
Si a alguien alguna vez le cupo la duda de que Chile es un territorio fértil en fuertes movimientos sísmicos, basta con contarle la historia del terremoto de Valdivia, ocurrido el día 22 de mayo de 1960, para convencerlo de lo contrario. Este cataclismo tiene el triste record de ser la mayor catástrofe mundial de este tipo registrada en los últimos 150 años y su onda expansiva de destrucción se extendió hasta las provincias de Cautín, Valdivia, Osorno, Llanquihue y Chiloé. Pero no sólo se trató de un gran terremoto que alcanzó grados de XI y XII en la escala de Mercalli y 8.75 en la escala de Righter, sino que pocas horas después de él se dejó caer sobre la destrozada costa valdiviana un Tsunami que terminó por arrastrar todo aquello que apenas había logrado mantenerse en píe. Como si esto fuera poco, la región se vio angustiosa y terriblemente amenazada por la obstrucción en tres partes del río San Pedro y la consecuente incapacidad de vaciarse del lago Riñihue, a causa de los derrumbes de toneladas de tierra provocados por el fuerte movimiento telúrico. Como consecuencia de ello, la zona baja de Valdivia y los poblados ribereños podrían haber sido arrasados por una inmensa ola de barro, si es que voluntarios, obreros, militares, técnicos e ingenieros de todo el país no hubiesen trabajado contra el tiempo y las aguas durante un mes para impedir la avalancha y evitar muchas más muertes y destrucción.
Podrás conocer en profundidad la dramática historia de este devastador fenómeno natural que asoló la Zona Sur de Chile.
Fotografía de una casa de madera que grafica la intensidad del terremoto.
Estas son dos de las manifestaciones más violentas de la naturaleza y este artículo se encarga de explicarte cuáles son las características de cada uno de ellos.
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