Leonor Coloma es de las pocas profesoras que han tenido acceso a una mayor información de cómo utilizar los mapas de progreso y los niveles de logro, ya que fue capacitada por el Ministerio de Educación. Su misión, ahora, es difundirlo entre sus pares y para ello, con su especialidad en Lenguaje, ha encontrado dos instancias.
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Ha estado analizando y compartiendo sus conocimientos sobre los mapas de progreso y niveles de logro. Para ello, Leonor Coloma ha optado por dos lugares: Por un lado, en el colegio donde trabaja, el liceo Antártica Chilena y el Programa de Apropiación Curricular (PAC) de la Universidad de Chile.
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Los mapas de progreso representan las habilidades que, a nivel nacional, se pretenden alcanzar. Sintetiza lo que se quiere lograr –en términos de aprendizaje-con los alumnos. “Es una herramienta práctica para reconocer en ella las habilidades que están siendo o no valoradas”.
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Ha estado analizando y compartiendo sus conocimientos sobre los mapas de progreso y niveles de logro. Para ello, Leonor Coloma ha optado por dos lugares: Por un lado, en el colegio donde trabaja, el liceo Antártica Chilena (donde los docentes saben lo que todo el mundo maneja, que los niveles de logro se relacionan con la prueba Simce). Por otro, en el Programa de Apropiación Curricular (PAC) de la Universidad de Chile, donde los profesores también son alumnos ya que vana a perfeccionarse.
“Estoy dando a conocer los mapas y los niveles desde las distintas posibilidades que ofrecen”, explica la profesora Coloma. “Por ejemplo, para la jornada de evaluación del Simce que tuvimos en el colegio, di un taller donde explicaba de qué manera esta herramienta podría aportar para nuestro trabajo docente”, cuenta.
Los mapas de progreso representan las habilidades que, a nivel nacional, se pretenden alcanzar. Sintetiza lo que se quiere lograr –en términos de aprendizaje-con los alumnos. “Es una herramienta práctica para reconocer en ella las habilidades que están siendo o no valoradas”. Y “para que estas habilidades trabajadas progresen, se requieren de los niveles de logros. Así, los niveles de los cuartos básicos representa, concretamente, lo que se está logrando con nuestros alumnos, por ejemplo que los alumnos de primero y segundo medio debieran lograr lo que el nivel 5 especifica”.
Aplicación “profesores-alumnos”
Para la divulgación del uso de los mapas de progreso, Leonor planteó ciertos ejercicios para trabajar con algunos profesores en el proceso de "apropiación" de esta herramienta. Todo esto se ha dado en el curso que realiza en la Universidad de Chile, cuya misión pasa a darle sentido a este material.
El procedimiento que siguieron fue:
1. Descomponer el mapa en las tres dimensiones en las que se evidencia el progreso: a) Tipo de texto b) Construcción de significados c) Lectura crítica. En el ejercicio adjunto, trabajaron con la dimensión b).
2. Reconocer las habilidades que están involucradas en el enunciado de cada nivel. ¿Cómo procesa el alumno lo que extrae del texto?
3. Proponer indicadores que a los propios profesores les parecieran adecuados para evidenciar la habilidad respectiva. Así, el profesor se da cuenta de lo que realmente espera que el alumno haga.
4. Discutir escenarios que podrían facilitar la observación de esas habilidades. ¿Qué harías para que tus alumnos demostraran estar en determinado nivel?
5. Ejercitar -con un par de textos estímulos en este caso- la elaboración de preguntas que dieran cuenta de las habilidades que queríamos evidenciar. Los indicadores propios se contrastaron con los sugeridos por los mapas. Y con el diálogo entre docentes, se profesionaliza aún más la función de enseñar; con los mapas se logra un lenguaje común y una perspectiva enfocada en una práctica más comunitaria que solitaria.
Aunque, en los cinco subsectores, sólo se ha dado a conocer un sólo mapa de progreso, esto ya es un indicio, comenta Leonor: “Uno asume que los que han salido a relucir son los más urgente. Así, en Lenguaje se conoce sólo el mapa de Comprensión de Lectura, porque probablemente existe la urgencia –a nivel nacional- de mejorar ese contenido”.
Perfeccionamiento guiado
A través de los enunciados que te dan una idea general y de los indicadores que te dan una pautan específica, Leonor asegura que es más fácil analizar y perfeccionar los propios instrumentos de evaluación. Y, aunque es conciente de que cada profesor podría hacer sus propios mapas de progreso, creando unidades que se van desarrollando año a año, no lo ve igual de efectivo. “Tendrías sólo tu propia perspectiva y no a nivel nacional, que es un referente externo muy ejemplificador”, acota.
“Con los profesores de perfeccionamiento, nos dimos cuenta que cuando trabajamos en Comprensión de Lectura, nuestra metodología aplicada hasta ahora, no necesariamente refleja las habilidades que se pretende que se den en los distintos niveles de logro”.
Por eso mismo, Leonor cree que esta herramienta es muy potente y útil para los docentes ya que hace que el profesor se enfoque en las habilidades que tiene que potenciar en sus alumnos. A modo de ejemplo, explica: “A veces, podemos pensar que estamos evaluando Comprensión de Lectura, pero nos fijamos en el proceso de producción –en las faltas de ortografía-, lo que dista de nuestros objetivos iniciales al realizar esta prueba. Entonces los mapas y los niveles nos ayudan a enfocar nuestros objetivos de evaluación”.
La experiencia que ha tenido esta profesora de lenguaje con sus colegas, ha sido positiva. “Los docentes entienden que esto ayuda a evaluar un progreso. Lo ven como algo facilitador y no como una carga”.
A modo de simplificar los conceptos, Leonor nos recuerda que un mapa es una descripción de cómo progresa un alumno durante “x” cantidad de años. Y los niveles de logros, vendrían a ser las expectativas – a nivel nacional- que se tienen de ese alumno.
- Para ver un ejercicio pulsa, aquí
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