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20 de Mayo de 2013
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Especial Juegos Olímpicos Londres 2012

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Hechos históricos y Olimpiadas

La aspiración de unión y hermandad del Barón de Coubertain, principal impulsor de los Juegos Olímpicos, a lo largo de estos 114 años de historia olímpica no siempre se cumplió: los Juegos Olímpicos como cualquier actividad humana, no escapan a la realidad y a las circunstancias de su tiempo.

Ver: Introducción | Las guerras mundiales | La Guerra Fría | Movimientos sociales | Juegos de la tecnología y la información

 

 

Las Olimpíadas son, en la actualidad, el evento deportivo más importante y masivo del planeta, superando incluso a otro mega evento: los mundiales de fútbol.

 

Miles de deportistas, cientos de países y miles de fanáticos en los recintos en donde se disputan las pruebas de los 28 deportes olímpicos, y más de mil millones de espectadores que observan su desarrollo a través de la televisión, son la evidencia más contundente de la importancia de los Juegos Olímpicos a nivel planetario.

 

Organizarlos, además de traer importantes ganancias económicas, implica prestigio y otorgan la posibilidad de mostrar lo mejor de la ciudad sede– puesto que oficialmente los organizadores no son países, sino ciudades –, y al país que los alberga.

 

Por lo mismo, obtener el privilegio de organizar los Juegos Olímpicos,no sólo se ha convertido en un objetivo deportivo para las ciudades y países que aspiran a ser sedes, sino que también en una muestra de poder económico, influencia política y capacidad organizativa.

 

Los Juegos Olímpicos son una empresa gigantesca, que en la práctica muy pocas ciudades y países del mundo están en condiciones de afrontar. Sin embargo, cada vez que el Comité Olímpico Internacional, -organismo encargado de designar la ciudad sede-, convoca a postular para convertirse en sede olímpica, sobran candidatos.

 

Organizar los Juegos Olímpicos, otorga estatus, y cualquier país que desee mostrarse como una potencia internacional, con influencia regional y mundial, aspirará en algún momento, a ser sede olímpica.

 

Los Juegos Olímpicos: caja de resonancia de la realidad política, social y económica de los últimos 100 años.

 

El Barón Pierre de Coubertain, principal impulsor de los primeros Juegos olímpicos modernos realizados en Atenas (1896), aspiraba convertirlos en símbolo de unión y hermandad, promoviendo, a través de la competencia deportiva, la comprensión y la unión entre las naciones. Una especie de isla o paréntesis entre los innumerables conflictos, guerras, y demás calamidades que afectaban a la humanidad.

 

La aspiración del Barón de Coubertain, sin embargo, a lo largo de estos 114 años de historia olímpica no siempre se cumplió: los Juegos Olímpicos como cualquier actividad humana, no escaparon a la realidad y circunstancias de su tiempo. Veamos algunos ejemplos.

 

Las Guerras Mundiales

 

El siglo XX fue sacudido por innumerables conflictos armados, pero solo dos, alcanzaron escala planetaria, impactando cada aspecto de la vida de los países involucrados y de prácticamente todas las naciones del mundo.

 

El primero de ellos estalló en 1914, abarcando a casi todos los países de Europa occidental, Rusia y Japón.

 

Conocida como la "Primera Guerra Mundial", se extendió por cinco años, culminando con la victoria de los países aliados liderados por Inglaterra y Francia, ayudados de manera decisiva por Estados Unidos, quien participaba por primera vez, en un conflicto bélico como potencia de nivel mundial.

 

Como era de esperarse, la Primera Guerra Mundial afectó la realización de los Juegos Olímpicos. En 1916, en pleno desarrollo de conflicto, los Juegos debían desarrollarse en Berlín. Por razones obvias, la capital de Alemania no estuvo disponible para recibir a ningún participante y las Olimpíadas se suspendieron.

 

Fue la primera vez, pero no sería la última…

 

En esa ocasión, el "espíritu olímpico" fue víctima de circunstancias y procesos históricos mucho más poderosos que la realización de una justa deportiva.

 

La Primera Guerra Mundial, fue la crisis terminal del orden mundial dominante hasta antes del conflicto: el Colonialismo.

 

Las grandes potencias coloniales se disputaban los territorios de ultramar y, con ello, el dominio del comercio mundial. Ya no había espacio para negociaciones y la guerra irrumpió en la misma Europa.

 

Inglaterra, Francia y Alemania, principalmente, se disputaban el sitial de potencia hegemónica colonial, comercial e industrial. La lucha fue encarnizada y la mitad de Europa terminó en ruinas. Si bien Francia e Inglaterra resultaron vencedores, el costo que debieron pagar fue enorme. En el camino debieron requerir la ayuda de Estados Unidos para terminar con la resistencia alemana, lo que significó, en los hechos, reconocer la creciente influencia mundial de Norteamérica.

 

Ya antes de la Guerra, Estados Unidos se erigía como la primera potencial industrial del mundo. Sin embargo, todavía Europa conservaba su influencia política y cultural. Con la Guerra, eso terminaría, y Estados Unidos se alzaría una vez terminado el conflicto (1918), como la primera potencia industrial, comercial y militar del mundo.

 

Terminada la guerra, las Olimpíadas volverían a desarrollarse sin interrupción hasta 1936,reflejando los cambios que el mundo experimentaba.

 

Para las primeras Olimpíadas de post guerra, realizadas en Amberes, Bélgica, en 1920, no fueron invitados los países derrotados: Alemania, Austria, Hungría, Bulgaria, Polinia y Rusia y la proporción de atletas masculinos y femeninos fue inmensamente dispar: 2591 hombres y 78 mujeres.

 

En la década de los treintas, la participación de deportistas femeninas ya no era una novedad, reflejando lo que sucedía en todo el mundo occidental, en donde las luchas por el derecho a voto, el ingreso masivo de las mujeres al trabajo remunerado, y su participación en la vida pública en general, se imponían gradualmente en el mundo.

 

En 1936, correspondió realizar las Olimpíadas en Berlín (3,738 atletas hombres y 328 mujeres). Alemania en ese momento era gobernada por el Partido Nacional Socialista (Nazi), liderado por Adolf Hitler. Estas se convirtieron en el escenario ideal del régimen, para demostrar al mundo el poderío de Alemania, las bondades del nacional socialismo y el liderazgo incontrarrestable de Hitler. Entre las ideas centrales del nazismo, se encontraba el ideario racista que postulaba la superioridad de la "raza aria", representada por el pueblo alemán, en desmedro de judíos, negros, gitanos y en general de cualquier otra "raza", como resultado de mezclas, consideradas "no puras" e inferiores.

 

Estas ideas, al contrario de lo que pudiese pensar, no sólo eran promovidas por los nazis alemanes. En la década de los treintas del siglo 20, existían numerosos regímenes y grupos que simpatizaban con el ideario Nazi. En Italia gobernaban los fascistas liderados por Mussolini, en Inglaterra existían grupos de ultra derecha y nacionalistas cercanos al fascismo y el nazismo; en Estados Unidos surgían con fuerza grupos que defendían "la supremacía blanca", como el Ku Kux Clan, e incluso en Chile, la presencia de simpatizantes del nazismo, lograban protagonismo con lo que posteriormente se conoció como "La Matanza del Seguro Obrero", en 1938.

 

fotografía Jesse Owens

 

En ese contexto mundial, era inevitable que las Olimpíadas no reflejaran tal situación.

 

La competencia deportiva se convirtió, de esta forma, en el escenario ideal para "demostrar", en los hechos, la "superioridad alemana" sobre el resto de las naciones. Famosas son las imágenes de los atletas alemanes desfilando en la inauguración de los juegos haciendo el saludo nazi, pero la más recordada es la imagen de Jesse Owens, atleta negro norteamericano, recibiendo la medalla de oro, luego de derrotar a la estrella alemana Luz Long.

 

fotografía Jesse Owens

 

Debieron transcurrir más 10 años para que el mundo nuevamente fuera testigo de otros Juegos Olímpicos. Entre las Olimpíadas de Berlín, en 1936 y las de Londres, en 1948, el planeta sería escenario de la peor confrontación bélica que registra la Historia de la Humanidad.

 

En septiembre de 1939 el ejército nazi, invade Polonia dando inicio a la Segunda Guerra Mundial que se prolongaría hasta 1945, y que culminaría con la derrota total de Alemania y la ruina de toda Europa. Se calcula que en el conflicto murieron por causa de la guerra, alrededor de 50 millones de personas.

 

La Guerra Fría

 

Al terminar la Segunda Guerra (1945), el mundo ya no era el mismo. Los Juegos Olímpicos de Helsinski, en 1940, y de Tokio, en 1944, jamás se realizaron. Concluida la guerra, surgen como súper potencias indiscutidas, Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas (URSS) que, como vencedores de la Alemania Nazi y líderes de los aliados victoriosos, en la práctica, dividieron el planeta en grades zonas de influencia, disputándose territorios e intentando aumentar su hegemonía mundial, imponiendo su presencia a través de gobiernos afines a sus intereses, o derechamente, a través de su presencia militar en los cinco continentes.

 

Esta disputa, que nunca los enfrentó militarmente, al menos de manera directa, se conoció como Guerra Fría, y dominó el panorama de la política internacional mundial, hasta la desaparición de la URRS en 1991.

 

Los Juegos Olímpicos, por supuesto no escaparon a esta nueva realidad.

 

Las Olimpíadas de Helsinki (Finlandia, 1952), tiene como novedad, la primera participación, luego de 40 años, de la Unión Soviética, iniciando con ello, la gran rivalidad deportiva entre la URSS y Estados Unidos, reflejo, en el ámbito de los deportes, de la rivalidad existente entre ambos, en el ámbito político, económico y militar,

 

En estos Juegos, compitieron un total de 4955 atletas (4436 hombres y 519 mujeres), representando a 69 países, en 17 deportes y 149 especialidades.

 

Los Juegos Olímpicos de Melbourne (Australia,1956), estuvieron marcados por la invasión de los tanques soviéticos a Hungría, que tenía como propósito provocar una revuelta popular para derrocar al gobierno húngaro, afín a los intereses soviéticos. Esto lo provocó la reacción de la comunidad internacional, lo que significó que números países se negaran a participar en las Olimpíadas, como forma de protesta.

 

Las Olimpíadas de Roma (Italia, 1960), fueron escenario de dos hechos que reflejarían cómo las tensiones propias de la Guerra Fría, traspasaban el terreno de lo político y llegaban al escenario olímpico.

 

Así, Alemania divida en esa época en dos estados independientes, la República Federal Alemana (conformada por los territorios bajo dominio de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, luego de concluida la Segunda Guerra), y la República Democrática Alemana (continuadora de los territorios de Alemania controlados por la URSS), desfiló unida, como un solo país. Ese gesto simbólico, sin embargo, no logró ocultar el hecho objetivo y visible de que eran dos estados separados por profundas diferencias ideológicas, expresión brutal de la Guerra Fría que no solo dividía a Alemania, sino al mundo entero.

 

Algo similar se viviría con la participación de Taiwán. Isla que era (y todavía lo es) reclamada por la República Popular China. Esto, provocó la enérgica protesta de China, puesto que Taiwán no contaba siquiera con el reconocimiento de las Naciones Unidas, como un estado independiente. Ciertamente, Taiwán debía su existencia al decidido apoyo de Estados Unidos, que veía en la isla, un enclave estratégico que le permitía tener presencia militar en el mar de la China.

 

Influencia de los movimientos sociales

 

Los Juegos Olímpicos de Tokyo (Japón, 1964) fueron los juegos de la tecnología y la organización perfecta, que anunciaba el rol que Japón adquiriría, posteriormente, como símbolo de avances tecnológicos y producción de electrodomésticos con tecnología de punta.

 

Ciudad de México fue la sede de los Juegos Olímpicos de 1968 y testigo de dos hechos que reflejarían el ambiente que se vivía a fines de la década de los sesentas del siglo XX.

 

En mundo en general, se vivía un período de efervescencia social y cultural, marcado por el enfrentamiento ideológico, que sostenían Estados Unidos y la URSS por la hegemonía mundial, durante la Guerra Fría.

 

En tanto, los jóvenes tomaban el protagonismo a través de los movimientos estudiantiles universitarios, en prácticamente todo el mundo occidental. Sus exigencias iban desde el cese de la intervención estadounidense en Vietnam, al apoyo a la demanda de igualdad de derechos civiles exigida por la comunidad negra norteamericana, a los derechos de procreación de la mujer (se masifica el uso de la píldora anticonceptiva, promoviendo lo que se conoció como la revolución sexual) y en general todas las causas asociadas a potenciar la participación de los jóvenes en la toma de decisiones, en una sociedad dominada por adultos, vistos como reaccionarios, conservadores, autoritarios y consumistas.

 

Es en ese ambiente, que Tom Smith y John Carlos, atletas afromericanos, luego de alcanzar el primer y tercer lugar respectivamente en los 200 metros planos, subieron al podio para recibir sus medallas sin zapatos, con medias negras y un guante negro en una de sus manos, y, que levantaron, empuñado, desafiantes, al momento de la interpretación del himno de los Estados Unidos, como claro gesto de adhesión al "BlackPower". Así, se fraguaban unas olimpiadas, marcadas por la lucha anti segregacionista y por los derechos civiles que la comunidadafroamericana en Estados Unidos.

 

fotografía premiación Olimpiadas de Ciudad de MéxicoOtro hecho que marcó las Olimpíadas de México, sucedido días antes de su inicio, fue lo que posteriormente se conoció como la matanza de Tlatelolco. Símbolo de las movilizaciones sociales de los sesentas, este hecho significó la muerte de más de cien estudiantes y manifestantes mexicanos a manos del Ejército. Pese a la atrocidad de lo vivido, el Comité Olímpico Internacional (COI) catalogó el hecho, como un problema interno. México no fue sancionado y los Juegos Olímpicos de ese año, fueron, a los días, inaugurados.

 

Los Juegos Olímpicos de Múnich (Alemania, 1972), fueron el escenario de otro evento dramático, que dejó en claro, que el espíritu olímpico no lograría apartar los conflictos y las guerras, que atormentaban al mundo, al inicio de la década de 1970.

 

La noche del 5 de septiembre, en pleno de desarrollo de los Juegos, un comando palestino asaltó los dormitorios donde dormía parte de la delegación de Israel, matando a dos atletas y tomando como rehenes a otros once. La acción del comando palestino tenía como objetivo exigir la liberación de 200 prisioneros ligados a la causa palestina, que se encontraban en cárceles israelíes. Sin embargo, el secuestro culminó en una masacre, cuando policías alemanes intentaron rescatar a los atletas, resultando nueve de ellos muertos, al igual que cinco de sus captores.

 

fotografía secuestro deportistas Múnich

 

Los juegos fueron suspendidos por dos días, pero luego continuaron con una ceremonia fúnebre realizada en el estadio Olímpico y con la participación de todas las delegaciones, menos las árabes.

 

Los Juegos Olímpicos de Montreal (Canadá, 1976), serían recordados, -además de la perfecta participación de la atleta rumana, Nadia Comaneci, en gimnasia- por el boicot realizado por la mayoría de los países africanos, en protesta por la mantención del régimen del Apartheid en la República Sudafricana, y que implicaba la segregación de la mayoría negra, por la población blanca, que dominaba y controlaba el poder económico y político del país.

 

En 1980, el turno fue de Moscú, capital de la Unión Soviética. Estas Olimpiadas pasarían a la historia, como las primeras en sufrir un boicot masivo. Sesenta y dos países, miembros del Comité Olímpico Internacional (sobre un total de 143), se rehusaron a concurrir, en protesta por la invasión soviética a Afganistán. El boicot, encabezado por Estados Unidos, no impidió, sin embargo, que los juegos se realizaran exitosamente, incluyendo 33 nuevos records mundiales en diversas disciplinas.

 

En 1984, correspondió el turno a la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos. Como era de esperar, en esta ocasión fue la Unión Soviética (URSS) la que convocó a sus aliados para concretar un boicot. Si bien, este fue menos masivo que el promovido por Estados Unidos cuatro años antes, fue un duro golpe para el nivel de la competencia, puesto que los atletas soviéticos eran de primer nivel, en muchas disciplinas deportivas.

 

Los Juegos de la tecnología y la información

 

Seúl (Corea del Sur) en 1988, fue sede de los XXIV Juegos Olímpicos. Fueron los últimos antes del desplome del Bloque Soviético, y por lo tanto, del término de la Guerra Fría. También tuvo su propio boicot, esta vez protagonizado por Corea del Norte, Cuba, Etiopía y Nicaragua.

 

Barcelona en 1992, fue sede de los primero juegos post Guerra Fría. Para entonces, la Unión Soviética no existía, dando paso a numerosos países, antes pertenecientes. En Alemania, se había derribado el Muro de Berlín, y las barreras que la dividían en dos estados, desaparecieron, volviéndose a unificar. Algo similar aconteció con las nacionalidades que conformaban la antigua Yugoeslavia, permitiendo que Croacia y Serbia recuperaran su independencia. Estas Olimpiadas, además, marcaron el retorno de Sudáfrica, una vez abolido el régimen del Apartheid.

 

Los Juegos Olímpico de Atlanta, Estados Unidos (1996), debieron enfrentar críticas de favoritismo por Norteamérica, puesto que era la segunda vez -en menos de 12 años- que Estados Unidos tenía una ciudad sede de los Juegos, confirmando con ello, su condición de única súper potencia.

 

Era la consecuencia lógica de un mundo que ya no estaba dividido en dos grandes bloques, y que por lo tanto experimentaba la hegemonía sin contrapeso de Estados Unidos.

 

En el 2000, Sidney, Australia, fue sede de los primeros Juegos Olímpicos del nuevo milenio. Esta vez, se le negó el derecho a participar a Afganistán, suspendido del COI, debido a las condenas que el régimen Talibán debía enfrentar, por violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Una sanción impulsada y respaldada por Estados Unidos.

 

Atenas, en el 2004, fue la sede de los XXVIII Juegos Olímpicos. Fueron las olimpíadas post ataque a las Torres Gemelas y, por lo tanto, estuvieron a la sombra de lo que Estados Unidos llamó la "Guerra contra el terrorismo". Lo cierto es que en esta ocasión, la delegación Afgana sí estuvo presente, siendo recibida en la ceremonia de inauguración, con generosos aplausos del público asistente.

 

Una situación inversa debió soportar la delegación norteamericana, la que recibió el rechazo y los silbidos del público como demostración de rechazo al papel cumplido por la súper potencia en la invasión de Irak.

 

La capital china de Beijín en el 2008, fue la sede que acogió los XXIX Juegos Olímpicos de la historia moderna.

 

Han sido por lejos los Juegos más concurridos de la historia, con 10.500 atletas, representantes de 204 países afiliados al Comité Olímpico Internacional (COI). Las protestas de grupos pro derechos humanos o independentistas tibetanos, marcaron el antes y durante de las Olimpiadas, así como también, la preocupación por la salud de los atletas, por los altos niveles de contaminación de Beijín.

 

Sin embargo, el hecho más sugerente fue la consagración de China como la primera potencia deportiva mundial, superando a Estados Unidos



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