inglés. Además, si alguien decide continuar después sus estudios en el área administrativa, en Inacap le convalidan ramos. Con este proyecto en marcha, cada vez más alumnos han querido continuar su enseñanza media en el Colegio Rosa Elvira Matte. Incluso algunos ahora aspiran a llegar a la universidad y si tienen las condiciones necesarias para ello (un promedio acorde a la carrera, un buen puntaje en la PSU), es la misma directora quien los ayuda a golpear puertas y conseguir becas.

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Formación integral: mucho más que el Simce

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Actualmente el Colegio Rosa Elvira Matte cuenta con 54 profesores y 1.300 alumnos/as. Ha logrado en forma sostenida muy buenos resultados en el Simce.

Susana Muñoz está convencida que “el buen rendimiento es posible gracias a los profesores; si ellos preparan bien a los alumnos, en forma integral, es obvio que les va a ir bien en esta medición. “Yo les digo a mis profesores: “El día que ustedes trabajen sólo para los puntajes Simce, yo me voy”. ¿Por qué para mí era tan importante tener en enseñanza básica un especialista en educación física, en música, en inglés? ¿Por qué para mí era importante que los niños y jóvenes participaran en distintas instancias, como concursos de debates y olimpiadas de matemática? Porque tienen que tener una formación integral, tienen que desarrollar sus distintas potencialidades”.

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Resultados en Simce 2010

El Colegio Rosa Elvira Matte obtuvo más de 300 puntos en las pruebas Simce de lenguaje y matemática de cuarto básico y más de 270 puntos en lenguaje y matemática de segundo medio.

Estos resultados superan los puntajes promedios nacionales en estas asignaturas. Asimismo, están muy por encima de los que obtuvieron otros colegios del mismo grupo socioconómico. Por ejemplo, en matemática de cuarto básico el Colegio Rosa Elvira Matte está 48 puntos por sobre el promedio de otros establecimientos similares. Y en matemática de segundo medio, la ventaja es de 47 puntos.

En el caso de la prueba Simce de inglés, que rindieron alumnos de tercero medio en el 2010, los resultados superaron los puntajes promedio nacionales, tanto en comprensión auditiva como en comprensión de lectura. Incluso, siete estudiantes obtuvieron una certificación en el Nivel A2, del Marco Común Europeo para el Aprendizaje de Idiomas (CEF); ellos han desarrollado competencias que les permiten, por ejemplo, comprender textos de uso habitual (formularios, solicitudes, cartas de confirmación, etc.) sobre temas cotidianos y extraer información esencial al escuchar pasajes cortos que traten sobre asuntos cotidianos y predecibles, siempre que estén pronunciados con lentitud y claridad.

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Proyecto de inglés

En el Colegio Rosa Elvira Matte, que pertenece a la red de escuelas de la SIP (Sociedad de Instrucción Primaria), desde hace dos años todos los niños, desde prekinder, tienen una hora de inglés al día.

La directora Susana Muñoz explica que se trata de un proyecto de la institución, que en otros colegios de la SIP empezó hace seis o siete años. “A nosotros al principio nos costó bastante implementar esta iniciativa, porque los apoderados tenían que comprar un libro que no es barato, que vale alrededor de 10 mil pesos. Algunos incluso alegaban que esto era un negocio. Pero lo que hicimos fue regalar este libro a aquellos alumnos que estaban catalogados en la categoría de prioritarios y cuyas familias realmente no podían pagarlo”.

El primer año en que pusieron en marcha estas clases de inglés, el 50% del alumnado tenía su libro. En cambio, este año sólo el 10% de los niños no lo tiene. Susana Muñoz asegura que afortunadamente “ya se comenzó a crear conciencia en los apoderados de que aquí, en el Colegio Rosa Elvira Matte, los niños aprenden inglés y que el libro es un apoyo necesario”.

 
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