
Sonia Garrido es directora del Liceo María Auxiliadora, de Santa Cruz.
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Un desafío interesante de todo educador y con mayor fuerza de todo directivo escolar, es procurar la formación de alumnos con espíritu crítico, aspecto que por lo demás está contenido explícitamente en nuestro currículum, en la formulación de los Objetivos Fundamentales Transversales.

Por Sonia Garrido
Pareciera ser que a la luz de la velocidad de los avances científicos y tecnológicos, a la simultaneidad de las comunicaciones, esta capacidad exclusiva de los humanos se hace más necesaria, a saber algunos ejemplos:
¿Los datos entregados por las etiquetas de información nutricional son reales?, ¿Hay shampúes que eviten la caída del pelo?¿Las cumbres medioambientales velan por los intereses de todos nosotros?¿Se puede predecir el fin del mundo?¿Tienen algún valor las predicciones astrológicas?¿Cuales fuentes de información son confiables? Durante 50 años la tabacalera Phillips Morris presentó pruebas de que el tabaco no estaba correlacionado con el cáncer pulmonar. Durante décadas se nos trata de convencer que nuestra calidad de vida es mejor que el de antes, pero no se nos dice cuales son los parámetros utilizados para medirla.
¿Son ciertas las noticias, las declaraciones políticas? ¿Quiénes manejan los medios de comunicación?
Pareciera ser que se hace más urgente ejercitar la capacidad de análisis con rigor científico, la cual se desarrolla a partir de la lectura, la investigación y la discusión por parte de los alumnos, con el objetivo de descomponer el todo en sus partes e integrar distintos conocimientos en un todo coherente. Estas actividades deben dar lugar a la realización de interpretaciones autónomas e independientes y a la incorporación de nuevas conclusiones al conocimiento existente.
Cuando permitimos que en nuestros colegios se fomenten los trabajos en grupo sobre casos y problemas específicos de la materia, que instruyan a los alumnos a presentar ideas y opiniones de forma autónoma, debatir otros puntos de vista, acostumbrarse a recibir críticas y formularlas respetuosamente a los demás, entonces estamos colaborando con esta finalidad. La cultura educativa a la que debemos propender es a que los estudiantes desarrollen la capacidad para formularse preguntas, reconozcan su ignorancia en muchos temas y busquen el conocimiento por sus propios medios en diversas fuentes. Ello obviamente va aparejado de hábitos de estudio que implican disciplina, concentración, cumplimiento de compromisos, búsqueda de información, verdadero deseo de aprender. Tarea por lo demás nada fácil en los tiempos que corren.
Estamos ante una necesidad imperiosa de leer y leer a los clásicos, sólo así estaremos contribuyendo a formar ciudadanos participativos, que a su vez son la base de las comunidades democráticas. Es lo que todos queremos ¿o no?¿será lo que todos queremos?
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- El espíritu crítico Doris Ponce S
Domingo, 29 de Julio de 2012
"Se hace más urgente ejercitar la capacidad de análisis con rigor científico, la cual se desarrolla a partir de la lectura, la investigación y la
discusión por parte de los alumnos, con el objetivo de descomponer el todo en sus partes e integrar distintos conocimientos en un todo coherente"
Me parece un gran y necesario aporte a la educación de nuestros estudiantes,porque hoy en día la verdad no es la que se muestra , por ello, los niños y jóvenes deben ser cpaces de emitir su opinión ..
- El mundo Fred Dobb, Ph.D.
Miércoles, 18 de Julio de 2012
Gracias por dar un comienzo orientador a mi dia..
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