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El sistema educacional no esta preparada aún para enfrentarse a una educación en la cual el objeto una vez más es el autoconocimiento del ser y la educación personalizada, y no una educación dirigida a un grupo, ya que esto no nos permite identificar las problemáticas de nuestros niños y su posterior tratamiento, para lograr así un desarrollo total y verdaderamente integral de nuestros queridos niños.
Por Valeria Oyarzun Meza
Desde el inicio de los tiempos el hombre ha necesitado expresarse en todo sentido desde que nace, para así demostrar el avance en su desarrollo evolutivo y sobre todo en su crecimiento como ente de la sociedad mediante la exposición de las habilidades adquiridas. Deteniéndonos en este punto debemos recalcar que la existencia de los centros educacionales actúa como un gran trampolín que impulsa a nuestros niños a desarrollarse física y sicológicamente debido a que están 100% expuestos a sus pares, impulsándose entre sí a formar una cadena social que los introduce dentro de la sociedad otorgándole las herramientas necesarias para establecer una comunicación tanto verbal como gestual, pero debemos tener en cuenta que todos estos desarrollos actualmente se deben a la necesidad de expresión que comprende al ser humano y no a un estimulo psicomotriz por parte de la educadora.
En otro punto, me pude dar cuenta que la psicomotricidad como tal no se ve ejercida bajo ningún punto de vista en la mayoría de estos centros, ya que al efectuar las prácticas profesionales he sido capaz de darme cuenta que no se aplica el principio fundamental establecido por duprè de esta disciplina, es decir, la conexión entre el conocimiento, la emoción y el movimiento. Todo esto se ve manipulado con un concepto totalmente errado referido a la educación física, o sea, estamos mezclando el desarrollo físico-muscular con un tema mucho más delicado expuesto por H. Wallon como una” expresión del cuerpo a través del psiquismo”. Si nos centramos en este punto es posible denunciar como el principio psicomotriz se ha perdido a través de lo pragmático que resulta en los establecimientos educacionales implementar una educación “integral” mediante la privación de los patrones emocionales de los niños que recurren a dichos centros expresados en juegos que si bien aportan a socializar con los pares no representan un patrón psicomotriz como tal.
Finalmente, es posible notificar, de cierta forma, que muy lentamente el sistema educacional ha ido despertando y nos permite incluir en su “educación integral” todo lo referido a un conocimiento emocional del movimiento, pero una vez más, me doy cuenta que estamos a años luz de establecer estos patrones y ejercerlos como se debe, ya que todo parte por una modificación de los patrones de pensamiento de la sociedad referidos a que los niños deben expresarse y no deben privarse de moverse libremente. Ejemplo de esto son la mayoría de los establecimientos educacionales tanto del gobierno como particulares en el cual se maneja la idea de que son cierto tipo de “guarderías” y no se dan cuenta que ellos son el trampolín inicial que hará y definirá el futuro de nuestros niños dentro de nuestra sociedad.
En conclusión, con esta pequeña referencia es posible denunciar como el sistema educacional no esta preparado aún para enfrentarse a una educación en la cual el objeto una vez más es el autoconocimiento del ser y la educación personalizada, y no una educación dirigida a un grupo, ya que esto no nos permite identificar las problemáticas de nuestros niños y su posterior tratamiento, para lograr así un desarrollo total y verdaderamente integral de nuestros queridos niños.
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