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Un año después del estallido de la bomba y del fin de la Segunda Guerra Mundial, el periodista norteamericano, John Hersey, remeció las conciencias de su país con un reportaje publicado en el New Yorker, titulado "Hiroshima". Allí narra lo ocurrido a través del testimonio de seis sobrevivientes.
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El 6 de agosto de 1945 una bomba atómica fue lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Minutos después un gran hongo radioactivo se elevó al cielo: más de cien mil personas murieron en segundos. Tres días después otra bomba similar explotó sobre Nagasaki.
Cada año, en la ciudad japonesa de Hiroshima, miles de personas prenden linternas, rezan y escriben mensajes de paz, durante la conmemoración del bombardeo atómico, el 6 de agosto de 1945.
La muerte de más de cien mil personas y la sobrevivencia de otras miles con graves secuelas mortales, ha recordado por años, el nivel de destrucción a que pueden llegar las armas nucleares
El uso de las potencialidades de la energía nuclear que el Premio Nobel de Física Albert Einstein había descrito con fines pacíficos, estaba mostrando su peor cara.
En términos políticos, la devastación nuclear obligó al emperador Hiroito a asumir la derrota del hasta entonces poderoso Imperio del Sol Naciente. Vencido y con un país estremecido por el bombardeo atómico Hiroito debió rendirse incondicionalmente ante Washington, finalizando así la Segunda Guerra Mundial. El paso siguiente no tardó en llegar con el reparto de los aliados de las "zonas de influencia" que darían inicio a la Guerra Fría.
A más de 60 años de estos hechos, hay una pregunta que hasta ahora nadie ha respondido realmente en público. Y, esa pequeña gran pregunta suele volver a salir cada cierto tiempo vuelve a salir a flote: ¿Era necesario?
Conocida la potencia destructiva de la energía atómica, la posibilidad que algún día las imágenes de Hiroshima puedan volver a repetirse en algún otro lugar del mundo, sigue asustando a muchos. Se trata de una de las más graves amenazas que afectan a nuestros planeta.
Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con fenómenos naturales como terremotos e inundaciones, que Hiroshima y Nagasaki no vuelvan a ocurrir es una decisión exclusivamente humana.
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