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Ignacio Jara. Investigador del Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación CEPPE-UC. |
En la actualidad la verdadera brecha digital no es de acceso, sino de uso y debe abordarse asegurando que todos los hogares de los estudiantes tengan, al menos, un computador y buen acceso a Internet. En efecto, todos los estudiantes chilenos tienen acceso a computadores en sus colegios, pero no es mucho lo que alcanzan a usarlas en ese lugar. En cambio, aquellos que tienen computadores en sus hogares logran realmente familiarizarse con la tecnología.
Desafortunadamente, la penetración de computadores en los hogares no es masiva en los sectores más pobres; y para qué decir Internet, que difícilmente llega a la mitad de los hogares de estudiantes. Urge, por tanto, que las políticas públicas aborden seriamente este problema. Asimismo, los colegios deben focalizarse en enseñar las habilidades para gestionar información en el ambiente digital, que son las que importan en el mundo que les tocará vivir.
Columna: "Las buenas y malas noticias del SIMCE TIC"
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Cristobal Cobo.Investigador asociado del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford. |
Por "brecha digital" comúnmente se ha entendido el desfase entre quienes cuentan con acceso a conectividad o dispositivos digitales y quienes no. Así ha ocurrido por cerca de 20 años. Pero ahí no acaba la historia. Al estudiar las regiones que han disminuido esta brecha y han logrado un acceso igualitario a la tecnología, observamos otras brechas digitales que no se resuelven con más hardware, sino que con conocimiento y habilidades aplicadas en contextos complejos.
Esa visión más nítida (o actualizada) nos lleva a amplificar y diversificar nuestras capacidades cognitivas frente al conocimiento. Es decir, repensar el uso de la memoria; re-aprender a pensar individual y colectivamente; entender la cultura del conocimiento abierto; comprender el impacto de la tecnología en el aprendizaje informal; cambiar la manera de evaluar; reconceptualizar las divisiones entre disciplinas; reconocer otras habilidades; replantear la estructura industrial de la escuela, etc. Esta "verdadera" BD (de tecnología social) implica nuevos rezagos y obliga a pensar en cambios mucho más estructurales que sólo proveer de conectividad a nuestra educación.
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