Recomendaciones para los directores de establecimientos y sus colaboradores, formuladas por el equipo de gestión y dirección escolar de Fundación Chile.

Las nuevas inquietudes de los alumnos y el estrés propio de haber vivido un terremoto, pondrán una carga adicional sobre
nuestros profesores en los meses que siguen. Ahora más que nunca debemos cuidarlos. A continuación ofrecemos algunas sugerencias para apoyar su trabajo.
1. Conversa personalmente con todos tus docentes.Es importante que los profesores sepan que el equipo directivo se preocupa por ellos, que desea conocer su situación personal frente al terremoto y que está dispuesto a prestar las colaboraciones necesarias. Muchas veces, ante el dolor la mejor ayuda que se puede brindar es escuchar al otro.
2. Asigna a diferentes integrantes del equipo, una cantidad pequeña de profesores, a fin de que estos puedan ser acompañados de manera más personalizada. Mostrarse disponible para conversar, solucionar dudas o acompañar a los profesores que lo requieran será importante para ellos y los ayudará a disminuir la ansiedad natural que se experimentan en este tipo de catástrofes. Apoya especialmente a aquellos profesores que tienen un fuerte temor por las réplicas del terremoto, acompáñalos cuando sea necesario.
3. Crea las instancias necesarias para que los profesionales de apoyo del colegio puedan asistir a los profesores. Muchas veces, como seres humanos, no sabemos qué hacer ante el dolor de otro y es probable que tus profesores tengan que lidiar con muchas historias de dolor de los alumnos; por lo tanto, haz lo posible para que los profesionales como el orientador, psicólogo, los integrantes del equipo directivo u otros puedan asesorar a los docentes en el abordaje de casos difíciles.
4. Gestiona instancias donde los profesores puedan conversar de manera personalizada con aquellos estudiantes más afectados por la tragedia.No es fácil hablar del dolor en presencia de muchas personas, por lo tanto, para comodidad de profesores y alumnos, genera estrategias para facilitar espacios privados de diálogo cuando sea necesario.
5. Muestra un discurso optimista y positivo al equipo docente.Recuérdales que aún frente al dolor es posible volver a levantarse y para eso deben apoyarse unos a otros; transmite seguridad destacando ejemplos de valores positivos en los docentes, como empatía, solidaridad, alegría, optimismo, esperanza.
6. Desarrolla actividades de análisis del proyecto educativo institucional que resalten los valores y principios que guían a la institución y trabájalos con los docentes.Los valores de la institución deben ser la fortaleza en la que se ampare la comunidad educativa en los tiempos difíciles.
7. Posibilita el encuentro entre docentes. Es necesario desahogar el dolor para que este pase. Cuando se conversan las penas, los temores y las angustias éstos se hacen más llevaderos y resulta más fácil elaborar la experiencia para aprender de ella. Por eso es bueno que los profesores puedan conversar y desahogarse entre sí.
8. Facilita instancias de descanso, recreación o conversación. Ante situaciones catastróficas como la que vivió nuestro país, pueden surgir algunos síntomas pasajeros de alteración psicológica, como dificultades para dormir, irritabilidad, olvidos, agotamiento o temor; estos síntomas no son graves y son respuestas naturales del organismo ante este tipo de catástrofe. Para prevenir que estos síntomas se transformen en una enfermedad, es recomendable mantener sólo las actividades administrativas que sean imprescindibles y promover el recreo y descanso entre los profesores; recuerda que el descanso, el humor y la alegría son herramientas muy eficientes para combatir la angustia.
9. Apóyate en el liderazgo docente.Detecta a los líderes naturales entre los profesores que cuenten con habilidades para afrontar esta coyuntura y píde su colaboración para organizar actividades con el equipo docente o para acompañar a sus colegas. Recuerda que en equipo y en comunidad tanto el dolor como la tarea son más llevaderos.
10. Diseña espacios de encuentro.Estos tienen que darse con todo el grupo docente (como un consejo de profesores) que permita conversar del tema, desahogarse, buscar estrategias para enfrentar la crisis y que despierte el espíritu de equipo y la contención mutua.
Finalmente el aprendizaje se da a través de la relación entre los profesores y sus alumnos. Mucho tiene que ver aquí el estado de ánimo de los docentes. ¡Cuida las relaciones, pon toda tu capacidad y
liderazgo como directivo en mantener la mejor comunicación posible!
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