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María Elena Abarzúa es directora del liceo “Arturo Valenzuela” de Los Laureles
Comuna de Cunco, Región de la Araucanía.

“La Ruta del Liderazgo Directivo”, fue el nombre de la pasantía impartida por el Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile, en conjunto con el OISE (Ontario Institute for Studies in Education) de la Universidad de Toronto. Este programa fue seleccionado por el MINEDUC para el Plan de Formación de Directores.
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La pasantía "La ruta del liderazgo directivo", realizada en Canadá durante el mes de enero recién pasado, es el punto de partida para una reflexión de María Elena Abarzúa sobre el liderazgo escolar.
Por María Elena Abarzúa
Leithwood define el liderazgo educativo como la labor de movilizar e influenciar a otros para articular y lograr las intenciones y metas compartidas de la escuela.
Esta definición es una realidad en el sistema educacional de la ciudad de Toronto Canadá, en las escuelas que visitamos el foco de los directores está dirigido principalmente al aspecto pedagógico, es más los directores en su tiempo asignado (5 años) deben liderar una innovación pedagógica en su escuela, además existe un claro compromiso con la convivencia escolar donde se privilegia el respeto por la interculturalidad de los estudiantes y las relaciones interpersonales de los estudiantes y sus profesores. La labor del director es acompañada constantemente por las autoridades quienes trabajan comprometidas con el logro de los aprendizajes, se invierte todo lo necesario para lograr el éxito escolar de los estudiantes, especialmente a las escuelas con más bajos resultados.
Este compromiso de todos los actores involucrados en la educación y el profesionalismo con que se asume la educación es impactante, me provocó en lo personal un gran crecimiento y desafío profesional. Es necesario que los profesores, asistentes de la educación, padres y apoderados, sostenedores, se sientan responsables de los procesos y para eso se deben crear equipos de trabajo que realicen análisis de datos y busquen las estrategias necesarias para mejorar los resultados, es decir crear “Comunidades de Aprendizaje” , una estrategia prometedora para el sostenimiento substantivo de la mejora escolar.
Estas estrategias implican un cambio en la cultura del centro escolar porque todos se involucran en un proyecto común cuyo fin son los aprendizajes, se aprovechan las competencias y habilidades de todos los integrantes de la comunidad, lo que implica que el liderazgo se manifieste en todos los niveles, y de esta forma se implementa el Liderazgo Distribuido, es decir, un compromiso compartido.
Debo señalar que los directores no somos “superhéroes”, ni personas con algún talento específico, sino que las cualidades y prácticas de un buen líder son entrenables y enseñables. Es necesario crear instancias de encuentro sistemático de estos nuevos líderes educacionales para compartir estrategias, métodos, iniciativas, todo lo necesario para lograr la calidad y equidad en la educación de nuestro país. Mis agradecimiento al Ministerio de Educación que está dando esta oportunidad para formar nuevos líderes pedagógicos, agradecer también a la Fundación Chile quien implementó esta iniciativa con gran profesionalismo.
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