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Selma Simonstein Secretaria ejecutiva del comité chileno de la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP). |
La pregunta supone inicialmente que el decreto 315 aporta beneficio a la educación inicial, sin embargo desde la perspectiva del Comité Chileno de OMEP, que presido, el asunto no es tan claro. En dicha organización hemos hecho una declaración pública sobre este decreto, en la que estimamos que la medida conlleva más bien a un retroceso para nuestro país. Corresponde felicitar a la autoridad por preocuparse de la educación inicial pero al tenor de las circunstancias, esta, que podría ser una oportunidad país, termina en mayor inequidad.
Lo anterior, porque se mantiene el tamaño de los grupos y ratios inadecuados para la atención de niños/as de hasta 6 años, además de que se elimina al personal de aseo y se relajan requisitos para quienes manipulan alimentos. Adicionalmente se señala como docente idóneo a todo aquel que esté habilitado para ejercer aquella función de acuerdo a la normativa vigente, esto es, casi cualquier profesional, en circunstancias de que es evidente que no todos tienen la formación para atender párvulos.
Investigaciones internacionales demuestran que los efectos positivos de la educación infantil sólo se dan bajo ciertas condiciones y éstas no son las que promueve el decreto 115. Lamentablemente el debate sobre políticas públicas no siempre presta atención a las investigaciones disponibles sobre la potencia y rentabilidad de las intervenciones tempranas.
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María de la Luz Morales Braniff Secretaria ejecutiva de primera infancia, Ministerio de educación. |
Las investigaciones más avanzadas indican que durante los primeros años de vida se establece en gran medida la trayectoria que habrán de tener en el futuro el aprendizaje y la salud de los niños, lo que permite que se produzcan efectos significativos que pueden persistir de por vida.
En nuestro país y respecto del nivel de transición (prekinder y kínder) aproximadamente 70.000 niños de 4 y 5 años aún no están en el sistema y deberían recibir este servicio.
Las modificaciones del decreto 315 buscan apoyar a que el sistema ofrezca flexibilidades que en primera instancia nos permitan dar oportunidades a todos los niños que lo necesitan. Lo que se ha hecho es adecuar los actuales requisitos a la realidad chilena, para que la mayor cantidad de establecimientos pueda ser reconocido oficialmente, asegurando así que cumplan con un estándar de calidad igual para todos.
Por otra parte, se busca aumentar el promedio de educadores por niño, ya que ello mejora la calidad de la interacción entre el adulto y el menor, elevando directamente el nivel de la educación otorgada. También, se busca que el coordinador y director trabajen de forma directa con los niños para conocer mejor sus realidades. Finalmente, se pretende hacer más eficiente el gasto, para contar con más recursos para la contratación de educadores y de otros servicios que impacten directamente en mejorar la educación de nuestros niños.
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