botón Contáctanos
18 de Mayo de 2013
PortadaIr a DocentesIr a DirectivosIr a EstudiantesIr a Familia

Portada

Busca Botón Buscar

Fichas Temáticas

Compartir

Imagen PSU

RECURSOS DIGITALES ASOCIADOS

Período 1932-1952

Los años de recuperación

A partir de la renuncia de Ibáñez, el ambiente político recuperaba su ya permanente inestabilidad y el 4 de Octubre de 1931 se convocó a elecciones presidenciales. Se presentaron como candidatos Arturo Alessandri Palma, Manuel Hidalgo (socialista), Elías Lafferte (comunista) y Juan Esteban Montero (Radical), quien triunfó con el 63.8% de los sufragios.

El gobierno de Montero se iniciaba con gran popularidad, en declaración pública sostuvo que se apegaría a los principios constitucionales y llamaba a la gente a unirse para hacer frente a la difícil situación que enfrentaban. Pero el escenario era muy difícil. Si bien los problemas económicos eran los que reunían la mayoría de las atenciones, los problemas políticos no habían sido olvidados. El gobierno debía hacer frente a numerosas críticas de la oposición y a intentos de sublevación de los seguidores de Ibáñez y de Alessandri.

Sin embargo, un golpe armado en junio de 1932 logró derribar a Montero del poder. Entre los principales conspiradores se encontraban Marmaduke Grove, Eugenio Matte Hurtado y Carlos Dávila. El 4 de junio se constituía una junta de gobierno presidida por el general Arturo Puga, Carlos Dávila y Eugenio Matte, con Grove como Ministro de Defensa, todos ellos de tendencia socialista. El propósito del gobierno era instaurar en Chile la Primera República Socialista.

Dentro de su programa proponían organizar las fuerzas productoras bajo el control del Estado. Se llevaron a cabo una serie de medidas con el objeto de recuperar al país de la aguda crisis económica que experimentaba: se entregaron maquinarias y herramientas, se otorgaron créditos a pequeños industriales y comerciantes para que pudiesen pagar sus obligaciones no canceladas, se entregaron raciones alimenticias, etc. Estas medidas, pese a su popularidad, no cambiaron el contexto y, desde la oposición, así como desde el interior de esta Junta de Gobierno, seguían las presiones.

Carlos Dávila tenía serias diferencias con Marmaduke Grove, lo que culminó en un nuevo Golpe de Estado dirigido por Dávila. Grove y Matte fueron enviados a la Isla de Pascua, instalándose una nueva Junta presidida por Dávila y con Alberto Cabero Díaz y Pedro Nolasco Cárdenas Avendaño, que se declara continuadora de la república socialista.

En un mes se volvieron a decretar medidas como el toque de queda, censura en los medios de comunicación, etc. como una forma de restablecer el orden en el país. El 30 de junio renunció Cabero por discrepancias con los demás miembros asumiendo, en su lugar, Eliseo Peña Villalón. A la llegada de Ibáñez al país se esperaba que asumiera el poder, sin embargo, y frente a la renuncia de los dos miembros de la Junta, Dávila asumía la jefatura del Estado quedando como Presidente Provisional por un lapso de cien días. Sin el apoyo del Ejército, con la oposición de alessandristas e ibañistas y con el claro fracaso de querer darle a la Constitución de 1925 un carácter más socialista, Dávila renuncia al poder dejando al general Bartolomé Blanche.

Las presiones obligaron al gobierno a convocar a elecciones. Blanche entregó el poder al presidente de la Corte Suprema Abraham Oyanedel, quien presidió el acto eleccionario que dio por resultado el triunfo de Arturo Alessandri, en detrimento de Grove, Rodríguez de la Sotta, Zañartu y Lafferte, los demás candidatos.

Al asumir Alessandri el poder, el país se debatía en una crisis de una magnitud desconocida. A los graves problemas económicos se sumaban los políticos. Una necesidad urgente era la de restituir el orden institucional y terminar con la efervescencia militar, para luego acometer la recuperación económica.

Alessandri hizo un uso extensivo de las atribuciones que la constitución le entregaba, apelando al estado de sitio cada vez que lo estimó necesario. Igualmente alentó el desarrollo del movimiento civilista y particularmente de la llamada Milicia Republicana. Esta organización había nacido en Santiago el año 1932, integrada por jóvenes profesionales, en su mayoría de derecha. Adoptando una forma paramilitar, sus miembros habían jurado defender el régimen republicano con las armas. Alessandri los alentó incluso a riesgo de ganarse la antipatía de diversos sectores políticos. La máxima expresión de la fuerza de la milicia fue el desfile de mediados de 1933, en que 20.000 hombres pasaron frente a La Moneda, siendo felicitados por Alessandri.

Al interior del Ejército, entretanto, iba surgiendo una doctrina llamada “constitucionalista”, que señalaba que las Fuerzas Armadas eran, por definición, subordinadas y obedientes del poder civil y no debían intervenir bajo ninguna causa en política.

Mientras el Ministro de Hacienda Gustavo Ross se preocupaba de reconstruir la economía, los diversos sectores políticos buscaban reorganizarse.

Nuevos actores se sumaron a los antiguos partidos políticos. En la izquierda, en junio de 1933 nacía el Partido Socialista, encabezado por Marmaduke Grove. Este nuevo conglomerado se planteaba como una opción socialista de carácter no marxista, que aspiraba a tomar el poder por la vía constitucional. Mientras tanto, en la derecha, la Juventud del Partido Conservador comenzaba a ser impregnada por el creciente interés de los sectores católicos en los problemas sociales. Específicamente la Encíclica Quadragesimo Anno (1931) y los escritos de Jacques Maritain hicieron que en 1935 se formara la Falange Nacional, liderada por Eduardo Frei y que sería el antecedente directo de la Democracia Cristiana. En la izquierda, el Partido Comunista en su Congreso de 1933, asumía definitivamente la vía estalinista y se sumaba a los partidos comunistas que eran controlados desde Moscú.

El gran suceso político de la década fue sin duda la formación del Frente Popular. En 1934 cambia la estrategia del comunismo mundial. Ante el avance aparentemente avasallador de los fascismos en el mundo, la dirección de la Tercera Internacional decidió buscar acuerdos con los partidos definidos como burgueses o socialdemócratas para la formación de Frentes Populares contra el fascismo.

En Chile, ese mismo año, se forma al interior del Congreso el llamado Bloc Parlamentario de Izquierda, integrado por socialistas, radical-socialistas y trotskistas. Su principal tarea, según ellos mismos lo señalan, será la de impedir la política de expoliación de la clase trabajadora, en directa alusión a la política económica de ajuste implementada por el gobierno. Si bien su fuerza era bastante relativa, bastaba para demostrar la clara diferenciación entre el gobierno y una oposición de izquierda cada vez más organizada. En febrero de 1936, luego de que el Partido Comunista hiciera público su abandono de la vía violenta para la toma de poder, fue invitado a integrar el Bloc. Sin embargo, el Partido Radical permanecía renuente a integrarse. Pero fue el gobierno, con la extraordinaria represión desatada contra la huelga ferroviaria que se realizó ese mismo mes, el que empujó al radicalismo a integrarse a las fuerzas de izquierda. En abril de 1936, el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Partido Radical declaran oficialmente organizado el Frente Popular.

 
Logotipo EnlacesLogotipo Centro Educación Fundación ChileLogotipo Ministerio de EducaciónLogotipo RELPE
Este sitio está optimizado para resolución de pantalla de 1024 por 768 px. Navegadores Microsoft Internet Explorer 7 y 8, Firefox 3.5 y Safari 4.3