Tienen mucha energía que les cuesta canalizar. Por lo mismo en la escuela suelen ser calificados de niños "problema" y el rendimiento no los acompaña.
"Claudia está todo el día moviéndose y no puede estar sentada más de cinco minutos. Cuando iba al jardín infantil me dijeron que nunca estaba en paz, que molestaba a los otros niños y era muy impulsiva. Al principio pensé que nos tenían mala y la cambié de jardín. Pero, en el otro jardín me dijeron lo mismo. Finalmente, la llevé a un neurólogo que me dió un diagnóstico: es hiperactiva", cuenta su madre Isabel Rodríguez.
"Ahora va en segundo básico y su profesora dice que es muy capaz, pero que le cuesta controlar su exceso de energía lo que resulta agotador para ella porque tiene otros alumnos que atender. Va a empezar un tratamiento con una sicopedagoga y espero que la situación mejore porque mi hija se siente mal cuando a cada rato le llaman la atención porque conversa o se para", agrega.
Precisamente, la hiperactividad es un estado que caracteriza a algunos niños, y también se da en adultos, que les impide mantenerse quietos durante el tiempo que requiere una actividad determinada, explica la sicopedagoga Nelly Umaña.
Es una caraterística que suele acompañar al menor desde pequeño y muchas veces los papás la confunden con inteligencia ya que el niño quiere verlo, tocarlo y manipularlo todo. Pero en la medida que crece y tampoco está quieto en momentos como las comidas o mientras lo visten, los padres debieran empezar a poner "ojo", asegura la especialista.
Sin embargo, la mayoría de los progenitores se acostumbra a esta conducta desarrollando una gran paciencia. Pero otros miembros de la familia como tíos o abuelos no necesariamente tienen la misma tolerancia y empiezan las críticas o comparaciones odiosas como ‘porqué este niño nunca está quieto o porqué no es tranquilo como fulanito’, dando con ello comienzo a la serie de críticas que vendrán y que suelen minar la autoestima del chico, señala Nelly Umaña, sicopedagoga del Instituto Sagrado Corazón, un colegio de 1600 alumnos en la comuna de San Bernardo.
La voz de alerta sobre un comportamiento especial, suele surgir de las tíascuando va al jardín o de los profesores cuando entra al colegio. "Se empieza a notarcuando por ejemplo en Kinder ya debieran poder realizar actividades durante media hora y no lo logran.La situación continúa en primero donde los bloques se extienden a una hora y media y los recreos son más cortos", explica Umaña..
De ahí la importancia de detectar la hiperactividad precozmente para poder tratarla. De lo contrario, los menores suelen pasarlo mal en la etapa escolar. "El estar en constante movimiento dificulta que atiendan a todo lo que se dice durante la clase lo que afecta su rendimiento. Además, suelen ser estigmatizados como niños problema".
La hiperactividad es uno de los rasgos que pueden presentarse en el Síndrome de Déficit Atencional que es la incapacidad para prestar atención durante una actividad. Ésto no significa que todos los hiperactivos tengan déficit atencional, aclara Umaña. "Hay muchos niños que son hiperactivos puros y la gran diferencia es que si la actividad que realizan les gusta mucho son capaces de estar concentrados en ella el tiempo necesario, en cambio unniño con déficit atencional no puede mantener su atención".
En general, los hiperactivos se caracterizan por tener una parte del cuerpo en constante movimiento. Por ejemplo, pueden sacudir el pie o tamborillear con los dedos sobre la mesa. "Si está obligado a permanecer sentado, es el típico niño que cambia constantemente de posición. Se echa hacia atrás, después hacia adelante sobre el escritorio, se balancea en la silla y no puede evitarlo: necesita moverse... Es como si el cuerpo fuera una expresión de su cabeza que es una ebullición de cosas", exclama Umaña.
Si ese niño actúa en un ambiente muy sancionador y es bombardeado con recriminaciones, se puede ir haciendo agresivo como una forma de defenderse.
Sin embargo, la hiperactividad puede ser encausada a través de manejo conductual y en algunos casos una temprana visita a un especialista. Se trata de entrenar al niño para que paulatinamente aumente el tiempo que dedica a una actividad sin interrumpirla.Lo más importante es que las actividades sean variadas.
No obstante, Umaña reconoce que la realidad de una sala de clases esdifícil: "Los programas de estudio son extensos y hay que pasarlos. No siempre se puede estar matizando todo y se entiende que el alumno debe hacer sus deberes en el tiempo asignado".
Además, clases expositivas en que los estudiantes permanecen quietos escuchando al profesor son difíciles para los estudiantes hiperactivos.
Por lo mismo recomienda bloques más participativos y recuerda que el espíritu de la reforma educacional apunta a ello. "Cuando es posible se puede dividir el curso en grupos para que discutan la materia. O se puede estimular el diálogo con el maestro. También para los hiperactivos resultan más interesantes los trabajos en que van descubriendo cosas".
Agrega, finalmente,que este tipo de estudiante está tan habituado a que se lo destaque como negativo que su rendimiento suele mejorar con refuerzos positivos. "Puede ser algo tan simple como una anotación positiva o hacerle ver sus logros, aunque sean pequeños, porque cuando se sienten motivados lo hacen muy bien".
Comenta este artículo