El 6 de agosto de 1945 una primera bomba atómica aniquila la ciudad de Hiroshima. A las 8:15, el bombardero B-29, “Enola Gay”, al mando del piloto Paul W. Tibblets, lanzó sobre Hiroshima a "Little boy," nombre en clave de la bomba de uranio. Un ruido ensordecedor marcó el instante de la explosión, seguido de un resplandor que iluminó el cielo.
El 9 de agosto, una segunda bomba se dejaba caer en suelos japoneses: esta vez era el turno de Nagasaki, localidad portuaria del sudoeste del país del sol naciente. Durante la mañana de ese día jueves, el Bock’s Car, un solitario bombardero B-29 de la fuerza aérea estadounidense, dejó caer sobre Nagasaki un proyectil atómico equivalente en potencia explosiva a 22 mil toneladas de dinamita. Pocos segundos después y a unos 500 metros antes de tocar suelo, la gran nube mortal del hongo atómico se dejó ver a cientos de kilómetros. Su terrible consecuencia fue que alrededor de 150.000 personas, de las 275.000 que habitaban la ciudad, murieron inmediatamente o quedaron gravemente lesionadas. Por su parte, la infraestructura de la ciudad de Nagasaki quedó con más del 40% en estado de destrucción, pues buena parte de sus construcciones no pudo resistir la presión que se generó bajo el manto radiactivo de la bomba.
Breve artículo que te acercará a las causas que determinaron el bombardeo atómico a las dos ciudades japonesas y sus terribles consecuencias.
Aquí encontrarás una presentación que resume esquemáticamente las relaciones internacionales durante el período de entreguerras, el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial y las consecuencias demográficas, económicas y políticas de este conflicto bélico.
Actividad didáctica en base a un texto que permite profundizar en las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial a partir del episodio del bombardeo atómico a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.
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